Cultura del agua

Cultura del agua

ALFONSO YÁÑEZ ARREOLA

sábado, 25 de mayo de 2013

Cultura del agua impacta con la cantidad de información, conocimientos y actitudes que cada uno tiene y ejerce sobre este recurso, para reflexionar y tomar conciencia en la realidad del agua en el mundo y sobre el verdadero problema que enfrentamos como humanidad.

En nuestros días es importante participar y realizar acciones que nos permitan cuidar y proteger este vital líquido. Expertos aseguran que quizás el conflicto mundial más grande que enfrente nuestro planeta será la inmensa sequía que podría lograr la gradual extinción de especies, plantas e incluso humanos, por ello la gestión del agua tiene importancia trascendental para México y su gente.

El alcance del tema quedó en evidencia con la transición del hombre nómada a sedentario buscando permanencia en lugares que podían dotarlo de este vital líquido.

El agua es un elemento sin el cual no podemos vivir. No existe actividad ni forma conocida de vida donde no sea necesaria, por ello la política hídrica en México ha desarrollado un rumbo claro de sustentabilidad que se fortalece con el tiempo y que tiene sus raíces en la construcción de instituciones fuertes y eficientes que datan desde la Dirección de Aguas, Tierras y Colonización de 1917, la Comisión Nacional de Irrigación de 1926, la Secretaría de Recursos Hidráulicos de 1946, la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos de 1976 hasta el nacimiento de la Comisión Nacional del Agua a partir de 1989 como órgano desconcentrado de la actual Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

En el ámbito global, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua, buscando acciones de coordinación y cooperación entre los diferentes responsables y sectores de usuarios que promueven el acceso al agua y la lucha contra su escasez abonando una justicia social integral. Las necesidades de la población creciente se deben entender como un trabajo de protección y administración de este frágil y limitado recurso.

La historia ha demostrado que la naturaleza del agua es un fuerte incentivo para la cooperación, instando a las partes interesadas a reconciliar las posiciones más divergentes. El agua más a menudo une que separa a la gente y a sus comunidades.

Es necesario actuar con responsabilidad y visión generacional para mejorar la planificación del agua, monitoreando la disponibilidad, las necesidades en las cuencas, expandiendo la capacidad de almacenamiento, mejorando la gestión de la demanda con equilibrio, eficiencia y equidad buscando fortalecer el andamiaje legislativo vigente.

Nuestro planeta contiene aproximadamente 525 millones de kilómetros cúbicos de agua y esta cantidad no ha disminuido ni aumentado en los últimos 2 mil millones de años. El 97% del agua se encuentra en los océanos, el 2% permanece congelada, pesando ésta un 9% menos que en su estado líquido, por ello el hielo flota.

Sólo el 2.5 % del agua es dulce, de esta cantidad el 0.5% está en depósitos subterráneos y el 0.01 en ríos y lagos. Sólo el 0.007% del agua que existe en el mundo es potable y esa cantidad se reduce debido a la contaminación.

En la actualidad más de 1,100 millones de personas en el mundo carecen de acceso a fuentes de agua potable; millones de mujeres y niños deben caminar kilómetros para proveerse de ésta. La falta de agua potable es causa de muerte en miles de niños al día, en su mayoría habitantes de países en vías de desarrollo.

Con iniciativas y acciones institucionales vinculadas al desafío del tema, a la organización, a la reglamentación de distribución de aguas, combate a la contaminación, reforestación, políticas rectoras en materia de agua de gobiernos, certificación del personal técnico y directivo, acciones determinadas frente a emergencias, ordenamiento territorial sustentable, sanciones por incumplimiento de normatividad, legislación de vanguardia, fondos económicos, transparencia y corresponsabilidad de sociedad y gobierno podemos enfrentar las vicisitudes y tareas de comunidad con entereza y sensatez.

Reflexionemos, si bien un solo árbol pierde por evaporación 265 litros de agua al día y una hectáreas de maíz evapora más de 30 mil litros de agua al día, se requieren 148 mil litros de agua para fabricar un automóvil, 200 litros para producir un litro de refresco y 25 mil litros para producir los alimentos que consume al día una familia de cuatro personas, además es necesario referir las muy graves fugas de agua potable que van al desagüe cada minuto por negligencia y falta de esmero en llaves y baños. De ese tamaño es el compromiso, insisto, generacional que tenemos, por ello promover civismo, cultura del agua y condiciones de vida para nuestras familias. Ahorrar agua no debe suponer un esfuerzo.

http://www.eldiariodecoahuila.com.mx/notas/2013/5/25/cultura-agua-365657.asp

 

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