Aguadores en el Siglo XIX

Aguadores en el Siglo XIX

TESTIMONIOS DOCUMENTALES DEL ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO

El agua es una sustancia cuyas moléculas están formadas por la combinación de un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno, (H2O), es inodora, insípida e incolora, se presenta en tres estados líquido, sólido y gaseoso. Es el componente que más abunda en la superficie terrestre en forma de lagos, ríos, mares, lluvia, y demás fuentes hídricas. El agua es parte constituyente de todos los organismos vivos y aparece en compuestos naturales.

Tenochtitlan fue establecido en el lago de Texcoco, el agua se tomaba de los dos acueductos surtidos por los manantiales Acuecuexcatl, Zochcoatl y Tiliatl de Coyoacán y Churubusco, así como de los ubicados en el Templo Mayor y en Zoquiapan, se distribuía este líquido mediante caños descubiertos (apantles) hacia fuentes públicas y casas de nobles. Aquellos que no contaban con el acceso al agua dulce por estos métodos eran abastecidos mediante la compra a aguadores en canoa.
El aguador generalmente era indio, “como todos los aguadores de la ciudad, debía serlo para poder soportar el peso y la abnegación del oficio” En 1828 el italiano Claudio Linati, hizo una litografía que representa a un aguador mexicano. Ese mismo año escribió Costumes Civils Militaires et Réligieux de Mexique dessinés d’après Nature, Bruxeles y decía: “El aguador de México es uno de los personajes que más impresionan a los ojos del extranjero: apenas se concibe cómo, para llevar 50 libras de agua, no se haya encontrado otro medio que meterla en un cántaro de barro casi tan pesado como su contenido, cuya forma esferoide concentra su peso en un solo punto… una pequeña reserva suplementaria contenida en un cántaro unido por dos correas cruzadas sobre la cabeza y sujetas por la frente sirve de contrapeso a la primera carga…. inmovilizado o restringido por esta doble correa camina recto hacia adelante sin permitirse el menor movimiento de cabeza…” En Europa existe una pintura famosa como es el aguador de Velázques, pero el aguador en México le había dado a su oficio una vestimenta única de cuero y su exclusiva gorra. Agrega Linati: “El aguador es la única alma en México que usa gorra”.
En 1885, Jules Leclercq, también extranjero dice del aguador: “es un personaje que no he visto en otro sitio, ya que en cada ciudad mexicana los hay diferentes…. Lleva unos pantalones de tela blancos y unas chaparreras de terciopelo o piel que no bajan más allá de la rodilla. Encima de la camisa se pone una chaqueta de cuero provista por detrás de un cojín destinado a sostener el chochocol, un cántaro de barro rojo que contiene la mercancía del aguador. Se cubre con una gorra de cuero y, con la ayuda de una correa que le pasa por la frente sostiene el voluminoso cántaro que le cuelga sobre la espalda, mientras que otra correa adaptada a la nuca sostiene el cántaro más pequeño que cuelga sobre el estómago: así los dos cántaros se equilibran. Imagino que el aguador llevaba su mercancía de la misma manera en tiempos de Moctezuma: es uno de esos personajes que persisten a través de los siglos y evocan una antigua civilización.” (LECLERC, Jules. Voyage au Mexique de New York a Vera Cruz en suivant les routes de Terre Pasis 1885 p. 145)
En el blog de internet de Elias Jorge, llamado Personajes olvidados de la historia, se cita el libro Los Mexicanos Pintados por sí mismos, Edición de M. Murgía Lit Portal del Águila de Oro México 1854 en donde se dice que el aguador: Hace de su miseria un escudo á sus necesidades, y como estas son tan pocas lo son también sus exigencias. Si accidentalmente crecen sus gastos como cuando espera que su mujer lo obsequie con un nuevo hijo el aguador halla medios de subvenir á todos. Para ello toma á su cargo otras comisiones, como la de asear la calle en ciertos días, algunos mensajes más ó menos delicados, y otros agregados á su profesión. Se levanta con la aurora…”
También agrega que “Son famosas sus contribuciones como el llevar i trae de cartas amorosas entre los jóvenes y señoritas de las familias mexicanas. De esta manera se hacían de un ingreso extra a su exiguo salario. Por cierto usaban un sistema muy extraño de “cómputo” para cobrar sus servicios. Por cada viaje que hacían a sus clientes y podían ser varios al día, el aguador dejaba un “tanto” o “colorín” (la semilla de la flor del boj) a la criada de la casa como comprobante de recibo. Pero este sistema desafía el sentido común o es la prueba máxima de la confianza, porque es el deudor quien tenía los comprobantes de la deuda y si quisiera hubiera podido desapareceros y pagar menos o simplemente no pagar”. Finalmente anota que “Generalmente la ciudad exigía a los aguadores mantener limpias las plazas y lugares donde se encontraban las fuentes de agua, otra de sus contribuciones era la de acudir a sofocar los incendios. Celebraban especialmente el día de la Santa Cruz (3 de Mayo) fecha en que adornaban las fuentes con flores y monumentos y, por supuesto, celebraban también el Sábado de Gloria, día en que acostumbraban los aguadores a darse correazos unos a otros.” El modo de trasportar el agua, no fue igual en todas partes. En el libro los mexicanos pintados a sí mismos, se dice que <<hay ciertos provincialismos muy notables. En otros lugares de la república (el aguador) tercia en sus hombros un timón encorvado con dos canaladuras en sus extremos, adonde cuelga con dos cuerdas dos cántaros de igual tamaño para poder caminar equilibrado con el peso>>”.
En el Archivo General del Poder Ejecutivo de Oaxaca, en la Serie de Impresos, caja 4 expediente 10 tenemos el reglamento con las obligaciones y sanciones para los aguadores de Oaxaca que se explica por sí mismo. La transcripción se hizo respetando la ortografía del original.
“EL CIUDADANO MANUEL María de Fagoaga, Coronel de Ejército y Gobernador de este Departamento, á los habitantes de la capital, hago saber:

QUE no ecsistiendo en la capital un reglamento á que deban sujetarse los aguadores que en la misma residen, y considerando que esta medida es indispensable por la utilidad que de ella resulta al público, he tenido á bien espedir el siguiente
Reglamento

PARA LOS AGUADORES DE LA CAPITAL, CON ESPRESION DE LAS OBLIGACIONES Y PENAS A QUE DEBEN SUJETARSE.

Art. 1. o El número de aguadores ecsistentes en la capital estará sujeto á un alcalde que por eleccion de los mismos, será nombrado en todo el mes de Enero de cada año, bajo la presidencia del regidor juez de gremios.

2. o El alcalde por sí nombrará de entre los individuos del ramo cuatro celadores que con objeto de que reemplazen sus faltas y desempeñen otras comisiones, procurará sean de buena conducta.

3. o En caso de ausencia, muerte ó prision del alcalde, será reemplazado por el primer celador, éste por el segundo, y así sucesivamente.

4. o Los aguadores de plaza serán todos aquellos que desempeñando cumplidamente su encargo, consten inscritos en un registro, que visado por este gobierno, obrará en poder del alcalde.

5. o Para ser aguador se requiere, que el individuo que lo solicite se presente al alcalde del gremio, por quien será admitido, tomando razon de su nombre, edad, estado y calle, en que habita, é imponiéndolo de sus obligaciones con la lectura de este reglamento.

6. o Son obligaciones de los aguadores.
Primera: Lavar cada ocho dias las tazas, pilastras y cajas de depósito de las fuentes, á fin de que no haya en ellas la menor suciedad.
Segunda: Cuidar muy particularmente de que los sirvientes domésticos no se detengan en las pilas platicando ó jugando, ya sea de manos, rayuela ó en otra diversión.
Tercera: Acudir al toque de incendio en union del alcalde y celadores al punto en que aquel se verifique, llevando consigo sus cántaros, para que de la fuente inmediata ó depósito de agua que se haya formado, tomen la correspondiente que situarán en el lugar que se les designe por las autoridades que se hallen presentes.
Cuarta: No alterar el precio de cada cántaro que será el de un octavo de real, y al efecto se cuidará por quien corresponde, que las fuentes no carezcan del agua necesaria para surtir al público.
7. o Son penas impuestas á los aguadores:
Primera: La de suspension de ejercicio y de ser relevado por otro, siempre que sea omiso en el desempeño de sus deberes.
Segunda: La de la multa de un peso ú ocho dias de obras públicas toda la. vez que faltaren al respeto y obediencia del alcalde y celadores.
Tercera: La misma al que alterase el precio del agua.
Cuarta: La de dos pesos ó en su defecto quince dias de trabajos en las obras públicas al que deje de concurrir á los incendios en los términos designados en la parte tercera del artículo anterior.

A pesar de ser el componente más abundante de la superficie terrestre, el agua es un recurso limitado al que en teoría todos deberíamos acceder en igualdad de condiciones pero, sucede que mientras algunos solo debemos abrir el grifo o la llave, millones de personas en todo el mundo carecen de agua potable. El 97% del volumen total de agua es salada y está en los océanos, el otro 2% es agua helada y sólo un 1% es agua potable que proviene de la superficie de la tierra (ríos, lagos…) o del agua subterránea. Ese 1% cada día se está contaminando y malgastando.

El oficio de aguador es de los más antiguos y actualmente está extinto en lugares donde existe el acueducto con tuberías que llevan el agua potable a las casas y ahora el 3 de mayo lo festejan los albañiles. En la actualidad ya no se llama aguadores a quienes reparten el agua en camiones y cambiaron el cántaro de barro por garrafones plásticos.

Sin embargo en muchos lugares de México, mujeres y niños tienen que acarrear el agua a sus casas cargándola con su propia fuerza o los más afortunados al lomo de un animal como los aguadores del S. XIX.

http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/cultura/artes/223991-aguadores-siglo-xix

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