Boletín de prensa

11 y 12 de noviembre: Jornada de acción y difusión de los impactos del proyecto Presa El Zapotillo en el estado de Guanajuato

 

– 15 noviembre, 2011

    El agua del Proyecto Presa El Zapotillo no será para la gente de León, sino para las empresas y compañías nacionales y trasnacionales inversionistas del proyecto Puerto Seco o “Guanajuato Puerto Interior” y para las agroindustrias de los empresarios de la región

    El Zapotillo, impulsado por la Conagua y los gobiernos de Jalisco y Guanajuato, comenzó a construirse en el 2009 en total ilegalidad y sin el reconocimiento de graves violaciones a los derechos humanos de los afectados por este proyecto

    La empresa española Abengoa construiría y operaría el acueducto El Zapotillo-Altos de Jalisco-León, privatizando el agua y dejando a los leoneses ante la vulnerabilidad de una larga lista de abusos que han sido documentados en otros casos de privatización del recurso hídrico en México.

El proyecto Presa Zapotillo comenzó a promoverse desde el año 2005, y de manera ilegal en 2009 inició su construcción, a cargo de la empresa española FCC Construcción (Fomento de Construcciones y Contratas), junto con La Peninsular y el Grupo Hermes, empresas mexicanas.

La construcción de esta obra está violando los derechos humanos de tres comunidades: Temacapulín, Palmarejo y Acasico, que se localizan en la región denominada los Altos de Jalisco, a 132 kilómetros al noreste de la ciudad de Guadalajara y que serían desplazas e inundadas de llevarse a cabo el proyecto. En estas tres comunidades viven alrededor de 1,500 personas que serían afectadas directamente, y cerca de 15,000 habitantes que habitan aguas abajo de esta zona, que serían afectados indirectamente.

Recientemente, en septiembre de este año, se adjudicó a la empresa española Abengoa México la construcción y operación del acueducto de 140 kilómetros que conduciría el agua a la ciudad de León, Guanajuato. La empresa Befesa, perteneciente al grupo Abengoa, fue acusada en febrero de este año de cometer por lo menos tres posibles delitos contra el medio ambiente en la provincia de Huelva, en España (http://www.cosasdeandalucia.com/web/index.php/tribuna-libre/1684-denuncia-a-la-empresa-befesa-del-grupo-abengoa-por-delitos-contra-el-medio-ambiente.html).

A principios del 2009, el proyecto Zapotillo costaría aproximadamente 7,700 millones de pesos (http://impreso.milenio.com/node/8545494); sin embargo tiempo después se anunció que su costo sería de 8,000 millones de pesos (http://www.informador.com.mx/jalisco/2009/142028/6/presa-el-zapotillo-en-vilo-por-anomalias.htm); de acuerdo a información presentada por la Conagua en octubre de este año, el costo sin I.V.A de este proyecto sería de 11,400 millones de pesos (http://www.conagua.gob.mx/CONAGUA07/Noticias/SeguimientoPNI.pdf). Esto de acuerdo a la versión oficial, por lo que se prevé –siguiendo la lógica de estos constantes aumentos y en base a las experiencias de otros proyectos- que el costo final del proyecto resultaría mucho más alto.

Estos altísimos costos explican porque se busca justificar El Zapotillo -sobre toda lógica e intento de racionalidad- como una obra que “privilegiaría el bien común”, “beneficiando a dos millones de personas en los Altos de Jalisco y León”; sin embargo es importante ser críticos y preguntarnos: ¿para quién sería realmente el agua del Zapotillo?

Casualmente, a la par de la construcción del proyecto El Zapotillo, el gobierno de Guanajuato impulsa el megaproyecto “Guanajuato Puerto Interior” o Puerto Seco, donde confluyen recursos federales, estatales y de la iniciativa privada: en total más de 1,500 millones de pesos, de los cuales 1,346 millones de pesos son aportados por el Gobierno del Estado de Guanajuato.

Actualmente se lleva a cabo la ampliación de este complejo, que comprende un Centro de Negocios, ya inaugurado, con salones de usos múltiples, y espacios para las oficinas de Volkswagen y Pirelli, entre otras empresas; además este Centro incluirá por lo menos cuatro hoteles.

De acuerdo con la Comisión Estatal del Agua de Guanajuato, “el estado de Guanajuato enfrenta un problema de desequilibrio entre la demanda de agua y su disponibilidad”, sin embargo, nos resulta incongruente, irracional e irresponsable la construcción de megaproyectos de la magnitud del Puerto Seco y con la demanda de agua que requerirá, cuando no se tiene asegurada la disponibilidad del recurso hídrico.

Nos preguntamos, ¿en qué momento se decidió priorizar los intereses de empresarios nacionales y trasnacionales sobre los derechos humanos de las comunidades afectadas por este proyecto?, ¿cómo fue el proceso de decisión mediante el cual se llegó a la conclusión de que Temacapulín, Acasico y Palmarejo eran pueblos de los cuales podíamos prescindir?

A más de seis años de resistencia, de lucha  y de intentos de diálogo, el gobierno mexicano no ha presentado al Comité “Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo”, ni a las comunidades afectadas la viabilidad social del proyecto, una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) completa y adecuada, el cambio de uso de suelo para los 105 metros de altura de la cortina de la presa, ni el dictamen original del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) donde se protegían los monumentos y tesoros históricos y culturales del poblado de Temacapulín que pretende inundar la CONAGUA (http://www.medios.udg.mx/node/9201).

 La empresa española Abengoa construirá y operará el acueducto El Zapotillo-Altos de Jalisco-León al menos por los próximos 25 años, dedicando los tres primeros años de su contrato a colocar la infraestructura y los 22 siguientes a realizar el suministro de agua en bloque al municipio de León. Esto es un caso claro de privatización del agua, lo que dejaría a los leoneses ante la vulnerabilidad de cobros indebidos, manipulación de cuentas financieras, cortes de servicios y altos costos de reconexión; además de la desaparición de programas de ahorro de agua y el incremento de la sobreexplotación del acuífero; todos estos abusos están ampliamente documentados en otros casos de privatización de agua en México, por ejemplo: el caso de ICA y Veolia en Aguascalientes, y el caso de Aguas de Barcelona en Saltillo, Coahuila, entre muchas otras experiencias que documentan ampliamente fallas y abusos.

 La propuesta de las comunidades opositoras a la construcción de la Presa El Zapotillo es la Revolución del Agua, que se fundamenta en el cambio del modelo de gestión donde no prime una lógica económica o mercantil, donde el agua sea considerada sustento de culturas y no una oportunidad de negocio.

 Denunciamos que en el análisis de alternativas del proyecto, no se consideraron opciones diferentes a una presa de almacenamiento, tales como la reducción de la demanda, mejorar la gestión del agua superficial y subterránea, uso de ecotecnias, mejorar las actuales redes de distribución y/o reestructurar los sistemas tarifarios existentes, entre otros componentes de la gestión integral del recurso hídrico. Demandamos un nuevo enfoque de ver el agua que conduzca a la construcción de una nueva sociedad, más equitativa y más justa.

 Finalmente, exigimos la cancelación definitiva de la Presa El Zapotillo, la búsqueda de otras opciones sustentables de abastecimiento y gestión del agua, y la anulación inmediata de la campaña mediática amañada sobre los “beneficios” del proyecto con la que se les está mintiendo a los ciudadanos del estado de Guanajuato, para favorecer los intereses de unos cuantos.

 ¡Ríos Sin Presas, Pueblos Vivos!

 ¡NO A LA PRESA EL ZAPOTILLO!

 Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo

 

Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER)

Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC, A.C.)

 Para mayor información:

E-Mail: noalzapotillo@gmail.com; incidencia@imdec.net

Facebook: Los ojos del mundo están puestos en Temaca; IMDEC A.C.

Twitter: @RevodelAgua

Teléfonos: (045) 3313278376 y (33) 38110714 Ext. 106

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