Agua, derecho humano y un bien económico

Agua, derecho humano y un bien económico

Por Vivian Collazo Montano*

Gran parte del mundo se enfrenta hoy a importantes retos en cuanto a gestión del agua se refiere, un asunto cuyas soluciones se extienden más allá de la esfera convencional pues precisa del compromiso de múltiples actores en la adopción de soluciones más eficaces.

  En la actualidad se estima que 884 millones de personas no tienen acceso a fuentes de agua potable, y aproximadamente el triple carece de servicios básicos de saneamiento, situación que provoca la enfermedad y muerte de miles de infantes cada día, y conduce al empobrecimiento y reducción de oportunidades de otros cientos de miles de seres humanos.

Con el objetivo de reducir el número de individuos sin acceso al líquido vital, Naciones Unidas denominó el decenio 2005-2015 "El agua, fuente de vida", que coincide con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Sin embargo, aún cuando algo se avanzó en cobertura en las ciudades, aún queda mucho por hacer en zonas rurales, por lo que se necesita de un mayor compromiso político, aseguró Helena Caballero, Consejera de Agua y Medio Ambiente de la Oficina de Naciones Unidas de apoyo al Decenio Internacional para la acción.

También debe desarrollarse la cooperación transfronteriza entre países, y es vital la incorporación de mecanismos institucionales, jurídicos y financieros necesarios para lograr un ordenamiento integrado de los recursos hídricos, destacó la experta durante un Taller Regional para periodistas que tuvo lugar en la ciudad de Panamá.

Caballero resaltó el concepto de gestión integral del agua, algo absolutamente revolucionario, ya que debe tener en cuenta una única planificación, que incluya desde el sistema natural, ciclo hidrológico completo, hasta la calidad y cantidad en el manejo de recursos.

Aseguró que la mujer juega un papel muy importante en la provisión, manejo y protección del agua, y que debido al gran valor que tiene el preciado líquido para la vida, debía reconocerse, no sólo como un derecho humano, también como un bien económico.

Relacionó la situación actual de los recursos hídricos en la región de América Latina y el Caribe, y en el mundo en general, con el cambio climático, y el papel que juega la comunicación para mejorar el conocimiento y participación del público en general.

La información ambiental tiene un carácter poco riguroso desde el punto de vista de la comunidad científica, y por su parte, los científicos desconfían de la capacidad de los medios de comunicación, afirmó.

Sin embargo, cabe hablar de una comunicación en pos de la sostenibilidad y una economía verde, para ello se realizan colaboraciones con oficinas de información, talleres para periodistas, entre otras acciones, y con ello reducir la brecha entre ciencia y opinión pública, manifestó Caballero.

En un aparte con Prensa Latina, la experta destacó también la necesidad de avanzar hacia la ecologización de la economía, y lo que debe hacer Latinoamérica para lograrlo.

En esta región habrá que impulsar la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad de las cuencas mediante la inversión en la restauración y prevención de una mayor degradación.

Se puede invertir en restauración hidrológico-forestal, protección de áreas de captación, restauración de humedales, abordar políticas para reverdecer la economía y mejorar los acuerdos institucionales (gobernanza, recuperación, costos, distribución de los recursos).

Aumentar la participación de los interesados a través de la creación de asociaciones de usuarios por cuenca, trabajar en el tema de cobro de las cuotas e impuestos sobre los servicios, redundará en una transición hacia una economía verde en el sector, concluyó Caballero.

* La autora es periodista de la Redacción de ciencia y técnica de Prensa Latina

hm/vm

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