Desde hace meses, extranjeros despojan de tierra y agua por fracking

Con la reciente aprobación de la reforma energética, que entre sus puntos medulares permite la utilización de la técnica de fractura hidráulica o fracking para extraer gas shale del subsuelo, organizaciones campesinas de al menos once estados del país ya planean elevar el nivel de sus protestas para frenar este procedimiento y así evitar el inminente e indiscriminado despojo de sus tierras.

A principios de agosto, Max Correa, dirigente de la Central Campesina Cardenista (CCC), anunció que formarán comités de defensa en las comunidades. “Inicialmente serán comités de información para estar preparados contra el despojo de nuestras tierras”, dijo Correa, quien no descartó la posibilidad de que comiencen las movilizaciones en todo el país. Además, advirtió, no cederán ante ninguna presión y ya alistan sus impugnaciones en aspectos medulares de las leyes secundarias.

Uno de los temas que más inquieta a la CCC, así como al Consejo Agrario Permanente, es lo que la reforma llama “ocupaciones temporales”, pero que, alertan, es más bien un desalojo permanente de sus tierras.

Al respecto, la Alianza Mexicana contra el Fracking señaló que la explotación de hidrocarburos traería como consecuencia el abandono de las tierras después de dos años,  tiempo en el que los pozos explotados podrían alcanzar de 81 a 90 por ciento de declinación en la productividad; esto obligaría a las empresas a buscar constantemente nuevas zonas dónde perforar yacimientos.

MÉXICO, EN RIESGO

Esta situación afecta al menos a once estados del país, en donde en conjunto existen 681 reservas de gas shale. Según el documento “Qué quiere, cómo opera y lo que sigue”, realizado por el Movimiento Mundial Antifracking, México es uno de los cinco países del mundo que tienen mayores riesgos de enfrentar secuelas por el fracking. Además del despojo de tierras, se refieren a las afectaciones ambientales que la aplicación de esta técnica traería consigo.

Los estados donde se encuentran las 681 reservas son: Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Sinaloa, Durango, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí y Veracruz. Al parecer, será inevitable el despojo de tierras en cada una de estas entidades.

En uno de sus puntos, la reforma energética señala: “Las actividades de exploración y extracción se consideran de interés social y orden público, por lo que tendrán preferencia sobre cualquier otra que implique el aprovechamiento de la superficie o del subsuelo de los terrenos afectos a aquéllas”.

La ley prevé las disposiciones para las contraprestaciones, los términos y condiciones para la adquisición, uso, goce, ocupación temporal o afectación de los terrenos, bienes y derechos necesarios para realizar las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos.

Así establecido, las entidades federativas no tendrán ningún tipo de decisión sobre el fracking ni sobre el territorio en donde se llevará a cabo la extracción del gas.

YA COMENZARON LOS DESPOJOS

El fracking no es nuevo en México. Aún sin los lineamientos para su aplicación, que se aprobaron recientemente —el 11 de agosto en las leyes secundarias— , esta técnica ya ha sido aplicada en Saltillo, Coahuila.

Así lo consigna Proceso en el reportaje “En el norte, oleada de despojos agrarios”, donde su autor, Juan Alberto Cedillo, afirma que compañías extranjeras subcontratadas por Pemex han comenzado la extracción de gas, sin que ninguna autoridad los sancione por la contaminación que provocan o por los despojos a ejidatarios.

“Con la complacencia de las autoridades, las empresas privadas dedicadas a la explotación de yacimientos subterráneos pagan rentas bajísimas a los campesinos, pues esas actividades aún no son rentables”, escribe Cedillo.

Hasta ahora, la extracción de gas se ha realizado en diferentes municipios de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. “Empresas como Geokinetics realizan ‘estudios sismológicos’; otros hacen perforaciones en municipios como Hidalgo, Progreso y Guerrero, en Coahuila; en la región de Ciudad Mier, en Tamaulipas, donde ya se han perforado al menos 20 pozos exploratorios; y también en Nuevo León, donde se han explorado seis pozos:

“Los pozos Arbolero I y el Durián I, este último en el municipio fronterizo de Anáhuac; Tangram I en el de China; Kernel I en Melchor Ocampo; el Nerita I en Los Ramones, y finalmente el pozo Batial I en Los Herrera.

“En la perforación de los seis pozos se utilizaron 101 millones 230 mil litros de agua para fracturar las rocas que contienen el shale gas. De acuerdo con Pemex, del líquido inyectado con alta presión en las rocas del subsuelo sólo se recuperaron 10 millones 249 mil litros, según respondió la paraestatal a una solicitud de información del periódico local ABC”, detalla el reportero.

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Sin embargo, los poco más de 10 millones de agua recuperada no se pudieron utilizar debido a que ya estaba contaminada con diversas sustancias tóxicas. Justo es esta una de las principales críticas que opositores hacen a esta técnica, que ha sido prohibida en Holanda, Francia,  Bulgaria e Irlanda del Norte: la contaminación de las fuentes de agua de poblaciones cercanas, además de la contaminación del aire, de las tierras de cultivo y de la pastura.

Por si fuera poco, en las leyes no se precisa el origen ni el destino del agua que se requerirá para este método de extracción.

A mediados de julio pasado, ejidatarios del municipio de Anáhuac, en Nuevo León, acudieron al Congreso local para denunciar que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) les restringe el agua para consumo humano y agrícola, con el propósito de emplear el recurso en la explotación del gas shale.

Adolfo Guajardo, delegado en la entidad de la Unión Nacional de Productores Pecuarios, sostuvo que personal de la Conagua acudió en días pasados a este municipio, localizado a 220 kilómetros al norte de la capital, para pedir a los campesinos que establecieran con el gobierno federal un convenio para reestructurar y modernizar el sistema de riego en la zona.

Sin embargo, lo que en realidad firmaron fue una carta para renunciar a su derecho al uso de agua de la presa Venustiano Carranza, conocida como Don Martín, en el vecino estado de Coahuila, que surte de líquido potable las parcelas de Anáhuac.

DAÑOS INCALCULADOS

El fracking comenzó a llevarse a cabo en Estados Unidos en la década pasada y ocasionó que miles de familias se encuentren atrapadas en medio de agua potable y aire contaminados. Las pérdidas para los ciudadanos, sólo en ese país, se calculan en miles de millones de dólares.

La técnica parte de la perforación de un pozo vertical que, una vez alcanzada la profundidad deseada, da paso a una perforación horizontal que puede extenderse entre 1 y 1.5 kilómetros.

Esta perforación se repite en diferentes direcciones, partiendo del mismo pozo de perforación vertical inicial. Una vez hechas las perforaciones, y debido a la baja permeabilidad de la roca de esquisto, es necesario fracturar con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión que liberan el gas. Para mantener la producción es necesario realizar continuamente el procedimiento de fractura hidráulica en un mismo pozo. Un mismo pozo puede ser fracturado hasta 18 veces.


19 de agosto de 2014

Fuente: Almomento.mx

http://www.almomento.mx/desde-hace-meses-extranjeros-despojan-de-tierra-y-agua-por-fracking/

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