Agua, vida y sociedad

Agua, vida y sociedad

Marx Aguirre Ochoa

Jueves 23 de Mayo de 2013

 

Este año ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, en este marco, el 22 de mayo, en todo el mundo fue celebrado el Día Internacional de la Diversidad Biológica, instituido hace trece años como oportunidad para el análisis y la reflexión en torno a la relación esencial entre el agua, la vida y la sociedad.

Un concepto básico que representa el núcleo del problema contemporáneo del agua, es el de la “seguridad hídrica”, en tanto según datos de la ONU, 884 millones de personas, el 12.5 por ciento de la población mundial, carece de acceso al líquido vital, estimándose que para el año 2025, la cifra puede alcanzar los mil 800 millones de seres humanos en países y regiones afectadas por la escasez de agua. El crecimiento acelerado de la demanda de agua para distintos fines coloca al mundo entero ante el riesgo de la “inseguridad hídrica total”.

En el caso de Michoacán, los peligros son enormes, considerando la alteración de los ecosistemas, el cambio climático, cultivos expansivos como el aguacate y el desordenado crecimiento de la población y su distribución en el territorio teniendo como modelo la expansión de los grandes centros urbanos y el establecimiento de sistemas integrales que tienen como núcleo y eje a las grandes ciudades.

Para el año 2020 se estima que Michoacán tendrá 4.5 millones de habitantes y el crecimiento de sus principales ciudades, incluyendo Morelia, tendrán carencias fundamentales de agua, por el agotamiento de sus acuíferos, la deforestación y la expansión de las manchas urbanas.

Hubo tiempos en que a la naturaleza había que arrancarle sus secretos para transformarla, a como diera lugar, con actitudes humanas que implicaban la destrucción de ecosistemas enteros. Había solamente recursos que debían aprovecharse a toda costa en función de la máxima utilidad. Hoy se sufren las consecuencias con el cambio climático: la contaminación, el deterioro, la escasez y los peligros para la vida misma.

La naturaleza no es enemiga, sino amiga a la que no se puede destruir, en tanto, ello implica la propia destrucción de la sociedad humana. El agua es vida expresada en la diversidad de las especies, en equilibrios ecológicos que es imprescindible conservar.

Cuidar el agua para el consumo humano y para la producción agropecuaria, forestal e industrial, sin contaminación y reducción de los acuíferos, sin los desperdicios urbanos que cotidianamente se observan o los aberrantes desperdicios en las prácticas agrícolas, son cuestiones que involucran la conciencia y la conducta de todos los sectores de la sociedad.

La pobreza es una de las variables fundamentales sobre los cuales es imprescindible intervenir. Los agricultores de temporal ilustran esta realidad, en tanto que siendo mayoría como resultado de la pequeñez de sus parcelas y el carácter errático de las lluvias, carecen de posibilidades de ocupación plena y de ingresos suficientes para garantizar su subsistencia. Forzosamente, atienden otras ocupaciones, emigran y amplían la frontera agrícola con métodos que alteran invariablemente los equilibrios ambientales. Es la pobreza lo que limita o anula las tareas de impulso al desarrollo sustentable.

Todavía es tiempo de corregir los errores, con urgencia derivada de sus implicaciones vitales. Habrá que hacer cuanto sea necesario, por el gobierno y la sociedad, para alcanzar la “seguridad hídrica”, que es equivalente a asegurar la vida en el planeta.

http://www.cambiodemichoacan.com.mx/editorial.php?id=8179

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