Conagua limpia el agua del DF con carbón vegetal

Conagua limpia el agua del DF con carbón vegetal

Desde hace un mes arroja al Sistema Cutzamala diez toneladas diarias de ese material que elimina microorganismos que le dan mal olor y sabor al agua

Arturo Páramo

CIUDAD DE MÉXICO, 29 de junio.- Desde hace un mes la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha gastado más de seis millones de pesos para adicionar carbón vegetal al agua del Sistema Cutzamala y eliminar los microorganismos que le dan mal sabor, mal olor y turbiedad.

José Luis Luege, titular de la dependencia federal, detalló que a diario se usan unas 10 toneladas de carbón pulverizado a un costo de 210 mil pesos diarios de ese material.

El carbón se mezcla con agua y se integra al líquido que llega por bombeo desde la presa Valle de Bravo al canal a cielo abierto Donato Guerra. Del punto donde es añadido el carbón a la planta potabilizadora Berros, el agua recorre unos siete kilómetros en 20 minutos, suficientes para que el carbón atraiga y retenga los microorganismos.

Ya en la planta potabilizadora se separan las moléculas de carbón con los microorganismos adheridos y se sigue con el proceso normal de sedimentación y cloración de agua para ser enviada a las redes de distribución rumbo a Toluca y la Ciudad de México.

“El agua del Cutzamala es el agua de mejor calidad que hay en el país”, insistió Luege, tras beber el líquido que sale del sistema de potabilización hacia las redes de distribución.

Recordó que el problema del agua con microorganismos que la hacen desagradable al gusto y al olfato no se había presentado desde hace 12 años. En esta ocasión se debió al cambio climático, a la deforestación de los bosques de la región, al desorden urbano permitido por el Ayuntamiento de Valle de Bravo en las últimas décadas, a las descargas de drenajes del pueblo, ranchos, hoteles, restoranes, marinas, así como a las hélices de las embarcaciones de motor.

“El problema empezó hace un mes. El origen del problema es que, al no tener lluvias, va bajando el nivel de la presa de Valle de Bravo”, lo que llevó a una alta concentración de geosmina que es lo que da olor y sabor a tierra mojada al agua que se suministraba a la capital.

Luege estableció que a diario se realizan pruebas microtox para medir el nivel de geosmina en el agua, y confió que con la llegada de lluvias se pueda levantar la prohibición temporal de funcionamiento de embarcaciones con motores de combustión.

“La orden para Valle de Bravo es tener descargas cero, (nada) fuera de la norma.”

Llamó a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios y a los gobiernos del DF y Estado de México a que se revisen los tanques de almacenamiento y las redes de distribución para cerciorarse de que no hay residuos de geosmina.

2012-06-29 07:20:00

 http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=seccion-comunidad&cat=10&id_nota=844346

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