Danielle Miterrand: “Los servicios que la gestionan deben garantizar un acceso gratuito al agua necesaria cada día”

Por Xavier Martínez-Galiana

Danielle Miterrand camina despacio mientras se dirige a sala del Museu Marítim de Barcelona. Va cogida del brazo de un hombre más joven, quien, a su vez, ejerce como traductor. Viste una chaqueta roja, bien visible, y esconde sus 85 años bajo una cabellera de color castaño. Mira la sala, ve que aún hay muchos asientos libres y se sienta en primera fila, al lado de Pedro Arrojo, el director de la asociación Agua, ríos y pueblos y quien la ha invitado a dar una conferencia en uno de los actos estrella de la Agenda Ciudadana de la exposición con el mismo nombre. Ella no podía faltar. Sorprende verla ahí, repasando algunos datos de entre sus apuntes, antes de comenzar la conferencia titulada El reto ético para una nueva gestión del agua: el derecho humano y la gestión pública.

No es la imagen habitual de una exprimera dama de Francia. Por ningún lado aparecen el divismo ni el séquito. Se ve a una mujer frágil en apariencia, pero con una fuerza interior que destila una sabiduría capaz de expresarse así: “Hay que apoyar la emergencia de nuevas experiencias coherentes, bajo la inspiración de la vida frente al materialismo del negocio”. Dice esto al referirse a la decadencia del sistema capitalista, al que reconoce algunos éxitos, pero cree que ya no es momento de protegerlo. Se trata ahora de apostar por “enfoques de nuevos modelos que nos acerquen más a la felicidad”, resume.

La felicidad que propone Danielle Miterrand no es la espiritual, la de la realización y armonía del ser. Al menos esa no es la prioritaria. Habla de una felicidad que proviene de satisfacer las necesidades básicas y cotidianas de la persona. Una base sólida para su desarrollo completo.

Desde 1986, Danielle Miterrand preside la fundación France Libertés para la defensa de los derechos humanos de las comunidades indígenas, la democracia participativa, la economía responsable y el acceso de los pueblos a sus propios recursos naturales. Sobre todo el agua. “¿Por qué?”, “¿qué ha pasado?”, “¿qué hemos hecho?” son las preguntas que Miterrand lanza a modo de reflexión para iniciar su conferencia.

Se refiere, por ejemplo, a cómo el 90% de los ríos del planeta no son potables o cómo se ha incrementado el número de peces hembra por trastornos genéticos causados por la contaminación. “El agua –afirma– es un bien común no sólo de la comunidad humana, sino también de todos los seres vivos”. La clave esencial para encontrar soluciones reside, según Miterrand, en cuestionar el sistema mercantil en que estamos inmersos. “El sentido mercantil induce a la muerte, a situaciones de asesinato, o no supervivencia, de quienes no pueden pagar”.

Danielle Miterrand, fuerza con sabiduría (foto eitb.com)

Intereses en el Foro Mundial

La privatización de los servicios de gestión del agua en muchos lugares del mundo, también en las ciudades europeas, ha conducido a fundaciones como France Libertés a defender con uñas y dientes esta máxima: “El agua debe ser accesible para todos”. Pero ha de entenderse el acceso al agua como un derecho humano, no como un bien económico susceptible de beneficio. Este es uno de los tres principios esenciales que enumera en su conferencia. El segundo: “El agua no puede ser una mercancía. No puede tener precio como tampoco tiene precio la vida”, apunta Danielle Miterrand. El tercer principio: “Los servicios que gestionan el agua deben garantizar un acceso gratuito al agua necesaria cada día”. Y aquí apostilla: “Para ello es necesaria una buena gobernanza política” y, por otro lado, “ha de devolverse el agua limpia al medio del que la hemos tomado”.

Cuando uno de los asistentes a la sesión le plantea el peligro creciente de las guerras por el agua en el futuro, la activista francesa le responde de forma contundente que ya son una realidad. “Miren los mapas del mundo y puede que donde haya bases militares exista un vínculo con los recursos naturales”. Lo ilustra con diferentes casos: China y su interés por mantenerse en el Tíbet, donde nacen algunos de los ríos asiáticos más caudalosos; Iraq y el conflicto subyacente por el control del Tigris y el Éufrates como causa a su vez de la segunda guerra del Golfo, y también el dominio del agua en el tablero palestino-israelí. “La vocación del agua es vincularnos a unos y a otros, a pueblos enteros. Los ríos no tienen fronteras”, relata.

En 2012 se celebrará en Marsella otro foro mundial del agua, organizado por empresas multinacionales con intereses en el sector. Al contraforo intentarán asistir desde France Libertés para presionar a los gobiernos a desprivatizar el agua. “Critico a las instituciones públicas que no asuman sus funciones en temas de agua y deleguen en empresas privadas”, expone.

Miterrand expresa su deseo de que algún día se constituya una auténtica autoridad global del agua, auspiciada por Naciones Unidas y capaz de resolver los problemas de agua en el mundo. De momento, ella es una “autoridad moral”, como la ha bautizado Pedro Arrojo. “Aspiro a que seamos capaces de restablecer los equilibrios de la Tierra”, concluye.

http://papeldeaguas.net/danielle-miterrand-%E2%80%9Clos-servicios-que-gestionan-el-agua-deben-garantizar-un-acceso-gratuito-al-agua-necesaria-cada-dia%E2%80%9D/

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