‘Agua en ciudades no puede convertirse en sinónimo de desastre’

 

Inés Camilloni es una de las personas que más conocen el clima del continente americano.

Por: JAVIER SILVA HERRERA

9:30 p.m. | 23 de mayo de 2014

Foto: Archivo particular

Inés Camiloni es especialista en ciencias de la atmósfera.

Inés Camilloni, autora del V Informe de Cambio Climático de ONU, sugiere adecuar alcantarillados para enfrentar nuevo clima global.

Especialista en ciencias de la atmósfera y directora de la Maestría en Ciencias Ambientales de la Universidad de Buenos Aires, es autora principal del Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), de la ONU, el diagnóstico más completo conocido hasta ahora sobre este fenómeno global.

Camilloni vino a la celebración de los 20 años de la Cátedra Pavco-Universidad de los Andes, programa de responsabilidad social que abrió en Colombia un espacio para investigar el tema del agua urbana.

La idea es, entonces, que además de cuidar el agua, se disponga mejor de ella.

Ciudades como Bogotá, por ejemplo, deben comenzar a adecuar y adaptar los sistemas de alcantarillado, porque los modelos indican que en las principales capitales de la región caerá más agua que la usual. Para el 2035 existirá un aumento de lluvias de entre el 10 y el 20 por ciento, así como un incremento de fenómenos extremos. Es decir, pueda que no caigan tantos aguaceros, pero cuando llueva esa lluvia caerá con mayor intensidad. Tendremos volúmenes de agua inusuales que debemos ser capaces de controlar, porque el agua en las urbes no puede ser sinónimo de desastre.

¿Qué otras estrategias deberíamos poner en marcha ya?

Un sistema de alerta hidrológica para las ciudades, que indique qué eventos extremos se puedan presentar, y cómo comportarse frente a ellos. Para esto debe existir un organismo especializado en el manejo de esa alerta. Por ejemplo, en Estados Unidos, en ciudades como Nueva York, existen sistemas de radar de observación meteorológica de altísima precisión, y la población está preparada.

¿En qué sectores, aparte del urbano, se le debe dar prioridad al agua?

Los países deben asegurar, primero que todo, el suministro de agua para consumo humano, para producir energía y para riego, del que dependen los alimentos. Debemos cuidarla, porque de toda el agua de la Tierra, solo el 3 por ciento es dulce y es disponible para vivir.

¿Es más urgente la mitigación del cambio global o la adaptación a este?

Ambos son importantes, pero creo que es prioritario diseñar políticas para adaptarnos, ya no existe salida diferente, no podemos pensar que las ciudades actuales van a resistir los cambios sin intervenciones. Es importante, por ejemplo, que existan políticas para frenar enfermedades asociadas a cambio climático (dengue), con programas de asistencia en salud en las zonas rurales, pero preparar las infraestructuras de las urbes a nuevas condiciones no da espera.

¿Cuál ha sido la principal conclusión del V Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, que usted ha liderado y que se ha venido entregando entre el 2013 y el 2014?

Que ha quedado clara la influencia del hombre en un fenómeno que, como el cambio climático, antes se creía estrictamente natural. El ser humano ha tenido responsabilidad en los cambios del clima, tesis que ha sido probada en un 95%. Adicionalmente, también explica que si no hay una reducción de las emisiones de dióxido de carbono, las regiones húmedas podrían ser más húmedas, y en aquellas que son secas se intensificará aquella sequía.

Un acuerdo global entraría a aplicarse en 2020. ¿Qué piensa de ese plazo?

Es muy tarde, además porque acabamos de demostrar, en el capítulo sobre mitigación, que las emisiones globales de gases de efecto invernadero han aumentado hasta niveles sin precedentes, han crecido más rápido entre los años 2000 y 2010 que en cualquiera de las tres décadas anteriores. Postergar los acuerdos es seguir empeorando la situación. Por eso es prioritario que cada país comience a diseñar algún esfuerzo individual para controlar esos cambios.

¿En esta puja entre hemisferios, en la que cada bloque de países lucha por encontrar su zona de confort, cuál debe ser el papel de América Latina?

Para países emergentes de América, como Brasil, México o Argentina, ya se necesitan esfuerzos de control de emisiones. Ya dejaron de ser países víctimas del cambio climático para ser causantes del problema. Cada uno debe diseñar estrategias para reducir su impacto, incluido Colombia, así no emita una gran cantidad de dióxido de carbono como sí lo hacen China o Estados Unidos. Si van a extraer petróleo, entonces se deben buscar formas sostenibles de extracción, igual que con la minería.

En algún momento de la historia, y al margen de las negociaciones globales, todas las naciones deberán tener compromisos voluntarios de reducción de emisiones y de impacto en el medioambiente.

JAVIER SILVA HERRERA
ESTILO DE VIDA

http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/ciencia/entrevista-con-ines-camilloni/14029119

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