Desarrolla UNAM estudio para mejorar agua de riego agrícola

Desarrolla UNAM estudio para mejorar agua de riego agrícola
Agencia ID/ Tiempo

[03:16] La escasez y contaminación del agua son temas dominantes en la agenda ambiental mexicana; y uno de sus puntos clave pasa por el uso de aguas residuales en la agricultura, donde se estima que esa práctica puede representar efectos nocivos en productos de consumo humano.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), la agricultura emplea 70 por ciento del recurso hídrico, además estima que el líquido destinado al riego aumentará 14 por ciento para 2030.

Al respecto, la doctora Blanca Jiménez Cisneros, investigadora del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), desarrolla un innovador estudio a fin de contribuir de manera científica en el tratamiento para reciclar el agua residual, principalmente aquella destinada al riego agrícola.

Con este modelo, explicó la investigadora, propone definir el “uso planeado y no planeado” del agua residual al reducir el costo de inversión empleado en el proceso para obtener el recurso renovado. Ello servirá para ofrecer agua de calidad, eficiente y racional, así como una mejor distribución en el campo agroindustrial.

A decir de la experta, la carencia del líquido en diversas localidades de la República, principalmente destinada al cultivo, ha hecho que el método para poder reutilizar el recurso hídrico sea constante, cuya práctica es más visible en aguas negras.

En entrevista, Jiménez Cisneros indicó que al reciclar y reutilizar esta agua de baja calidad como riego, logra infiltrase al subsuelo, lo cual provoca que los mantos acuíferos de donde extraen el recurso para consumo humano presente diversos patógenos que podrían incrementar el índice de enfermedades.

Al referirse a la técnica manejada para contrarrestar esos problemas, apuntó que luego de varios métodos de investigación determinó cómo aislar los patógenos sin eliminar la materia orgánica ni los nutrientes (nitrógeno y fósforo) de las aguas residuales, a fin de favorecer el suelo del cultivo.

Para ello, primero clasificó los contaminantes por tamaños (grandes, pequeños y disueltos), lo que permitió identificar que los patógenos que se transmiten por medio del riego agrícola lo hacen en forma de partículas suspendidas de gran tamaño.

Al referirse al tratamiento de aguas residuales, la investigadora universitaria ejemplificó los procesos con un vaso, en el cual puede visualizarse cómo las partículas más pesadas se eliminan fácilmente por acción de la gravedad, al precipitarse al fondo del contenedor.

Sin embargo, otras partículas contaminantes presentan mayor dificultad para eliminarse, por ello la experta del Instituto de Ingeniería sugirió emplear un proceso de coagulación-floculación que emplea componentes como hierro y aluminio para contrarrestar las cargas negativas de los patógenos.

Ese proceso hace que los contaminantes difíciles de tratar se aglomeren entre ellos o con otras partículas del agua formen partículas más grandes y pesadas, con lo cual resulta más sencillo removerlos.

La especialista de la UNAM subrayó que este tratamiento de agua genera subproductos comúnmente conocimos como “lodos” debido a la materia orgánica y patógenos acumulados en el fondo. Ese residuo también puede aprovecharse, una vez tratado para inactivar los patógenos que contiene, a fin de utilizarlo en cubiertas de celdas en rellenos sanitarios y controlar la erosión de suelos, entre otras actividades.

Además, refirió que esta investigación también plantea recuperar nutrientes de las aguas negras, entre ellos nitrógeno y fósforo; este último –añadió la experta– se prevé escasee en un plazo no mayor a 30 años. Ello significará otro inconveniente en la elaboración de fertilizantes.

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