Abasto de agua y promesas de campaña

Abasto de agua y promesas de campaña

Iván Restrepo

 

Con la facilidad con que un mago saca de su sombrero conejos y elefantes, doña Beatriz Paredes prometió resolver definitivamente el problema del abasto de agua si es elegida para gobernar la ciudad de México. Lo que no pudieron tantos gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y, desde 1997, los del Partido de la Revolución Democrática (PRD) la licenciada lo alcanzará en apenas seis años. En tiempos en que las instancias oficiales suelen invocar la ayuda del Altísimo para tener éxito en sus proyectos, veremos este milagro porque su gobierno será responsable, serio e institucional con las autoridades del gobierno federal; además, si el presidente es Enrique Peña, quien conoce la problemática del agua y las estrategias de coordinación metropolitana. En pocas palabras, la sobrexplotación del manto freático, el abasto desigual de líquido, la falta de medidas para retener el agua de lluvia en la cuenca, las acciones para evitar que se pierda casi una tercera parte de lo que se inyecta a la red de conducción, la carencia de plantas de tratamiento de las aguas provenientes de los hogares, se debe fundamentalmente a una mala relación de las autoridades citadinas con el gobierno federal. Con Peña Nieto presidente, todo se soluciona. Porque él si sabe de coordinación metropolitana, él si se lleva bien con el poder central, como lo comprueban los habitantes de Chalco, Ecatepec, Chimalhuacán y Valle Dorado, que padecen inundaciones en la época de lluvias y en la de secas.

La licenciada visitó Los Dinamos, en la delegación Contreras, donde escuchó la inconformidad de los lugareños por el proyecto de rescate del río Magdalena. Prometió hacer las cosas diferentes, como lo hará en la delegación vecina, Álvaro Obregón, donde rescatará las barrancas. La ocupación humana de dichos lugares (ambientalmente muy importantes pero muy frágiles) fue obra de los gobiernos del PRI. Y ya encarrerada, doña Beatriz ofreció regularizar todos los asentamientos ubicados en las colonias populares. Ella, confesó, sabe los problemas que enfrentan quienes habitan allí por haber vivido en uno, El Piojo, en Huamantla, Tlaxcala. En tiempos electorales idéntica promesa de regulación hacían los políticos de su partido cuando gobernaban la capital. Ello explica los daños ambientales ocasionados en muchas partes por el avance de la mancha de asfalto sobre áreas verdes, de recarga de los acuíferos; además, la proliferación de la industria de la invasión a cargo de líderes corruptos en complicidad con funcionarios.

Seguramente como parte del anuncio de la licenciada para resolver el problema del agua en la capital, el PRI ofrece reducir el próximo sexenio de 59 a 35 metros cúbicos la extracción de agua del subsuelo. Pero no dice dónde obtendrá los 24 que ya no se extraerán del manto freático, máxime cuando hay delegaciones citadinas con grave escasez. Por ejemplo, Iztapalapa, donde el candidato del PRD ofreció regularizar el servicio con líquido de buena calidad y acabar con el tandeo actual. Del problema del agua poco nada dicen las plataformas del PAN y el Panal, quizás porque sus simpatizantes no padecen ese problema.

Los candidatos y las plataformas de gobierno que los acompañan mencionan igualmente como tareas prioritarias, abatir la contaminación, instaurar la planeación a escala metropolitana, regresar la salud ambiental a las barrancas y áreas de recarga de los acuíferos, no permitir ni un asentamiento más en dichas áreas, dar participación a la iniciativa privada en el manejo integral de la basura, reducir la contaminación que ocasiona el transporte y un sistema de vialidades que han convertido la ciudad en un estacionamiento. Esto último con base en programas que mejoren el parque público vehicular y desalienten el uso del automóvil.

En ocasiones anteriores, eso ofrecieron otros candidatos. Hoy, como ayer, ocultan cómo lograrlo, qué significará en términos económicos y sociales. Una propuesta novedosa es la del candidato del Panal: si es elegido habrá transparencia y rendición de cuentas en el rubro de la gestión ambiental del sector público. Quien llegue a gobernar la ciudad debe hacer realidad dicha propuesta. Si es que se lo permiten los intereses creados.

http://www.jornada.unam.mx/2012/05/14/opinion/020a2pol

 

 

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