Agua para la urbe

sábado 16 de junio del 2012 Cartas al Director

Agua para la urbe

La provisión de agua potable para toda la ciudad en este año adquirió carácter de certeza ciudadana en la visión y oferta progresista del alcalde Jaime Nebot. El multifacético desarrollo de Guayaquil así lo confirma. Los hechos están a la vista de todos. Los antiguos guayacos satisfacían sus cotidianas necesidades de agua recogiéndola en las lluvias, acarreándola del río en botijas y bototos o comprando los barrilillos que en sus burros ofrecían los aguateros al grito de: “¡Agua!, ¡agua!”. Con el tiempo, la población se abastecía de unos cuantos pozos de donde salía líquido bueno (se conserva aún el nombre tradicional de “boca del pozo”); también del líquido que traían en balsas desde Petrillo.

El 7 de julio de 1891, los guayacos recibían alborozados la llegada del agua conducida por tuberías desde la vertiente y cascada de Agua Clara (30 kilómetros de Chimbo) hasta al pie del cerro Santa Ana, esto es 85 kilómetros, y 1.700 metros del sifón subfluvial Durán-Las Peñas; aunque la distribución del líquido al vecindario hubo de esperar hasta el 31 de diciembre de 1901, pues se tenían que construir e instalar previamente los reservorios en las faldas del cerrito verde. En verdad fue un gran acontecimiento.

Hoy estamos próximos a un nuevo acontecimiento, un día de este año 2012 quedará registrado un suceso de primera importancia: toda la ciudad estará cubierta por el servicio de agua potable para beneficio de la salud pública y de la comodidad tan deseada por miles de familias. Será la satisfacción de un sueño de más de 450 años que celebraremos como merece, y grabaremos la gratitud del pueblo a su Municipio y a su alcalde Nebot.

Víctor González Suasnavas,
Guayaquil

http://www.eluniverso.com/2012/06/16/1/1366/agua-urbe.html

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