Boletín de Prensa

Difusión Cencos

México D.F., 19 de agosto de 2010


El derecho al acceso al agua y a las fuentes de saneamiento. Una reflexión del enfoque de derechos humanos.

  
Observatorio de política social y derechos humanos

·        El acceso diario y a toda hora al agua potable es fundamental para vivir una vida con dignidad

·        La resolución de la ONU del pasado 28 de julio permitirá el reconocimiento del acceso al agua y las fuentes de saneamiento como un derecho

·        El marco de derechos humanos brinda la posibilidad de monitorear y establecer ejercicios de rendición de cuentas en torno a la gestión del agua de los países

 

 

El 28 de julio de 2010 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas  (ONU) aprobó el reconocimiento del acceso al agua y al saneamiento como derechos humanos[1]. Este suceso ayuda a entender dos preguntas básicas para el enfoque de derechos humanos ¿Por qué son importantes los derechos humanos?  ¿Qué implica este reconocimiento para los gobiernos?

 


El acceso diario y a toda hora al agua potable es fundamental para vivir una vida con dignidad.  La salud, la alimentación y el disfrute de una vivienda digna son derechos estrechamente vinculados a la existencia incondicional de agua limpia en los hogares. Es imposible que una persona pueda disfrutar de una buena salud o alimentación sin acceso al agua potable, salubre y suficiente. Pese a que se trata de relaciones obvias, conviene revisar algunos problemas que entorpecen la vinculación entre los derechos humanos y el acceso al agua.

 

El disfrute de un derecho humano depende de que otros derechos sean garantizados, lo que quiere decir que son interdependientes. La Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), entre otros, establecen un conjunto de derechos que buscan asegurar la libertad y la dignidad humana.  De esta manera, la lógica de los instrumentos internacionales implica que el no disfrute de alguno de esos derechos tiene repercusiones negativas en la dignidad humana de cualquier persona.

 

No hay ser humano que pueda disfrutar del derecho a la vida sin agua. Por muy sólida que sea esta relación, es necesario hacerla explícita en el marco de derechos humanos. En otras palabras, al no existir en los instrumentos internacionales el acceso al agua y a las fuentes de saneamiento como derecho, se pierde el principio de interdependencia al interior del marco internacional de derechos humanos. Por ejemplo, el derecho a la salud existe como derecho humano pero uno de sus medios, el agua potable, no se concibe de la misma forma. Otro aspecto, quizá más importante, es que la ausencia del derecho humano como tal obstaculiza la determinación de obligaciones para los Estados.

 

Otra característica de los derechos humanos es que implican obligaciones, (para los Estados en particular) tales como respetar, proteger y facilitar. Por ejemplo, en materia de educación el Estado tiene el deber de proveer servicios de educación básica a todos los habitantes del país. En materia de protección, el Estado tiene que establecer medidas para que las personas disfruten del agua sin impedimento por parte de terceros. De esta manera, estas obligaciones constituyen el medio para la realización de los derechos humanos.

 

Muchos gobiernos, a pesar de la inexistencia del derecho al acceso al agua, pueden construir redes para proveer de agua a sus habitantes. Sin embargo, el reconocimiento de las obligaciones de derechos humanos exhorta a que los Estados vayan más allá del acondicionamiento de tuberías, pozos y plantas de tratamiento. Los Estados estarían obligados a generar leyes, reglamentos y políticas para proteger y respetar el acceso al agua por parte de las personas. Asimismo, ayudaría a los Estados a incorporar el resto de los principios de derechos humanos en sus políticas y leyes, tales  como la igualdad, la equidad, la no discriminación y la calidad.

 

Otro elemento que ofrece el marco de derechos humanos es la posibilidad de monitorear y establecer ejercicios de rendición de cuentas en torno a la gestión del agua de los países. La inclusión explícita del derecho al agua y al saneamiento promocionará la creación de indicadores que permitan dar seguimiento a la evolución del disfrute del derecho en cuestión y exponer esos avances o retrocesos en el escenario internacional. Además, se facilitará la asistencia técnica para los países en materia del acceso al agua.

 

En última instancia, lo que está detrás de la decisión de la Asamblea General es un principio transformador generalizado en  los países miembros de la ONU que busca situar en la agenda internacional tanto el problema del desabasto y la administración del agua, como incorporar aspectos relacionados con la calidad y distribución de este recurso. Es este contexto, las disputas nacionales e internacionales por ríos, lagos y cuencas representan también un tema que se debe considerar.

 

La resolución del pasado 28 de julio permitirá el reconocimiento del acceso al agua y las fuentes de saneamiento como un derecho. Posteriormente, la ONU deberá adicionar el derecho al agua en todos los instrumentos y necesitará definir con precisión el contenido del derecho y las obligaciones de los Estados para que estos elementos sean recuperados en las disposiciones jurídicas y políticas de los países. Finalmente, en el mediano plazo los relatores y expertos independientes de Naciones Unidas, al igual que en otros derechos humanos, deberán (1) generar conocimiento en torno a la derecho al acceso al agua, (2) visitar a los países y (3) generar informes especiales en los que establezcan recomendaciones puntuales para que los Estados puedan garantizar el disfrute del derecho de acceso al agua.

 

SARA ENY CURIEL OCHOA

SUBCOORDIANDORA DE COMUNICACIÓN

OBSERVATORIO DE POLÍTICA SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS

OF 55908754 / CEL 0445537083893

Información difundida por el Área de Comunicación y Visibilidad de Cencos


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