Agua, el problema de la escasez en la abundancia

Agua, el problema de la escasez en la abundancia

21-julio-2014

El tema del agua ha sido, históricamente, un tema de conflicto y preocupación a nivel mundial. Tema de debate y discusión internacional en el que tanto ambientalistas como políticos han presentado diversas posturas al respecto. El agua es el elemento más común en nuestro planeta y, con mucho, el más necesario para la vida. El 97% del total del agua que cubre la tierra es agua marina, la cual no es apta para ser utilizada por el ser humano, solo el 1% del agua del mundo es dulce y está disponible para ser utilizada.

El continente Americano es uno de los considerados con más recursos en la región, se estima que América Latina cuenta con aproximadamente el 28 por ciento de las reservas mundiales pero su población no llega al 10% de la población global. A nivel mundial son más de 1000 millones de personas las que carecen de acceso al agua potable.

El problema del agua que enfrentan los países en el continente americano radica en su uso para la producción de energía, contaminación, falta de saneamiento y la modernización de la infraestructura, especialmente la agrícola pues una gran cantidad de agua se pierde debido a fugas y malos sistemas de riego.

El problema de “el agua es de todos”m “las guerras del futuro serán por agua”, “debemos trabajar juntos por garantizar agua segura para todos” frases como ésta se escuchan por donde sea, ya sea en las reuniones plenarias con expertos, las sesiones temáticas o bien en entrevistas esquineras a funcionarios de organismos nacionales e internacionales, todos dicen exactamente lo mismo, pero pocos hacen caso a las verdaderas acciones que en espacios mucho más estrechos y con menos reflectores se han presentando.

Entre algunas de tales acciones quiero destacar el “excusado ecológico” una taza del baño inteligente que separa la orina de las heces fecales para, de esta manera, evitar que estos desechos terminen como parte de las aguas negras que contaminan las barrancas, ríos y mares.

Seguramente muchos sonrieron al leer el párrafo anterior, y es que parece difícil que una acción tan sencilla como “ir al baño” pueda causar tantos estragos… pero lo es, especialmente en una ciudad en la que viven más de 8 millones de personas, que con un simple “hacer” generamos toneladas de desperdicios orgánicos que, al no ser aprovechados de manera natural incrementan nuestros ya de por si, graves problemas de contaminación.

Así, grupos como Sarar Transformación han implementado por años, proyectos de este tipo con gran éxito en Tepoztlán, Morelos, a través de una tecnología que permite mezclar las heces fecales y la orina con tierra, cal y ceniza y a la orina con aguas jabonosas –que se producen cuando nos lavamos las manos y utilizarse como fertilizante para plantas y como composta para el suelo.

Así como ésta propuesta hay otras como los baños secos, azoteas verdes, hortalizas verticales, etcétera, acciones que con un soporte económico suficiente implementadas a escala global pueden generar conciencia entre la población de que solo a través de este tipo de acciones y cambios radicales en nuestros propios estilos de vida y en nuestros modelos de desarrollo podremos dar un giro a lo que parece verdaderamente inevitable, el desastre ambiental de nuestro planeta.

Es de suma importancia que se invierta, se divulgue y se hable sobre el agua, especialmente para obligar al cumplimiento de los muchos compromisos mundiales que se han hecho y que se han quedado sólo en tinta y papel, pero que de lograrse darían oportunidad a las más de mil millones de personas en el mundo que no tienen acceso al agua. Desgraciadamente, el principal tema de controversia sobre el acceso es, hoy por hoy, el uso de este recurso para la energía y su privatización. El reto es que gobiernos, sociedad civil y sector privado encuentren la fórmula para equilibrar las necesidades de todos en beneficio de la mayoría.

 

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