Ecosofía: El Foro para la Gestión del Bosque de Agua

Ecosofía: El Foro para la Gestión del Bosque de Agua

Domingo, 18 de Julio de 2010 00:00 Escrito por Luis Tamayo

El lunes 12 de julio pasado se realizó, en el auditorio Alfonso Reyes de El Colegio de México, el Primer Foro para la Gestión del Bosque de Agua. Dicha reunión, que contó con la participación no sólo de especialistas de los centros de investigación más importantes del país (IE/UNAM, CRIM/UNAM, CIGA/ UNAM, Colmex, Cidhem, etc.), de las instancias gubernamentales federales y estatales (DF, Morelos y estado de México) dedicadas al tema (INE, Semarnat, Conabio, Conagua, Conanp, etc.), integrantes de las comunidades afectadas y algunos organismos internacionales, constituye el inicio de una serie de acciones conducentes a la conservación y restauración de una de las bioregiones que mayores servicios ambientales prestan en este país, el Gran Bosque de Agua, una zona recientemente reconocida como “Reserva de la biósfera” por la Unesco (aunque bajo el nombre de “Reserva de la biósfera Los volcanes”) y que, según se acordó en dicho foro, debe ser considerada de manera unitaria.

En el documento elaborado por el Think Tank Bosque de Agua (Beatriz Padilla, Fernando Jaramillo, Helena Cotler, Judith Domínguez) se define y resume muy claramente la importancia de la región:

“Ubicado en la parte central del Eje Neovolcánico, el Bosque de Agua es un continuo de serranía predominantemente boscosa, cabecera de tres cuencas hidrográficas de gran importancia: la Cuenca de México en el Distrito Federal, la cuenca del Balsas en el estado de Morelos y la cuenca de Lerma-Chapala en el estado de México […] consta de 237 mil 152 hectáreas de ecosistemas naturales y manejados.

Partes del Bosque de Agua han sido reconocidas por la Conabio como Región Prioritaria de Conservación y como Región Hidrológica Prioritaria a nivel nacional […]. El Bosque de Agua es, por sus servicios ambientales, una región estratégica de máxima prioridad para México. Los esfuerzos para restaurarlo y conservarlo son insuficientes, mientras que la tasa de su degradación y deforestación se incrementa exponencialmente como resultado de un desarrollo desordenado dentro del mismo y en sus alrededores.

Es urgente que el Bosque de Agua sea manejado, restaurado y conservado como una sola región estratégica prioritaria, regida por un plan estratégico regional bajo un enfoque de cuenca hidrográfica consensuado con los dueños y poseedores de la tierra”

Dicho documento, asimismo, plantea claramente las amenazas que tiene dicho bosque: La pérdida del bosque en esta zona, además de disminuir la infiltración y la recarga de mantos acuíferos comprometiendo el abasto de agua, incrementa la vulnerabilidad de la población ante los escenarios de cambio climático.

La expansión de asentamientos humanos regulares e irregulares dentro de estos bosques, el avance de la frontera agropecuaria, un mal manejo forestal y ganadero, la extracción de rocas y suelo, los proyectos de nuevas carreteras, y otras actividades humanas en el área, están críticamente fragmentando, reduciendo y cambiando la integridad de los ecosistemas del Bosque del Agua.
El grado de deforestación en el Bosque de Agua se incrementa exponencialmente como resultado de un desarrollo desordenado dentro del mismo y en sus alrededores, así como debido a escasa y mal aplicada regulación. Entre 1976 y 2008, su cobertura forestal se fragmentó y redujo en más de 20 por ciento.

Así, varias poblaciones y hábitats de animales y plantas han sido reducidas, fragmentadas y aisladas entre sí, lo que trae como consecuencia la potencial pérdida irreversible de dichas poblaciones.
Según datos del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México la mitad sureña de este bosque está desapareciendo a un ritmo de 2 mil 400 hectáreas por año, lo que significa que podría desaparecer completamente en menos de 50 años.

Actualmente el 22 por ciento del territorio que ocupaban los bosques ha sido transformado para dar paso a diversos usos como son: agricultura de temporal o de riego, pastizales de uso pecuario o transformación urbana vía fraccionamientos legales o asentamientos irregulares.

El crecimiento de las manchas urbanas de las zonas metropolitanas de las cuencas de México, Toluca y Cuernavaca, así como en poblaciones aledañas, se presenta de manera exponencial.
Se planea construir una serie de autopistas que atravesarán las áreas mejor preservadas del Bosque del Agua, propiciando a lo largo de su trazo el crecimiento de la mancha urbana:

La autopista Lerma-Tres Marías, que no está considerada en los programas de expansión carretera de SCT, ya ha sido aprobada y su construcción puede comenzar en cualquier momento, atravesando una de las zonas del Bosque de Agua más importantes para la recarga de acuíferos, que es la ubicada entre las montañas del Ajusco-Zempoala-Chichinautzin. Esta  autopista puede  detonar una expansión urbana sin precedentes en torno a dicha zona y hacia el sitio Ramsar de las Ciénegas de Lerma, expansión que, dadas las tendencias en la región, puede limitar dramáticamente la recarga de acuíferos en el bosque y afectar las zonas bajas, en donde están los pozos del Sistema Lerma que alimenta de agua a la zona metropolitana de la cuenca de México.

El libramiento norponiente de Cuernavaca atravesará los últimos bosques de este municipio, zona de importantes manantiales y en donde se encuentran los bosques mejor preservados del estado de Morelos, mismos que incluyen bosques mesófilos que representan el ecosistema más amenazado de México. En las últimas tres décadas, el estado de Morelos perdió más del 80 por ciento de su cobertura boscosa y, según datos de la Estrategia de Biodiversidad del estado de Morelos, más de tres mil hectáreas de bosque se pierden cada año en la entidad. Los bosques al norte de Cuernavaca representan cerca del 90 por ciento de lo que queda de cobertura de bosques templados en todo el estado.

El proyecto carretero Arco Sur partirá de la caseta de cuota de la autopista México-Toluca, atravesando el Ajusco por dos túneles de varios kilómetros de largo (uno de 7 kilómetros), pasando por Topilejo y por Milpa Alta hasta llegar a Chalco. Parece que la SCT y las autoridades ambientales no están considerando el impacto que estos túneles pueden tener en los acuíferos del Ajusco.

La autopista Toluca-Huixquilucan-Naucalpan (33 kilómetros) atravesará la Reserva Otomí-Mexica (zona norte del Bosque de Agua) para conectar a la ciudad de Toluca con la carretera Lechería-Chamapa, con la que entroncará en las cercanías de Bosque Real. Se estima que un 30 por ciento de esta autopista atravesará por zona boscosa.
Finalmente el proyecto de Supervía del Poniente y la autopista de peaje urbana para el Distrito Federal, con tramos subterráneos y aéreos sobre diversas barrancas de Tenango y el Parque de la Loma, podrían limitar la infiltración de agua de lluvia, afectar los acuíferos subterráneos y reducir el hábitat de diversas especies de flora y fauna silvestre en esta zona.

Como pudo apreciarse, dos de los cinco proyectos carreteros que atentan contra el Gran Bosque de Agua se realizan con el apoyo del gobierno de nuestro estado. Es por tanto prioritario que hagamos saber a nuestras autoridades el riesgo que tales proyectos conllevan. Fue opinión unánime del Foro considerar como error grave la construcción de la autopista Lerma-Tres Marías así como del libramiento norponiente. Tales carreteras atentan contra nuestros acuíferos, contra nuestra biodiversidad, contra nuestro clima, contra nuestro medioambiente.

Afortunadamente, gracias al enorme esfuerzo del Think tank Bosque de Agua, ahora contamos con un importante colectivo que, si logra sea aprobado el plan de manejo, conservación y restauración integral del Bosque de Agua, se puede garantizar la sobrevivencia de una región altamente prioritaria. Eso esperamos todos.
www.ecosofia.org.mx

http://www.lajornadamorelos.com/opinion/articulos/88904-ecosofia-el-foro-para-la-gestion-del-bosque-de-agua

 

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