Cierra junio, ni idea del agua… Y se atreven a pedir el voto

Cierra junio, ni idea del agua… Y se atreven a pedir el voto


 Estos cuates no van a resolver la bronca del agua.

Se cierra junio, y yo sigo de reojo las campañas municipales. Muy de reojo. Me aparecen los activistas en las esquinas. Esta semana veo más a los de Gali que a los de Agüera, por lo menos en mis rumbos sureños. Como no veo tele ni escucho mayormente la radio –en ambos casos sólo me engancho con el futbol–, estoy a salvo de la propaganda que por ahí llega. No he ido al cine, así que también quedan fuera los anuncios previos que, me dicen, presentan las coaliciones Puebla Unida y 5 de Mayo.

A salvo, pues, del ruido electoral, aunque agredido por espectaculares y carteles en todos los ángulos en que mire uno. Por la 11 Sur veo un espectacular de Gali: aparece de medio cuerpo, trajeado y mirando con firmeza hacia el norte de la 11 Sur, por el rumbo de Agua Azul. Agua suficiente, alcanzo a leer. Ese sí es tema, pienso, y bueno hubiera sido que lo enfrentaran a fondo en su mal debate. Agua para dos millones de personas. Vaya bronca.

Manuel Bartlett como gobernador y buen déspota ilustrado, contempló en su proyecto Angelópolis la perforación de pozos en Nealtican, que hasta la fecha abastecen a buena parte del sur de la ciudad. Lo demás son pozos y más pozos en la propia ciudad de Puebla, más algunos de Xoxtla. Supongo  que centenares de popotes (¿cuántos pozos legalizados o no habrá en la ciudad?), más o menos profundos, en el mismo vaso. Gran parte de ellos, y por ello la dureza del agua, van más allá de los mantos superiores de agua dulce, que han mermado con los años, y cuyo peso no es tan fuerte como para impedir que los mantos inferiores con agua con mayor contenido de minerales rompa las galeras y se mezcle con la cristalina y dulce. Como quiera, con Bartlett, y nunca más desde entonces, se planteó el problema desde una perspectiva más amplia, que incluía a los municipios de las Cholulas, Cuautlancingo, Xoxtla, y alrededores. Una visión metropolitana que no incluyó a los tlaxcaltecas, como si nos separara un mar de su territorio y no estuviera de otro lado de las lomas de San Jerónimo Caleras y Barranca Honda, y como si la Malinche no fuera mucho más suya que poblana, y como si el río Zahuapan, con toda su carga de desechos humanos e industriales sin tratamiento no entroncara con el Atoyac justo en los bordes norteños de la ciudad.

Y todo organizado y operado por el SOAPAP. Con una deuda de la que ya mejor no se habla.

Pero ahí está Gali, al menos hablando del tema desde el espectacular que veo en esta tarde de sábado y con el cielo a punto de caer sobre mi cabeza. El sábado 29 llueve como suele llover en junio en la ciudad de Puebla, en una tormenta de las memorables por los rayos y las avenidas anegadas, no tan extrema como la del 21 de junio de 1996, cuando el río Alseseca recuperó su cause cortado por la avenida Vicente Suárez, allá por la 25 zona militar y se llevó la vida de varios ciudadanos que intentaron cruzar con sus carros el caudal. O cuando el Atoyac hizo lo propio e inundó a ricos y pobres en sus colonias burguesas o proletarias asentadas en las vegas urbanizadas a lo largo de la hondonada que desde la autopista cruza la ciudad hasta el sur. El agua bronca y los ríos de una ciudad que ni por sus políticos ni por sus académicos ni por sus agrupaciones civiles logra detenerse un rato para preguntarse si no sería bueno hacer algo al respecto.

Pero voy nuevamente a sus portales de los candidatos Agüera y Gali en línea, y con un tema, el agua. A él he llegado por la investigación periodística que empecé esta semana en la sierra norte a partir de los conflictos por el bosque, la tala clandestina y el asesinato reciente de un campesino que peleaba contra las bandas de talamontes.

Antes tengo a la vista lo dicho por un especialista en materia de agua en México. El doctor Alejandro Guevara es director de la División de Estudios Sociales de la Universidad Iberoamericana, y señala la distancia que existe entre la magnitud del problema y la conciencia que la sociedad tiene del mismo, y yo confronto sus palabras con la lluvia de esta noche de sábado, espectacular, que colapsa los drenajes del techo de mi casa.

“Respecto a las medidas para enfrentar la sequía y la desertificación Guevara mencionó que hay dos, la adaptación y la mitigación. La primera aplica a corto y mediano plazo, y de manera local en cada país.

“Adaptarse implica comenzar por reconocer que hay una precipitación pluvial anual menor, consecuencia de lluvias más exiguas; o caso contrario, mayor frecuencia de tormentas tropicales y huracanes cuya gran cantidad de agua se pierde porque no tenemos capacidad para almacenarla.

“México cuenta con una Estrategia Nacional de Cambio Climático, misma que plantea como objetivos estratégicos: reducir la vulnerabilidad al cambio climático de los mexicanos que viven en situación de riesgo así como fortalecer su capacidad de adaptación, disminuir la vulnerabilidad de los sistemas productivos y de la infraestructura estratégica ante contingencias climatológicas, fomentar la capacidad de adaptación de los ecosistemas a los efectos del cambio climático, acelerar la transición energética hacia fuentes de energía limpia, Reducir la intensidad de consumo energético mediante esquemas de eficiencia y racionalidad, transitar hacia modelos de ciudades sustentables con sistemas de movilidad inteligentes, gestión integral de residuos y edificaciones de baja huella de carbono; impulsar mejores prácticas agropecuarias y forestales con esquemas de reducción de emisiones por deforestación y degradación, y disminuir las emisiones de contaminantes de vida corta, como el carbono negro y el metano, para mejorar la salud y bienestar de todos los mexicanos.”

Y sigue el Doctor Guevara:

“Mitigar el cambio climático implica reducir las emisiones de bióxido de carbono o capturar al mismo por medio de proyectos de reforestación. Ambas son estrategias de largo plazo que serían una contribución para reducir ese problema atmosférico global de gran magnitud. “

El doctor Alejandro Guevara actualmente participa en dos investigaciones conjuntas sobre temas ambientales. La primera, llevada a cabo con colegas de Francia, investiga cómo inciden los subsidios para servicios ambientales de reforestación y captura de carbono en espacios territoriales de ejidos y comunidades. El otro proyecto, que se realiza con la Agencia Alemana de Cooperación, analiza los costos-beneficios de medidas de adaptación ante el cambio climático.

Confronto sus planteamientos contra lo que encuentro en las sección “Propuestas” de ambos candidatos.

Así que agua suficiente me digo en mi rutinario recorrido por la hospitalaria 11 Sur. Tendré que ver qué dicen en sus portales.

Empiezo por Gali, el del espectacular agua suficiente:

Encuentro esto en el capítulo Propuestas:

“Mejorar la calidad de vida de nuestros habitantes significa agua potable suficiente”.

Y ahí la número 5: “Llevar drenaje, agua entubada y piso firme a las localidades municipales con muy  altos grados de marginación.”

Y luego algo que quiere ser un diagnóstico:

“Aun cuando ha habido un incremento en la dotación de servicios públicos municipales, persiste un déficit en la prestación de algunos servicios públicos y hay la posibilidad de incorporar los nuevos servicios que la población actualmente demanda.”

Y en la 11: “Desarrollar, en coordinación con el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado (SOAPAP), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y los municipios conurbados, proyectos estratégicos que permitan ampliar la cobertura de electricidad, así como el abastecimiento, conducción, almacenamiento y conducción de agua en el municipio, haciendo énfasis en la interconexión de redes, drenaje, colectores y plantas de tratamiento, así como en la sustitución de las redes de agua que presentan una antigüedad mayor a cuarenta años.”

Con lo de la cobertura de electricidad entiendo que está pensando en más pozos. Incluye a los municipios vecinos, muy metropolitano, pero ni idea de lo que quiera decir con “proyectos estratégicos”.

Nada más.

Y qué dice Agüera:

“Puebla ordenada, sustentable y con servicios públicos de calidad.

“Infraestructura Sustentable para el Abastecimiento de Agua en Zonas Marginadas.”

Nada menos. Al menos apareció la palabra “agua”.

Ninguno de los dos tiene una visión estratégica. ¿Qué platicarían con un doctor Guevara? Ninguno de los dos ofrece información mínima sobre el abasto actual, con un análisis de lo que se nos viene encima en los siguientes, inmediatos años, los suyos, cuando cualquiera de los dos gobierne la ciudad por 4 años y ocho meses. No se menciona a la Maliche, la montaña que compartimos con Tlaxcala y Amozoc, ni mucho menos hay alguna referencia a Canoa, Aparicio o la Resurrección. Ninguna relación con el bosque y su recuperación. Ningún planteamiento sobre la vinculación entre los tres niveles de gobierno.

Suficiente, me digo. Estos tipos no van a resolver la bronca del agua.

 http://archivo.e-consulta.com/blogs/historiasdecruzados/?p=212

 

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