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Foro 'Los trabajadores frente a la privatización
de los servicios públicos de agua'
BOLETIN DE PRENSA
At’n Responsable de Redacción
Con el consenso general de detener la privatización
del agua en México y en el mundo, aportar propuestas
para el mejoramiento de los servicios públicos que
prestan los organismos operadores del vital liquido, permitir
la participación directa de la ciudadanía en
la toma de decisiones sobre los aprovechamientos y usos del
agua tanto en zonas urbanas como rurales, y garantizar que
el agua se destine prioritariamente a la vida y la salud,
concluyó el foro internacional “Los trabajadores
frente a la privatización de los servicios públicos
de agua”, realizado el 17 y 18 de marzo y realizó
la declaración de estos consensos el día de
hoy.
De los temas analizados en dicho foro, destacó
que el 95 por ciento de los servicios de agua en el mundo
se llevan a cabo por organismos públicos, y solamente
un 5 por ciento de los usuarios reciben el servicio de empresas
privadas, así lo expresó Emmanuelle Lobina,
de la asociación Internacional de Servicios Públicos.
Igualmente, Delia Montero, investigadora de la UAM, destacó
que por ser países en vías de desarrollo que
cuentan con importantes volúmenes de recursos hídricos,
los países de América Latina son los que resultan
más atractivos para las empresas nacionales y trasnacionales,
mientras que en las naciones más pobres y con insuficiencia
de agua el interés y la participación real de
los particulares es mínimo. Además, puntualizó
Karina Kloster, investigadora de FLACSO, que la participación
privada se concentra prácticamente en cuatro grandes
empresas trasnacionales y, aun así, no hay evidencias
de que la gestión privada haya aportado mejoras a los
servicios; en cambio, varias empresas enfrentan procesos legales
por incumplimientos, incluso daños. Por tales razones,
los participantes pusieron en duda que la participación
privada en los servicios de agua haya contribuido a la consecución
de los objetivos del programa mundial del agua.
En los aspectos nacionales, se destacaron
las situaciones de México, Argentina y Perú.
Respecto a México, se señaló, es un país
en el que el marco constitucional y legal permiten la extracción
de agua del subsuelo directamente por particulares, mediante
concesiones en las que se especifican los usos y volúmenes
de agua permitidos que les son autorizados, pero que ocasiona
que la mayoría de aprovechamientos urbanos sean para
uso industrial, mientras que para la agricultura el gobierno
federal crecientemente proporciona agua tratada. Lo más
grave, señaló Félix Hernández,
consultor en materia de agua, es que con base en la Ley de
Aguas Nacionales y su reglamento, funciona un banco de agua
en el que los particulares pueden vender y comprar “derechos”
para extraer agua del subsuelo de diversos predios ubicados
dentro de una misa región hidrológica, sin necesidad
de ser propietarios de las tierras. En cambio, a los municipios
se les confirió la facultad de prestar los servicios
públicos de agua potable y saneamiento, pero no los
recursos necesarios para ello. Para ello CONAGUA puso en marcha
el Programa de mejoramiento del manejo del agua; no obstante,
en las reglas de operación se consideran créditos
para la participación de los municipios en la inversión
necesaria para la construcción y mejoramiento de la
infraestructura y, señaló, que el crédito
puede condonarse en más del 60 por ciento en los casos
en que los municipios permitan la participación de
los particulares en las diversas áreas de los servicios
de agua potable.
En México existen más de 2700
organismos operadores de los servicios públicos de
agua potable, distribuidos en los estados y municipios del
país. La mayoría de ellos tiene deuda pública
directa, contraída para poder invertir y operar los
servicios, pero que ha ocasionado que las tarifas se incrementen,
en algunos casos, para obtener recursos destinados a la amortización
de la deuda.
En el caso de Buenos Aires, se reconoció
que el Sindicato de Obras y Saneamiento de esa ciudad logró
detener la privatización tanto con medidas de resistencia
radicales, como con la participación directa en la
administración del servicio y el mejoramiento del servicio.
“La gente lo que quiere es agua. Y nosotros le dimos
agua. Para ello, intervinieron los compañeros profesionistas
y técnicos. Ellos demostraron que son capaces y mejores”,
señaló Gullermo Amorebieta, dirigente de esa
agrupación, quien además puntualizó que
la corrupción de las empresas trasnacionales fue un
aspecto constante en su operación y, advirtió,
“no conozco el caso de una sola de esas empresas, de
las que tiene participación en los servicios de agua
a la población, que esté libre de corrupción”.
Respecto al proceso seguido en Perú,
Luis Isarra, Presidente de la Federación de Trabajadores
del Agua, señaló que solamente unidos los ciudadanos
y los trabajadores de los organismos de los servicios públicos
de agua, logaron detener la privatización. Esto fue
una tarea muy difícil, incluso tuvimos que tocar puerta
tras puerta en todas las casas, para convencer a los ciudadanos
de que esta lucha incluía a todos y no solamente a
los trabajadores del agua.
Finalmente, el Foro emitió los siguientes
RESOLUTIVOS
En el marco de las actividades del Foro
Internacional en Defensa del Agua, los trabajadores de los
organismos operadores de Agua de México y otros países,
hemos acordado:
1. Que el acceso al agua debe ser un derecho
humano universal.
2. Que el agua es fuente de vida y no debe estar sujeto a
reglas que la transformen en mercancía.
3. Que los procesos privatizadores a nivel mundial, impulsados
desde el FMI, BID y BM han fracasado en su oferta de beneficios
a los pueblos del mundo, porque su naturaleza de lucro no
considera realmente servicios para la población en
zonas sin agua.
4. Que la defensa de la empresa pública en los servicios
hídricos es fundamental para garantizar un acceso justo
y equitativo a los pueblos del mundo.
5. Que la vinculación entre los trabajadores del sector
agua y los habitantes de las ciudades y el campo es una garantía
para enfrentar los procesos de privatización y desarrollar
modelos sociales de gestión integral más democráticos.
6. Luchar por revertir las áreas ya concesionadas a
los particulares.
Reafirmamos nuestro compromiso de
seguir luchando, al lado de los pueblos, porque el agua sea
para la vida y la salud y no para lucrar.
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