Costará 500 mdp sanear agua vertida al Chairel

 

Costará 500 mdp sanear agua vertida al Chairel

Cd. y Región • 3 Agosto 2013 – 10:39pm — Cristina Gomez

De acuerdo con ex gerente de Comapa, el estudio del Imeplan, en torno a la calidad del líquido, contiene errores

Las aguas del hidrotúnel desembocarán en la laguna del Chairel.

Tampico • Quinientos millones de pesos anuales costaría sanear la escorrentía de aguas pluviales que serían vertidas por el hidrotúnel a la Laguna del Chairel, donde se ubica la bocatoma de la Comapa Tampico.

Afirmó lo anterior el ex gerente de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de la Zona Conurbada, Mario Leal Rodríguez, al opinar de un estudio del Imeplan en torno a la calidad del agua que descargará el dren, y el cual dijo, contiene diversos errores.

Señaló que el muestreo de escorrentía se realizó en 85 cuadras y se recogió basura solamente de la calle y no de los techos, además de que se hizo en tiempo seco y no de lluvia como marca la norma vigente.

A ello le suma que el gasto de la avenida de agua en un año típico lo calcula Imeplan en 500 millones de litros, “cuando las cuotas de avenidas en esta ciudad, son siempre mayores a 750 millones”.

Expresó que el saneamiento sería solamente con el proceso de ósmosis inversa que es el único tratamiento que elimina metales pesados.

Su costo comercial, según dijo, sería de aproximadamente un peso por litro, por lo que el daño ambiental que se causaría por año sería de 500 millones de pesos.

POR QUÉ NO SE ACEPTA LA DESCARGA

El Movimiento Ciudadano de Tampico, Asociación Civil, hizo un análisis para justificar por qué no se debe descargar la escorrentía pluvial al vaso de donde la población toma agua.

De entrada, exponen que el dren descargará a 850 metros de la bocatoma de la Comapa, lo que consideran un grave peligro para la salud pública.

La ONG desmenuzó un estudio que el Imeplan realizó en abril del año pasado y en donde la directora de Medio Ambiente y Saneamiento Ambiental de esa dependencia, Diana Yadira Vázquez Velázquez calculó la máxima cantidad de grasas y aceites que podrían ser descargadas a través del túnel.

Ella afirmó que si se presentara una tormenta de diseño para un tiempo de retorno de diez años, ésta tendría un caudal de 500 mil metros cúbicos, por lo que el máximo permitido de grasas y aceites por descargar sería de 12.5 toneladas.

Cabe mencionar que no existe entre toda la normatividad en México un documento plasmado en el Diario Oficial de la Federación que describa los procedimientos de análisis fisicoquímicos para escorrentías de aguas pluviales.

Mario Leal Rodríguez sostuvo que la funcionaria del Imeplan cometió un grave error al aplicar la NOM-001-SEMARNAT-1996 que establece los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas residuales generadas doméstica e industrialmente.
Dijo que el muestreo se realizó en tiempo seco, lo que va en contra de todo criterio para un análisis de la dimensión de la obra y para llevar a cabo un proyecto de este tipo, se debe efectuar una caracterización de las escorrentías que van a ser conducidas hacia el cuerpo de agua donde se ubica la bocatoma de la Comapa.

Reiteró que el muestreo se debió llevar a cabo en tiempo de lluvia y con base en la NOM-AA-003-1980 y NOM-127-SSA1-1994, cuyos parámetros permitirían calcular realmente el impacto ambiental al Chairel.

Por otra parte, mencionó que en la selección de las cuadras a muestrear, parecería que se están aplicando normas para el diseño del servicio de limpia municipal y estrategias para el manejo de residuos sólidos.

“Las aguas pluviales urbanas pueden recoger basura, químicos, suciedad y otros contaminantes y fluir a un sistema de alcantarillado pluvial o directamente a lagos, arroyos, ríos, humedales o aguas costeras. Todo lo que entra a los sistemas de alcantarillado pluviales es descargado sin tratamiento a los cuerpos de aguas que usamos para nadar, pescar y como fuentes de agua potable”, apuntó.

Destacó que durante un periodo de lluvias fuertes en áreas urbanas, las superficies impermeables de calles, techos y aceras recogen el exceso de agua pluvial, causando impactos ambientales que alteran el balance hídrico total en las cercanías.

“El flujo de agua disuelve y mueve contaminantes que varían desde sustancias químicas que se aplican al césped, desechos orgánicos de animales, y residuos metálicos de cobre, zinc y níquel de techos y automóviles, que se depositan en ríos y corrientes de agua cercanos”, refirió.

El ex titular de la Comapa enfatizó que todo lo anterior hace ver la obligación de sanear las escorrentías que llegarían al cuerpo de agua donde se ubica la bocatoma.

Aseguró que esto debe realizarse con un proceso de osmosis inversa que garantiza la total eliminación de metales pesados que trae dichas escorrentías, entre otros compuestos orgánicos dañinos para el organismo.

“Ello se realizaría para cumplir con los límites máximos permitidos por la NOM-127-SSA1-1994”, precisó.

Según el Imeplan, si se presentara una tormenta de diseño para un tiempo de retorno de diez años, ésta tendría un caudal de 500,000 m3.

En base a dicho caudal de aguas pluviales que se presentaran en la zona del proyecto y que afectara las colonias en riesgo, ¿cuánto costaría sanear esta agua con un proceso de osmosis inversa?

“Un peso el litro, lo que significa que el monto total sería de 500 millones de pesos en ese año y en época de lluvias típica”, concluyó.

http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/78597d37988723ad0064f5f591dd714b

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