Agua: Conservar para tener

Agua: Conservar para tener 

 

 

07 de marzo de 2011, 01:03Por Teresita Vives (Prensa Latina *)

 

Beijing, (PL) El calentamiento global, ocasionado por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, se traduce en un incremento de la temperatura media y constantes cambios climáticos, manifestados principalmente en alteraciones del ciclo natural del agua.

 

  Los impactos relacionados con el preciado líquido se hacen sentir cada vez más en todo el planeta, con serias consecuencias para la vida y los bienes de las personas, la seguridad alimentaria y la economía.

 

Para paliar sus consecuencias, diferentes instancias y gobiernos han tenido que recurrir a prácticas de adaptación como la construcción de presas e hidroeléctricas.

 

Mientras que la primera aporta un afluente más confiable y de mayor calidad para el riego y el uso doméstico e industrial, la segunda es un recurso renovable de gran importancia en la generación de electricidad. Ambas, además, permiten controlar inundaciones.

 

Según el Libro Blanco de China para la prevención de desastres naturales, publicado en 2009, este es un país en el que ese tipo de evento tiene una mayor incidencia debido al cambio climático y al rápido proceso de urbanización derivado del acelerado desarrollo económico.

 

Esto último ha intensificado la presión sobre los recursos y el medio ambiente y al mismo tiempo agravado la frecuencia y el nivel de ocurrencia de esas adversidades, asegura el documento.

 

A finales de febrero de este año, el viceministro de Asuntos Civiles, Luo Pingfei, informó que China registró el lustro pasado la cifra más alta de muertos y desaparecidos por desastres naturales de las últimas seis décadas.

 

Del 2005 al 2010, las mencionadas víctimas sumaron 104 mil y las pérdidas económicas por esas causas se estimaron en 378 mil 800 millones de dólares, precisó Luo en una reunión sobre la prevención y atención de esos fenómenos.

 

El gobierno, luego del terremoto de 8,0 grados en la escala abierta de Richter que destruyó zonas de la occidental provincia de Sichuan en 2008 y dejó 80 mil muertos y desaparecidos, da pasos firmes en la consolidación de un marco legal e institucional para la implementación de un desarrollo sostenible.

 

Consciente de las dificultades implícitas en ese proceso, adopta medidas para la construcción de mecanismos e infraestructuras destinadas a prevenir o reducir el impacto de los desastres y acomete acciones dirigidas a elevar la educación ciudadana al respecto.

 

Paralelo a ello, alienta la participación de los diferentes agentes sociales en este trabajo y participa activamente en los procesos de cooperación internacional existentes en este ámbito.

 

Vale destacar que durante las temporadas de lluvia los ríos más importantes de China se desbordan con consecuencias desastrosas para las poblaciones cercanas y la agricultura debido a las inundaciones y los deslizamientos de tierras y rocas.

 

El pasado 8 de agosto, por ejemplo, un alud arrasó el distrito de Zhouqu, en la occidental provincia de Gansu, con saldo de más de mil 400 muertos y cientos de desaparecidos.

 

La falta de precipitaciones es otro gran problema que azota cada año al país, con marcas históricas en los últimos tiempos.

 

Desde octubre pasado y hasta febrero, ocho provincias y entre ellas la segunda mayor productora de trigo, Shandong, enfrentaban su peor sequía en décadas.

 

Ante tal situación, el gobierno y el Banco Central asignaron grandes sumas de fondos a los territorios afectados para el riego, equipos y materiales agrícolas, suministros de socorro, siembra de nubes, mejora de las construcciones rurales y perforación de pozos.

 

China gastó siete mil 760 millones de dólares para reforzar nueve mil 400 embalses durante los últimos cinco años, según el Ministerio de Recursos Hídricos, y a finales de febrero anunció que invertirá nueve mil 480 millones en la reparación de sus embalses para el 2015.

 

En la actualidad, el gigante asiático tiene 87 mil instalaciones de ese tipo con una capacidad de abastecimiento de agua anual de 240 millones de metros cúbicos.

 

De ese total, unos 46 mil 400 serán reparados o asegurados del 2011-2015, según el viceministro de Recursos Hidráulicos Jiao Yong.

 

Vale destacar que la nación, a pesar de que posee aproximadamente el siete por ciento de los recursos hídricos del orbe, cuenta con el 20 por ciento de la población mundial.

 

A este desequilibrio se une el regional, ya que el 80 por ciento de las aguas disponibles se concentran en el sur, razón por la cual se lleva a cabo un proyecto para su desviación hacia el norte, donde se encuentran las zonas más áridas, usando como fuente principal el Yangtsé.

 

En este río, el más largo de China, además, se construyó la presa de las Tres Gargantas, uno de los mayores proyectos de conservación de agua del mundo y una hidroeléctrica que contribuyen a regular las inundaciones.

 

Forma parte también de sus planes desarrollar sistemas eficaces de control a éstas últimas y de ayuda a la sequía para finales de 2020.

 

Por otra parte, el país prevé promover el uso sostenible de los recursos hídricos y reforzar su gestión, lo cual incluye labores destinadas a elevar la capacidad de modulación de sus caudales, la consolidación de presas y construcción de diques en áreas densamente pobladas.

 

En una reciente reunión del Consejo de Estado presidida por el primer ministro Wen Jiabao, se analizó el establecimiento de más estaciones de radar y meteorológicas en regiones propensas a catástrofes, lo cual favorecerá una alerta temprana en comunidades vulnerables.

 

Igualmente se trazan estrategias para el incremento de la siembra de árboles -a fin de evitar la erosión de suelos-, y la realización de investigaciones que brinden un panorama general de las zonas con peligros ocultos de desastres naturales.

 

Paralelamente, implementa políticas dirigidas al ahorro y mejora de la calidad de sus sistemas acuíferos.

 

En 1993 la Organización de Naciones Unidas declaró el 22 de marzo de cada año como el Día Mundial del Agua.

 

Debido al creciente aumento poblacional en las ciudades, este año la ONU quiere centrar su mensaje en la participación activa de gobiernos, organizaciones, comunidades y personas en la respuesta al gran reto de la gestión del vital líquido en esos lugares.

 

Por eso dispuso como lema: "Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano".

 

Sirva entonces todo el esfuerzo del país más poblado del mundo en la conservación del agua como contribución válida para preservar en el planeta ese limitado recurso.

 

(*) La autora es corresponsal de Prensa Latina en China.

 

 Agua: Conservar para tener 

07 de marzo de 2011, 01:03Por Teresita Vives (Prensa Latina *)

 

Beijing, (PL) El calentamiento global, ocasionado por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, se traduce en un incremento de la temperatura media y constantes cambios climáticos, manifestados principalmente en alteraciones del ciclo natural del agua.

   Los impactos relacionados con el preciado líquido se hacen sentir cada vez más en todo el planeta, con serias consecuencias para la vida y los bienes de las personas, la seguridad alimentaria y la economía.

 

Para paliar sus consecuencias, diferentes instancias y gobiernos han tenido que recurrir a prácticas de adaptación como la construcción de presas e hidroeléctricas.

 

Mientras que la primera aporta un afluente más confiable y de mayor calidad para el riego y el uso doméstico e industrial, la segunda es un recurso renovable de gran importancia en la generación de electricidad. Ambas, además, permiten controlar inundaciones.

 

Según el Libro Blanco de China para la prevención de desastres naturales, publicado en 2009, este es un país en el que ese tipo de evento tiene una mayor incidencia debido al cambio climático y al rápido proceso de urbanización derivado del acelerado desarrollo económico.

 

Esto último ha intensificado la presión sobre los recursos y el medio ambiente y al mismo tiempo agravado la frecuencia y el nivel de ocurrencia de esas adversidades, asegura el documento.

 

A finales de febrero de este año, el viceministro de Asuntos Civiles, Luo Pingfei, informó que China registró el lustro pasado la cifra más alta de muertos y desaparecidos por desastres naturales de las últimas seis décadas.

 

Del 2005 al 2010, las mencionadas víctimas sumaron 104 mil y las pérdidas económicas por esas causas se estimaron en 378 mil 800 millones de dólares, precisó Luo en una reunión sobre la prevención y atención de esos fenómenos.

 

El gobierno, luego del terremoto de 8,0 grados en la escala abierta de Richter que destruyó zonas de la occidental provincia de Sichuan en 2008 y dejó 80 mil muertos y desaparecidos, da pasos firmes en la consolidación de un marco legal e institucional para la implementación de un desarrollo sostenible.

 

Consciente de las dificultades implícitas en ese proceso, adopta medidas para la construcción de mecanismos e infraestructuras destinadas a prevenir o reducir el impacto de los desastres y acomete acciones dirigidas a elevar la educación ciudadana al respecto.

 

Paralelo a ello, alienta la participación de los diferentes agentes sociales en este trabajo y participa activamente en los procesos de cooperación internacional existentes en este ámbito.

 

Vale destacar que durante las temporadas de lluvia los ríos más importantes de China se desbordan con consecuencias desastrosas para las poblaciones cercanas y la agricultura debido a las inundaciones y los deslizamientos de tierras y rocas.

 

El pasado 8 de agosto, por ejemplo, un alud arrasó el distrito de Zhouqu, en la occidental provincia de Gansu, con saldo de más de mil 400 muertos y cientos de desaparecidos.

 

La falta de precipitaciones es otro gran problema que azota cada año al país, con marcas históricas en los últimos tiempos.

 

Desde octubre pasado y hasta febrero, ocho provincias y entre ellas la segunda mayor productora de trigo, Shandong, enfrentaban su peor sequía en décadas.

 

Ante tal situación, el gobierno y el Banco Central asignaron grandes sumas de fondos a los territorios afectados para el riego, equipos y materiales agrícolas, suministros de socorro, siembra de nubes, mejora de las construcciones rurales y perforación de pozos.

 

China gastó siete mil 760 millones de dólares para reforzar nueve mil 400 embalses durante los últimos cinco años, según el Ministerio de Recursos Hídricos, y a finales de febrero anunció que invertirá nueve mil 480 millones en la reparación de sus embalses para el 2015.

 

En la actualidad, el gigante asiático tiene 87 mil instalaciones de ese tipo con una capacidad de abastecimiento de agua anual de 240 millones de metros cúbicos.

 

De ese total, unos 46 mil 400 serán reparados o asegurados del 2011-2015, según el viceministro de Recursos Hidráulicos Jiao Yong.

 

Vale destacar que la nación, a pesar de que posee aproximadamente el siete por ciento de los recursos hídricos del orbe, cuenta con el 20 por ciento de la población mundial.

 

A este desequilibrio se une el regional, ya que el 80 por ciento de las aguas disponibles se concentran en el sur, razón por la cual se lleva a cabo un proyecto para su desviación hacia el norte, donde se encuentran las zonas más áridas, usando como fuente principal el Yangtsé.

 

En este río, el más largo de China, además, se construyó la presa de las Tres Gargantas, uno de los mayores proyectos de conservación de agua del mundo y una hidroeléctrica que contribuyen a regular las inundaciones.

 

Forma parte también de sus planes desarrollar sistemas eficaces de control a éstas últimas y de ayuda a la sequía para finales de 2020.

 

Por otra parte, el país prevé promover el uso sostenible de los recursos hídricos y reforzar su gestión, lo cual incluye labores destinadas a elevar la capacidad de modulación de sus caudales, la consolidación de presas y construcción de diques en áreas densamente pobladas.

 

En una reciente reunión del Consejo de Estado presidida por el primer ministro Wen Jiabao, se analizó el establecimiento de más estaciones de radar y meteorológicas en regiones propensas a catástrofes, lo cual favorecerá una alerta temprana en comunidades vulnerables.

 

Igualmente se trazan estrategias para el incremento de la siembra de árboles -a fin de evitar la erosión de suelos-, y la realización de investigaciones que brinden un panorama general de las zonas con peligros ocultos de desastres naturales.

 

Paralelamente, implementa políticas dirigidas al ahorro y mejora de la calidad de sus sistemas acuíferos.

 

En 1993 la Organización de Naciones Unidas declaró el 22 de marzo de cada año como el Día Mundial del Agua.

 

Debido al creciente aumento poblacional en las ciudades, este año la ONU quiere centrar su mensaje en la participación activa de gobiernos, organizaciones, comunidades y personas en la respuesta al gran reto de la gestión del vital líquido en esos lugares.

 

Por eso dispuso como lema: "Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano".

 

Sirva entonces todo el esfuerzo del país más poblado del mundo en la conservación del agua como contribución válida para preservar en el planeta ese limitado recurso.

 

(*) La autora es corresponsal de Prensa Latina en China.

 

rr/tjv

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