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Declaración del Parlatino en el marco
del
1er. Encuentro Mundial
de Parlamentarios del Agua, IV Foro Mundial del Agua
México, 18 - 21 de marzo de 2006
Como representantes populares sensibles
a la demanda social y a los retos que nuestros países
y el mundo enfrentan en materia de abastecimiento, gestión,
administración, manejo, protección y financiación
de los sistemas de agua, lo mismo que de la sustentabilidad
de los recursos hídricos, los legisladores reunidos
en el Encuentro Mundial de Parlamentarios del Agua, IV Foro
Mundial del Agua (Ciudad de México 18-21 de marzo),
reconocemos que en materia de política y acciones del
agua enfrentamos retos muy importantes que requieren construcciones
locales, nacionales, regionales e internacionales.
Nos preocupa la existencia de cientos de
millones de personas que no tienen acceso al agua de calidad
y en cantidad suficiente para su desarrollo normal, lo cual
puede provocar conflictos innecesarios por lo que reivindicamos
que el agua debe ser un elemento de paz y nunca de guerra.
Los parlamentarios nos comprometemos a impulsar
desde nuestro ámbito de acción un marco jurídico
que responda de manera adecuada a las políticas y perspectivas
que cada país se plantea, pero también en contribuir
con propuestas de políticas públicas y lineamientos
jurídicos en el ámbito del espacio internacional.
Reconocemos y acogemos favorablemente y
alentamos el trabajo de movilización de las organizaciones
de la sociedad civil por lo que respecta a la búsqueda
de soluciones a los problemas relacionados con el acceso al
agua, especialmente para las poblaciones más pobres.
En el marco de estas consideraciones hacemos
la siguiente
DECLARACIÓN
1. Declaramos que el agua es un bien público
fundamental para la vida y la salud y que como tal, el acceso
al agua constituye un derecho humano y con esta orientación,
hacemos un llamado a todos los gobiernos, agencias intergubernamentales
y a la comunidad internacional a incrementar todos los esfuerzos
necesarios para garantizar que las poblaciones más
desfavorecidas alcancen el acceso al agua conforme a las Metas
del Milenio;
2. Nos pronunciamos por la creación
de una Agencia de las Naciones Unidas de Coordinación
del Agua, con participación de las organizaciones sociales,
que además de integrar la protección de salud
pública y del medio ambiente en la gestión de
los recursos hídricos y desarrollar estrategias, que
permitan la coherencia entre desarrollo económico y
agrícola compatible con el mantenimiento o restablecimiento
de un elevado nivel de calidad del agua, supere la actual
dispersión existente entre numerosas agencias internacionales;
3. Respaldamos la generalizada demanda social
de que la gestión de los recursos hídricos debe
ser pública y basarse en un enfoque participativo,
democrático e integrado que incluya a los usuarios
y a los responsables de la toma de decisiones en la definición
de las políticas en materia de agua a nivel local;
4. Nos pronunciamos y reafirmamos en que
todos los programas de abastecimiento de agua y saneamiento
incluyan acciones específicas destinadas a eliminar
todas las desigualdades (en particular de género y
etnia), de forma que se garantice el reparto equitativo de
los beneficios y las oportunidades que éstos aporten,
y fortalezcan el papel de la mujer en toda materia relacionada
con el agua;
5. Demandamos que se acelere el cumplimiento
de los compromisos de los países desarrollados en materia
de financiación para el Desarrollo, en especial aquellos
dedicados al suministro de servicios de agua y de saneamiento,
así como para la transferencia de tecnologías
apropiadas. A la par que los gobiernos instrumenten mecanismos
de participación y transparencia en la rendición
de cuentas hacia la ciudadanía;
6. Para cumplir las metas del Milenio nos
comprometemos a priorizar las inversiones en agua en nuestros
presupuestos públicos nacionales. Llamamos a la cooperación
internacional (Banco Mundial, Bancos de Desarrollo Regional
y cooperación bilateral) a apoyar las iniciativas de
los países en desarrollo sin ningún tipo de
condicionamientos, que las comunidades a través de
sus organismos de participación soliciten al Estado
los recursos financieros para el abastecimiento de agua, previa
aprobación de sus proyectos justificados en sus necesidades
7. Convocamos a los gobiernos a retirar
el tema del agua de todos los tratados de libre comercio (bilaterales
o regionales) y de la OMC y a reafirmar el derecho soberano
de cada país a regular los recursos hídricos
en todos sus usos y servicios. Instamos a que se suspenda
cualquier negociación sobre servicios de agua potable
y saneamiento básico en el Acuerdo General sobre Comercio
de Servicios de la OMC, y convocamos a que el agua, en todos
sus usos y servicios, se retire del alcance de los Tratados
Bilaterales de Inversiones.
8. Exhortamos a que las medidas destinadas
a mejorar el abastecimiento de agua y su saneamiento no deben
adoptarse aisladamente, sino que deben formar parte de una
estrategia de desarrollo coherente y transversal que incluya
otros ámbitos de acción, como la educación
y la salud, la creación de infraestructuras y de capacidades
y la gobernabilidad para el desarrollo sustentable;
9. Llamamos a los gobiernos y a la comunidad
internacional a reconocer la importancia que reviste el cumplimiento
de las reglas del derecho internacional para la solución,
o en su caso, la prevención oportuna de los conflictos
regionales latentes relacionados con el agua, en particular
en aquellas regiones en las que varios países comparten
una cuenca;
10. Nos pronunciamos porque las instituciones
internacionales de justicia y las nuevas coordinaciones en
materia de agua también alienten el funcionamiento
o, en su caso, el establecimiento de organismos regionales
de gestión del agua, para lo cual nos comprometemos
a impulsar la armonización legislativa necesaria;
11. Hacemos un urgente exhorto a los
Estados miembros de la comunidad internacional a la ratificación
y la observancia de las convenciones, convenios y protocolos
internacionales de protección del ambiente, y desarrollar
medidas contra el cambio climático que amenazan las
reservas de agua en muchos lugares del mundo mediante los
procesos de desertificación, destrucción de
los bosques, el derretimiento de los glaciares, la disminución
de los niveles freáticos y la elevación de las
aguas saladas;
12. Proponemos conformar el Consejo
Permanente de Legisladores para dar seguimiento a los compromisos
establecidos en la materia, coordinar acciones y promover
la legislación necesaria para una gestión compartida
de las políticas medioambientales y de prevención,
con objeto de crear una verdadera política de gestión
del agua. Dar continuidad a los Encuentros Mundiales de Legisladores
del Agua.
13. Proponemos que la presente Resolución
sea trasmitida a los organizadores y asistentes al IV Foro
Mundial del Agua, a nuestros congresos o parlamentos, a las
organizaciones sociales relacionadas, al Secretario General
de las Naciones Unidas y a la opinión pública
en general.
Participaron delegados de los siguientes
países: Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador,
Guatemala, México, Uruguay y Venezuela.
Declaración aprobada por unanimidad.
Comisión de Medio Ambiente
y Turismo
PARLAMENTO LATINOAMERICANO
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