Cuenca del Valle de México

Cuenca del Valle de México

Reforma, opinión/
Julia Carabias

Existen pocos sitios en el planeta tan complejos como la Cuenca del Valle de México. La cuenca está habitada por más de 22 millones de personas; concentra una gran parte del PIB nacional y genera una intensa actividad económica industrial; en ella se alterna la escasez de agua en una época del año con las inundaciones en otra; presenta fuertes desigualdades en el consumo del agua; es cuna de crecientes conflictos políticos en torno a este recurso; y sufre una profunda crisis ecológica.

El desequilibrio hidrológico de la cuenca inicia hace cuatro siglos con la obsesión de desecar el sistema lacustre mediante obras ingenieriles monumentales. Año con año, el problema fue empeorando por la deforestación de los ecosistemas forestales debido al crecimiento de la mancha urbana así como por la sobreexplotación de los acuíferos producto del incremento de la demanda de agua por parte de una población cuya densidad creció desmesuradamente. Esta situación se agravará por el derretimiento de los glaciares del Popocatépetl e Iztaccíhuatl a consecuencia del cambio climático.

Algunos datos del balance hídrico dan fe de la dimensión del problema. En la cuenca se precipitan 215 m3/s (metros cúbicos de agua por segundo), de los cuales se evaporan naturalmente 159 m3/s; del resto, 31.6 m3/s se infiltran y recargan el acuífero y 23.7 m3/s escurren superficialmente.

La demanda de agua en la cuenca es de casi 82 m3/s, de los cuales 59.5 m3/s provienen del acuífero; 4.8 m3/s del Sistema Lerma; 14.8 m3/s del Sistema Cutzamala y 2.9 m3/s de otros ríos y manantiales. Como puede observarse, la extracción del acuífero es casi el doble de su recarga, lo cual, al paso del tiempo, ha provocado su extrema sobreexplotación. Esta sobreexplotación no sólo pone en riesgo la viabilidad futura de la disponibilidad de agua, sino que es la causa del hundimiento de la Ciudad de México. En promedio, la ciudad se hunde 10 cm al año, es decir, en 80 años se ha hundido el equivalente de una casa de tres pisos.

Las propuestas de solución a los crecientes problemas se han basado en megaobras cuyos costos y retos tecnológicos son cada vez mayores. La necesidad de dar respuestas inmediatas a los recurrentes eventos extremos (escasez y exceso de agua) impide crear una estrategia sustentable de largo plazo.

Un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, coordinado por Elena Burns, ofrece en una interesante y sugerente publicación titulada "Repensar la Cuenca: La Gestión de Ciclos del Agua en el Valle de México", un claro diagnóstico de los principales problemas socioambientales de la cuenca y propone un conjunto de alternativas que valdría la pena explorar su pertinencia a fondo.

En este complejo contexto resulta alentadora la propuesta que ha surgido para la subcuenca ríos Amecameca y La Compañía, la cual fue foco de atención nacional debido a las inundaciones extremas del mes de febrero. En esta subcuenca viven 3 millones de personas, muchas de ellas en condiciones de pobreza extrema y sin acceso al agua potable, la que adquieren ya sea mediante la compra a pipas o en garrafones.

En los últimos 25 años la subcuenca se ha hundido 13 metros lo que ha propiciado las condiciones para la formación de un nuevo lago, el lago Tláhuac-Xico, que en 2006 ocupaba más de 600 hectáreas. El agua que allí se acumula es bombeada, para evitar inundaciones, y expulsada a la Cuenca de Tula mediante el canal de La Compañía.

Sin embargo, el lago Tláhuac-Xico, potencialmente, tiene la capacidad de almacenar la totalidad de las aguas pluviales que actualmente se exportan. Si este recurso hídrico se potabilizara en vez de bombearse, constituiría una fuente sustentable de agua para los habitantes de la subcuenca que actualmente dependen de agua subterránea. Tecnológicamente es un proyecto viable tal y como se ha probado en la rehabilitación del Lago de Texcoco.

Esta propuesta surgió del seno de la Comisión de Cuenca Ríos Amecameca y La Compañía, organismo mixto en el que concurren el gobierno federal y estatal y representantes de los ciudadanos; se trata de un órgano auxiliar del Consejo de Cuenca del Valle de México tal y como lo plantea la Ley de Aguas Nacionales.

El 15 abril de este año, en la Tercera Sesión Ordinaria del Consejo de Cuenca del Valle de México, el director general de la Conagua aceptó la ejecución del proyecto del lago Tlahuac-Xico, el cual, a su vez, el pasado 9 julio fue secundado por el director del Sistema de Agua de la Ciudad de México, así como por el presidente municipal de Valle de Chalco Solidaridad y por el delegado de Tláhuac.

Éste puede ser un paso muy importante para detonar una nueva lógica de gestión, utilizando el agua de la cuenca para la propia cuenca como se sugiere en el texto mencionado "Repensar la Cuenca", reusando este recurso, restaurando las partes altas de la cuenca, eliminando las fugas, disminuyendo la sobreexplotación del acuífero y la demanda externa de otras regiones, encaminándose así hacia la sustentabilidad en el manejo del agua.

http://sintesis.cemda.org.mx/artman2/publish/agua/Cuenca_del_Valle_de_M_xico.php

 

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