Agua y vida

Agua y vida

Por: Antonio Cruz López

El agua y su consumo es en la vida orgánica animal y vegetal indispensable; con ella tuvo origen y se mantiene la vida y lo vivo con 60 a 70 por ciento del peso corporal; el medio en el que se producen las reacciones orgánicas de plantas y animales; es, por tanto, la esencia de la vida, parte de nuestros ácidos nucléicos, proteínas, glucógeno; es medio que conduce y elimina sustancias químicas, una pérdida de 10 por ciento de agua del peso corporal pone en riesgo la vida. Por tanto, su mal uso, carencia o contaminación nos compete a todos, repercute en el esquema del ciclo vital, porque todos requerimos de agua a grado tal que si ésta falta, no es suficiente o está contaminada, la vida animal y vegetal está en riesgo; resulta, por tanto, que vigilar de su estatus es parte elemental del presente y futuro de lo vivo; por tanto, en el medio ambiente humano socio cultural, estamos obligados a valorar sus componentes, su carencia o ausencia como amenaza, enfrentar la necesidad de remediar los problemas de su alteración. Todos debemos concientizar que el agua no contaminada es vital y que tiene un ligero tinte rojizo, parduzco, amarillento o verdoso, debido a que contiene compuestos húmicos, férricos, pigmentos de algas. De otra manera las aguas contaminadas toman color diverso difícil de unificar, dependiendo del tipo de contaminación, ya sean fenoles, hidrocarburos, cloro, materias orgánicas en descomposición o escencias liberadas de algas u hongos, los que inducen color, olor y sabor, al igual que sales orgánicas, metálicas; incluso tomar en cuenta que el calor hace que el agua disminuya su solubilidad al oxígeno, que el aumento de sales, la velocidad en la que ocurre la putrefacción; no olvidar que la temperatura óptima del agua de ingesta es de 10 a 14 por ciento. Las centrales nucleares núcleo–térmicas contaminan calóricamente el agua, la arcilla y el limo acarreados por el agua corriente de riachuelos y ríos tienen soluciones colídales en suspensión que precipitan. Las aguas naturales tienen valores de radiactividad a partir de isótopos que la actividad humana produce contaminándola. Los detergentes a partir de su espuma permiten el agregado de fosfatos y la tornan eutrófica o neutra, lo que disminuye su poder depurador en ríos, haciendo difícil la actividad antibacteriana natural, interviniendo en alterar floculación y sedimentación.

Cuando las aguas reciben componentes minerales de la industria adquieren un potencial hidrógeno o PH ácido que influye en los procesos químicos alterando su utilidad, especialmente en el oxígeno disuelto, del que su superficie se satura y es fundamental para la vida; el nivel de oxígeno bajo disuelto indica contaminación, siendo su calidad mala para el sostén de formas de vida, porque la demanda química de oxígeno es necesaria para la oxidación metabólica. El nitrógeno y fósforo son contaminantes de aguas naturales a pesar de que ambos son nutrientes esenciales de la vida, pero su exceso contamina. Cloruros, nitratos, fosfatos, sulfuros, fluoruros dan salinidad al agua, disminuyen su poder auto depurador dificultando la actividad bacteriológica anaerobia en aguas negras. La contaminación industrial con: aniones, cloruros, nitratos, fosfatos, sulfuros, cianuros, es indicadora de salinidad y contaminación agrícola. La dureza del agua ocurre como contaminación por fertilizantes; así sodio, magnesio, amonio, metales pesados, tienen efectos nocivos cuando se acumulan en la cadena trófica. Aceites, grasas de automóviles, lubricantes y restos de alimento forman películas en el agua que impiden metabolizar bacterias que dañan a los seres vivos. Los fenoles de contaminación ambiental reaccionan con el cloro usado para desinfectar formando cloro–fenoles que dan al agua mal sabor y olor. El agua es conductora virus y bacterias entéricas o tisulares y una gran cantidad de patógenos que se distribuyen por la materia fecal de enfermos y que ingieren los sanos.

El agua, componente necesario de vital, debe ser considerada por los promotores de salud médica; sin embargo, la Facultad de Medicina de nuestra cacareada universidad hace a un lado esa disyuntiva: no hay agua en los baños todo el tiempo, menos jabón o papel; la sanidad elemental está abandonada; la Dirección carece de pensamiento de salud pública y del tiempo docencia en sus programas, es un desecho, y se ha deformado la democracia imponiendo directivos. En medicina será director quien la autoridad superior designó; con un solo voto basta, como dice el candidato misoginio; esa es la democracia de la universidad.    

http://www.lajornadadeoriente.com.mx/opinion/puebla/salud/agua-y-vida_id_20114.html

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