El agua, crisis de conciencia política y social

El agua, crisis de conciencia política y social

Rosa Esther Beltrán

  • 27 marzo 2013
  • El pasado 22 de marzo conmemoramos el Día Mundial del Agua que fue instituido por la ONU. Este es un tema en el que nos vemos involucrados todos los seres humanos, pero de esto hay una muy pobre o nula conciencia social y política, a pesar de que sabemos que, o bebes agua o te mueres. No hay opción. El agua es el oro líquido, es un tema de vida o muerte.

Un día al año me parece muy poco para abogar por la gestión sustentable del agua dulce, que invita a todos sectores políticos y sociales a realizar actividades concretas, como la promoción de la sensibilización pública acerca de la seriedad de la crisis del agua, y provocar un cambio en las mentalidades sobre la importancia de la cooperación para abordarla, ya que una gobernabilidad del agua que sea inclusiva y participativa, y la 

cooperación entre los distintos grupos de usuarios, pueden ayudar a superar la desigualdad en el acceso al líquido y así contribuir a la erradicación de la pobreza y a mejorar las condiciones de vida y las posibilidades educativas, especialmente de las mujeres y la infancia.

Todas las actividades económicas y familiares dependen del agua. La cooperación debiera llevar a un uso más eficiente y sostenible de los recursos hídricos; por ejemplo, a través de planes conjuntos de gestión que generen beneficios para todas las partes y mejoren las condiciones de vida.

La cooperación por la gestión sustentable del agua contribuye a compartir los conocimientos acerca de los aspectos científicos del agua, incluidos el intercambio de datos e información, las estrategias de gestión y las mejores prácticas y conocimientos acerca del papel del agua a la hora de preservar los ecosistemas.

Lo dice la ONU: el acceso al agua puede ser una fuente de conflictos, pero también es un catalizador de la cooperación y la paz. La cooperación en un ámbito tan vital y práctico como es la gestión del agua, puede ayudar a superar las tensiones culturales, políticas y sociales, y puede generar confianza entre los distintos grupos, comunidades, regiones o naciones.

En Coahuila llevamos tres años continuos de sequía, situación que ha resultado devastadora, sobre todo para las zonas rurales ya de por sí abandonadas desde hace casi 30 años por los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN.

La sequía en la entidad ha causado estragos. En Saltillo al menos 5 pozos están secos, de manera que tendrán que buscarse zonas de reposición. Las pocas presas con las que cuenta el estado están en niveles muy bajos, y los funcionarios responsables del manejo de este invaluable recurso dicen que están preocupados, pero hasta ahora no hemos visto que realicen acciones conducentes a la preservación y cuidado del recurso; al contrario, su intención explícita es vender este bien público; lo dijo recientemente Gerardo Garza Melo, secretario de Gestión Urbana, Agua y Ordenamiento Territorial quien manifestó: “La baja eficiencia técnica y financiera de los sistemas operadores de agua obliga a que el tema de la aplicación de esquemas similares al de Saltillo o Ramos Arizpe, sea puesto sobre la mesa para el resto de los municipios del estado”.

El señor Garza Melo sigue al pie de la letra la línea de Óscar Pimentel -ahora operador de Conagua-Barcelona-: privatizar el agua de Coahuila. La pregunta es, ¿por qué los sistemas municipales operadores del agua de Coahuila no pueden ser eficientes? Parece que es porque así conviene a los vendepatrias que sacan de ello provecho.

Agsal anuncia que va a iniciar una campaña para concientizar a la gente que son momentos de sequía y hay que hacer un uso consciente del agua. La compañía tiene más de12 años en Saltillo y hasta ahora ofrece que realizará una campaña de este tipo. No hemos cesado de echarle en cara a esa empresa su desentendimiento sobre esta responsabilidad, la difusión continua y sin pausa de una cultura del cuidado del agua por parte de los usuarios, cosa que Agsal no ha hecho, contando con la complacencia de su Consejo de Administración y el Ayuntamiento que, hasta ahora, han permitido que la empresa eluda este compromiso.

Es absolutamente insuficiente que una vez al año los funcionarios públicos se acuerden de apelar a la conciencia ciudadana para el cuidado del agua. Cuentan con recursos que nosotros les proporcionamos, es parte de su responsabilidad, de manera que ya es tiempo de que integren en sus programas el de la promoción de la conciencia y el cuidado sustentable del agua. Señores, basta de demagogia.

rosesther80@gmail.com

http://www.vanguardia.com.mx/elaguacrisisdeconcienciapoliticaysocial-1514100-columna.html

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