El agua como derecho humano

El agua como derecho humano

Heriberto Medina

 

  • 10-Agosto-2011

Es considerada como un elemento esencial, como un recurso y hasta como un insumo para la producción, pero en pocas ocasiones el suministro de agua potable es visto desde la perspectiva de los derechos fundamentales del hombre. El agua es un derecho humano de doble arista. Las personas tienen derecho a una cantidad mínima para satisfacer sus necesidades básicas y, además, la obtención del vital líquido no debe implicar daño a algún ecosistema; este aspecto tiene implicaciones importantes en el caso de Saltillo.

Durante la última década la información publicada a cuentagotas en la prensa local tiene un común denominador: la sobreexplotación. Cada año el acuífero pierde 19 millones de metros cúbicos. Desde luego la extracción es superior; los 19 millones son el tamaño del déficit.

Si cada año el acuífero baja millones de metros cúbicos, ¿en cuánto tiempo estará completamente agotado? Las autoridades municipales, estatales y federales no saben la respuesta o no la quieren revelar. Con este panorama cobran importancia datos como: la cantidad que recibe el acuífero como recarga, la cantidad total que se extrae, quiénes la sacan y, de ese gran total, cuánta es extraída por la empresa paramunicipal Aguas de Saltillo. Desde luego que es información que debe ser pública de oficio; con esos datos, cualquiera podrá calcular cuándo se agotará el acuífero.

Bajo esta óptica, ya no produce el mismo efecto saber que tengo agua corriente en mi domicilio todos los días, las 24 horas. Es muy cómodo contar con ese suministro, pero si implica acabar con el acuífero, entonces estamos pagando un precio demasiado alto. También cobra relevancia singular el hecho de que sea una empresa privada el socio del Ayuntamiento. Es lógico pensar que Aguas de Barcelona estará muy interesado en obtener dividendos por el suministro del recurso, pero queda la duda: ¿qué tan interesado estará en proteger el acuífero si esto implica que sus utilidades bajen?

Gildo Seisdedos, en su libro “Manual de primeros auxilios para ciudades”, aborda el tema y expone los riesgos que implica la privatización de los sistemas de abastecimiento de agua potable: “El agua debe ser un servicio público de calidad que debe llegar a todos, debe tener criterios sociales en sus tarifas y debe incentivar el ahorro y la eficiencia”, y agrega: “Si se gestiona desde una perspectiva pura de cliente, hay sectores a los que no interesa servir; las tarifas favorecen a los grandes consumidores y se incentiva el gasto”.

Seisdedos, experto en el tema de gestión de las grandes ciudades, menciona otros esquemas de administración del agua potable conocidos como empresas público-privadas. Ese es el caso de Saltillo en su sociedad con Aguas de Barcelona. No obstante, advierte que son vistas con recelo por diversos grupos que las perciben realmente como empresas privadas.

Para el autor, el verdadero factor que garantiza una buena administración del agua es contar con un control ciudadano adecuado, invariablemente, sea la empresa pública, privada o mixta.

Actualmente en Aguas de Saltillo sesiona un Consejo en el que están representados los ciudadanos saltillenses, sin embargo se sabe muy poco de su participación y deliberaciones; a la distancia parecieran comparsas del socio privado del Ayuntamiento. Si esa apreciación no es exacta, valdría la pena que los propios representantes de los saltillenses en el Consejo de Aguas de Saltillo lo aclararan dando a conocer una serie de datos que de una forma u otra marcarán el futuro de la ciudad.

hmedinaf3@gmail.com

http://www.vanguardia.com.mx/elaguacomoderechohumano-1065296-columna.html

 

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