Derecho humano al agua potable y saneamiento

 

Derecho humano al agua potable y saneamiento

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Derecho humano al agua potable y saneamiento

Jacob Aquino Muñoz

Cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber. George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

Para aquellos animosos gobernantes vendedores de lo que no es suyo, transcribo íntegramente la Carta Circular Nº 31, Red de Cooperación en la Gestión Integral de Recursos Hídricos para el Desarrollo Sustentable en América Latina y el Caribe, que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), emitió en el año 2009.
El derecho humano al agua impone a los Estados la obligación de satisfacer las necesidades hídricas personales y domésticas de sus habitantes en forma suficiente, segura, aceptable, físicamente accesible y financieramente asequible.
Esto último no implica la gratuidad universal de los servicios de agua potable y saneamiento sino que significa que su precio pueda ser solventado por la mayoría de habitantes.
De esta forma, quienes puedan hacerlo deberán pagar tarifas que reflejen el costo total eficiente del servicio y, al contrario, quienes no puedan sufragar esos gastos deberán poder acceder a un sistema de subsidios que les garantice progresivamente consumos mínimos básicos.
Sin embargo, el derecho humano al agua no se satisface simplemente con un subsidio sino que requiere además de la construcción de instituciones regulatorias eficientes y estables.
Del mismo modo, la eficiencia en la prestación del servicio es esencial para satisfacer el derecho humano al agua, puesto que al reducirse los costos aumenta su disponibilidad.
Por el contrario, cuando los costos se encarecen por la ineficiencia de los prestadores, tanto públicos como privados, se atenta contra el derecho humano al agua.
Ejemplos de ineficiencias más comunes son interferencias políticas en decisiones técnicas, los altos costos de transacción, las pérdidas de economías de escala como resultado de descentralizaciones sin análisis de capacidad a nivel local, la captura de la prestación por parte de grupos de interés (sean estos inversores, burocracia, sindicatos o políticos), la manipulación de la contabilidad y de los precios de transferencia, y el endeudamiento excesivo.
En definitiva, eficiencia y equidad no son criterios antagónicos sino complementarios.
En este sector la eficiencia es producto de la gestión del servicio, y su promoción depende fundamentalmente del marco regulatorio, de la institucionalidad de fiscalización y control, de la voluntad política, y de las condiciones del entorno económico, social, cultural y político del país.
Así, la importancia que los gobiernos asignan al derecho humano al agua se refleja en la seriedad y prolijidad con que estos abordan la regulación y su institucionalidad.
Esta carta fue redactada en el año 2009, pero parece que se la hubieran dedicado en forma directa a nuestro animoso gobernante privatizador de la vida pública tuxtleca.
Comentarios al Correo electrónico: jaquinom23@hotmail.com. Twiteer @jaquinom23. Blog. http://jacobaquino.blogspot.mx/

http://www.esdiario.com.mx/opinion/14564-derecho-humano-al-agua-potable-y-saneamiento

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