Agua pura sin embotellar y accesible para asentamientos irregulares en la ZMVM

Agua pura sin embotellar y accesible para asentamientos irregulares en la ZMVM

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Xochimilco, Tlalpan, Iztapalapa, Magdalena Contreras y Coyoacán

María Fernanda Carvallo, México City Community Manager

El agua es un elemento indispensable para la salud, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el requerimiento de consumo óptimo de agua diario es de 100 litros por habitante al día, el cual permite satisfacer las necesidades de consumo y llevar una vida saludable.

En la Cd. de México, prevalecen zonas que no cuentan con agua limpia para consumo, preparación de alimentos, higiene personal, limpieza del hogar y saneamiento, por lo que una de las alternativas ha sido un alto uso de agua embotellada. De acuerdo a la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), los niveles de ingresos medios y bajos son las personas que más consumen agua embotellada.

Ante la problemática de la carencia de acceso a agua limpia, diferentes organizaciones de la sociedad civil buscan ofrecer soluciones innovadoras que no comprometan los recursos de las personas, y de acuerdo a los Objetivos del Milenio, se brinde acceso a agua potable sostenible. Entre ellas se encuentra Isla Urbana, IRRI México y Fundación Cántaro Azul, quienes enfocan sus esfuerzos en proveer tan importante elemento en asentamientos irregulares.

Contexto

En la Cd. de México el problema del acceso a agua potable tiene dos vertientes. Por un lado hay un porcentaje de viviendas en México que no tiene acceso a la red pública, además de los asentamientos irregulares que no cuentan con la provisión de los servicios básicos por parte del estado, como medida de prevención de la expansión ilegal de la urbanización. Cifras del Conteo de Población y Vivienda del 2010 muestran que las Delegaciones de Tlalpan y Xochimilco son las que tienen mayor porcentaje de viviendas sin acceso a la red público, con 10 y 7 por ciento de los hogares.

Por otro lado, se encuentra el problema de aquellas viviendas con acceso a agua entubada pero con mala calidad y cantidad del agua distribuida. De acuerdo al "Estudio Sobre los Determinantes de Consumo de Agua Embotellada en México" del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el 2010, realizado a hogares de ingresos medios y bajos conectados a la red de agua potable en grandes centros urbanos, el 12 por ciento de la población encuestada afirmó que el suministro de agua se corta más de tres veces por semana por más de un día; lo cual evidencia que el acceso al agua no siempre es constante ni sustentable.

Con respecto a la calidad del agua, en la Cd. de México existe una percepción sobre la presencia de contaminantes en la red de distribución, el 83 por ciento de las personas encuestadas contestaron no usar el agua directa de la llave para beber, ya que afirman que está sucia y no confían en su calidad; de estos el 76 por ciento consume agua purificada de garrafón obtenida en la tiendita de la esquina. El consumo promedio de agua embotellada en los hogares de bajos recursos es de 169 litros al mes, es decir 44 litros per capita, lo que se traduce en un gasto mensual de $132 pesos equivalente alrededor del 7 por ciento del salario mínimo mensual.

Enfoque: Agua limpia y accesible en asentamientos irregulares

Isla Urbana es un proyecto del Instituto Internacional de Recursos Renovables, AC (IRRI México) y Fundación Temo dedicado a desarrollar una solución al problema de agua en México a través de tecnologías innovadoras. Inició en el 2009 en la Colonia del Ajusco Medio en Tlalpan, uno de las zonas más dispersa dentro del Distrito Federal que carece de acceso al agua. El proyecto tiene como objetivo asegurar un abastecimiento sustentable y accesible de agua en la Ciudad a través de sistemas de captación de lluvia, purificación y almacenamiento para su consumo en colonias de bajos recursos; actualmente trabaja con asentamientos irregulares en Tlalpan y Xochimilco y en una siguiente etapa el modelo se replicará en las Delegaciones de Iztapalapa y Magdalena Contreras.

Para la implementación del sistema de captación de lluvia, Isla Urbana promueve el uso de materiales locales y la capacitación de mano de obra local para la promoción de la economía local. Así mismo, promueve el empoderamiento del proyecto en la comunidad a través de juntas para la toma de decisión. El costo total para la adquisición del sistema de captación de lluvia es de $3500 pesos aproximadamente, el cual es financiado en un 90 por ciento por fondos de fundaciones, gobiernos locales y recursos de aliados de Isla Urbana, mientras que el 10 por ciento restante es aportado por los hogares a manera de desarrollar corresponsabilidad de los usuarios; bajo este esquema se ha identificado un nivel de aceptación del 90 por ciento. En la Delegación Tlalpan, el gobierno local aportó 7 millones de pesos para la instalación de estos sistemas en la zona del Ajusco Medio.

Para la instalación de los sistemas, Isla Urbana ha desarrollado dos metodologías, una de ellas involucra a la comunidad y a los hogares para que ellos mismos los instalen, sin embargo requiere más tiempo para que el proyecto pueda ser escalable. En este sentido, una segunda metodología se basa en la instalación por parte de un plomero y la capacitación a la familia usuaria para el mantenimiento y reparación de su sistema. Una vez que el sistema es instalado, la familia cuenta con un manual así como asesoría constante por parte de Isla Urbana.

David Vargas, Director Operativo, menciona que el 36% de la población vive por tandeo en donde el agua es intermitente y entre 3 y 5 por ciento de la población en la Cd. de México vive sin acceso a la red. Así mismo, afirma que en el caso de Xochimilco, las viviendas obtienen agua por medio de la compra de pipas, con un costo aproximado de $800 pesos el cual alcanza para el consumo de 25 litros por día a la semana, cantidad insuficiente para los requerimientos de consumo, además de comprometer el gasto de las familias para alimentos y la adquisición de otros bienes. El acceso limitado no les da oportunidad de lavar su ropa y bañarse, sobreviven porque aprenden a reciclar el agua, sin embargo pueden tener afectaciones a la salud.

En este sentido, el impacto de su estrategia en las personas ha sido tangible, ya que por medio de la captación de lluvia tienen acceso a 59 litros de agua pura por persona al día durante 6 meses del año, lo cual permite a las familias cumplir con los requerimientos establecidos por la OMS para el consumo de agua. Así mismo, han ayudado a que la clínica de salud de la Comunidad de Parres en el Ajusco tenga abasto de agua suficiente para dar atención, ya que anteriormente las enfermeras tenían que acarrear agua de las localidades vecinas.

En esta misma lógica, Instituto Internacional de Recursos Renovables (IRRI México) implementa el proyecto de Agua en Tierra Colorada perteneciente a la Delegación Magdalena Contreras; uno de los barrios con menor índice de desarrollo en el D.F. ubicado en el extremo de la zona urbana sin abastecimiento de agua. La comunidad está trabajando en un proyecto co-participativo para establecer en el barrio sistemas de captación de lluvia y documentar el proceso de implementación. El objetivo del proyecto es demostrar el impacto de proyectos integrales de desarrollo sustentable colaborativos entre comunidades marginadas y asociaciones para mejorar el nivel de calidad de vida de las comunidades. Así mismo, bajo tecnología similares, el proyecto EcoBarrios en la Delegación de Coyoacán, implementado por la alianza entre la Asociación Civil Organi-K, la Dirección General de Cultura de la Delegación Coyoacán, La Caravana Arcoíris por la Paz y la Ecoaldea Huehuecóyotl y el proyecto de la Asamblea Comunitaria Miravalle en la Delegación Iztapalapa, implementan acciones de participación comunitaria para la recolección de lluvia para el consumo.

Otra de las soluciones implementadas para hacer frente al problema de la calidad del agua es el proyecto La Mesita Azul desarrollado por la Fundación Cántaro Azul en conjunto con la Universidad de Berkeley. La Fundación se dedica al diseño, implementación y evaluación de programas de agua e higiene para reducir la alta incidencia de enfermedades gastrointestinales y respiratorias agudas por el consumo y tratamiento de agua contaminada. La Mesita Azul se implementa en zonas rurales así como en un proyecto piloto en una de las localidades urbanas del Estado de México, a fin de evaluar la viabilidad en estas zonas.

El objetivo del proyecto es lograr que la población consuma agua segura, mediante un sistema de desinfección de agua que cumpla con los parámetros de calidad requeridos por normas internacionales. La desinfección del agua es a través de una cámara de luz ultravioleta y un sistema de almacenamiento instalado en una mesita de madera. De acuerdo a la fundación, La Mesita Azul inactiva bacterias, virus y protozoarios con una capacidad de flujo de 5 litros por minuto, sin afectar las propiedades fisicoquímicas del agua, como el sabor y la temperatura; además de que el diseño permite que se implemente en viviendas, centros educativos, comunitarios y clínicas de salud.

Para garantizar la apropiación del proyecto en la comunidad, se realiza un diagnóstico regional y comunitario, el diseño de estrategias conjuntas y la implementación comunitaria, así como la aportación económica por parte de los usuarios. El costo del proceso es de 2 mil 300 pesos por familia, la cual contribuye con 400 pesos, mientras el resto del costo es financiado por otras organizaciones, gobiernos locales y donadores privados. La réplica del proyecto se ha implementado en Tabasco, Sri Lanka y Bolivia.

Retos

Por medio de las acciones de captación de lluvia, purificación y almacenamiento, las familias en asentamientos irregulares, así como en zonas marginadas, ejercen el derecho al agua de manera autogestiva, de tal forma que obtengan los requerimientos para el cuidado de su salud. En este sentido, la población puede recobrar la confianza acerca del manejo y de la calidad del agua que consumen para evitar el gasto de las familias que destinan a la adquisición de agua embotellada.

Sin embargo, es importante reflexionar acerca del origen de esta problemática, pues bien la población asentada de manera irregular por el status de su vivienda no cuenta con la provisión por parte del Estado. En el marco internacional, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el acceso al agua potable como un derecho humano básico e insta a todos los países y organizaciones internacionales a aportar recursos financieros y tecnología para lograr un acceso universal poco costoso al agua potable. En este sentido, ¿es posible compartir la responsabilidad de tutelaje de este derecho entre el gobierno y la sociedad civil?, ¿cuáles serían los mecanismos para que ambos actores garanticen este derecho?

http://urb.im/mx/120810ag

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