2013, difícil abasto de agua en el DF

2013, difícil abasto de agua en el DF

Martín Espinosa

Cada día que pasa se vuelve más complejo el abasto de agua para los habitantes del Distrito Federal, tanto para quienes vivimos en alguna de las 16 delegaciones políticas en que se divide la capital como para quienes laboran muchas horas en la ciudad y luego se regresan a sus lugares de origen y que requieren también de los servicios como el hidráulico. A principios del mes pasado, aún siendo jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard presentó un libro llamado El gran reto del agua en la Ciudad de México, en el que anunció la entrega a su sucesor Miguel Ángel Mancera del Plan Maestro Hídrico para la capital del país, que incluye perspectivas de solución para los próximos 20 años y para lo cual se requiere una inversión estimada en 167 mil millones de pesos.

Y el panorama no puede ser más desalentador si tomamos en cuenta que para el año próximo no sólo no hay convenios entre el Gobierno del DF y el federal para aumentar el caudal que nos llega del viejo Sistema Cutzamala sino que el abasto que llega de esa zona que comprenden siete presas del Estado de México disminuirá 15%, lo que perjudicará a medio millón de personas. Y, además, para acabarla, 2011 fue un año sin lluvias extraordinarias y éste que estamos concluyendo ha sido “bastante seco”.

Si alguien sabe de agua en México es el ingeniero Ramón Aguirre Díaz, quien ocupó la Dirección del Sistema de Aguas de la Ciudad de México en la administración que encabezó Ebrard y quien hace unas horas fue ratificado para continuar al frente del organismo, ahora bajo el gobierno de Mancera. Su trabajo será darle continuidad a un trabajo que, hay que reconocerlo, inició con éxito el anterior mandatario capitalino y tendrá que prolongarse —por lo menos— en las próximas tres administraciones.

Dice el ingeniero Aguirre Díaz que los retos de los próximos años en materia hidráulica para la capital del país fueron analizados por 32 de los mejores expertos en el país en 15 diferentes especialidades y de ahí surgió una serie de propuestas que deberán echarse a andar en las próximas dos décadas.

Y el Plan Hidráulico de la capital consta de tres pilares: seguir trabajando en la disminución del consumo y la erradicación de fugas que a diario registra la red que corre por todo el Distrito Federal y por donde se va casi la mitad de toda el agua que se distribuye a los capitalinos, aumentar la medición de lo que consume cada habitante del DF, ya que lo que no se mide no se puede cobrar con precisión y, precisamente, mejorar el cobro del líquido. Casualmente, hace unos días, la Comisión Nacional del Agua emitió un estudio en el que advierte de los riesgos de construir en Texcoco un nuevo Aeropuerto para la Ciudad de México. Y argumenta dos razones: “Una terminal aérea en la zona tendría el riesgo permanente de inundaciones y afectaría el cuerpo de regulación de avenidas de agua más importante de la Zona Metropolitana del Valle de México… Su situación como la parte baja del valle y la gran extensión que ocupa, del orden de 11 mil 600 hectáreas, lo convierten en un gran concentrador de agua”.

Y ese es uno de los grandes retos de la actual administración capitalina en el DF: por un lado, las inundaciones a las que está expuesta la región y, por el otro, la falta de agua en zonas donde cada día es más difícil llevar el recurso a comunidades densamente pobladas. De ahí que el nuevo gobierno de la capital le apueste a la continuidad en las obras y el proyecto que se desarrolla desde hace seis años y que incluyó trabajos en el drenaje profundo, que implicaron más de 45 mil kilómetros de reparación, los cuales continuarán luego de más de 15 años de que estuvieron detenidos.

2012-12-11 http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=874226   

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