El Agua en México (Parte II)


Por: Kamel Athié Flores | 2013-12-14 | 23:48

En nuestro país y en Chihuahua, el agua se está acabando, por la irracionalidad con que se usa en la agricultura, en los hogares y en las industrias. Asimismo, existen graves carencias en infraestructura para sanearla y reutilizarla.

Los ríos y arroyos de México constituyen una red hidrográfica de 633 mil kilómetros de longitud. Por los cauces de los 50 ríos principales, fluye el 87% del escurrimiento superficial de la república y sus cuencas cubren el 65% de la superficie territorial continental del país.

Dos tercios del escurrimiento superficial se dan en los cauces de siete ríos: Grijalva-Usumacinta, Papaloapan, Coatzacoalcos, Balsas, Pánuco, Santiago y Tonalá, a la vez que sus cuencas representan el 22% de la superficie de nuestro país.

Anualmente México recibe del orden de 1,489 miles de millones de metros cúbicos de agua en forma de precipitación. Se estima que el 73.1% se evapotranspira y regresa a la atmósfera; el 21.1% escurre por los ríos y arroyos, y el 4.8% restante se infiltra al subsuelo de forma natural y recarga los acuíferos. Tomando en cuenta las exportaciones e importaciones de agua con los países vecinos, así como la recarga incidental, el país cuenta con 462 mil millones de metros cúbicos de agua dulce renovable, por año, a lo que se denomina disponibilidad natural media.

La disponibilidad media per cápita (por habitante) de agua a nivel nacional disminuye con el aumento de la población, ya que la disponibilidad natural media total se divide entre un mayor número de habitantes.

La disponibilidad natural media per cápita de agua a nivel nacional disminuirá de 4,090 metros cúbicos por habitante por año en el 2010 a 3,815 en 2030.

En algunas regiones hidrológico-administrativas del país, el agua renovable per cápita alcanzará en 2030 niveles cercanos o incluso inferiores a los 1,000 metros cúbicos por habitante por año, lo que se califica como una condición de escasez grave.

De acuerdo a los pronósticos para 2030, se debe tener especial cuidado con el agua subterránea, ya que su sobreexplotación ocasionará el abatimiento de los niveles freáticos. El hundimiento del terreno provocará que se tengan que perforar pozos cada vez más profundos, además de las afectaciones a los ecosistemas. Cabe aclarar que la mayor parte de la población rural depende de manera significativa del agua subterránea, y en algunas zonas áridas la dependencia es total.

Para aprovechar mejor las potencialidades hidrogeográficas que ofrece el país y atemperar los efectos de las sequías, son diversos los esfuerzos que se han hecho por los gobiernos desde principios del siglo pasado, tanto en el marco legal, como en el ámbito institucional y en la construcción de infraestructura. De las más de 4,462 presas y bordos en México, 667 están clasificadas como grandes presas conforme a la Comisión Internacional de Grandes Presas. La capacidad total de almacenamiento del país es de 150 mil Mm3.

Debe destacarse que de los 6.3 millones de hectáreas, 4.2 se riegan con aguas superficiales, en tanto que 2.1 con agua subterránea proveniente de pozos que están siendo sobreexplotados y por lo mismo, atentan contra la frontera agrícola que se tiene en el riego. Se advierte también que 3.3 millones de hectáreas se operan en 80 distritos de riego, mientras 2.9 millones de hectáreas se manejan en 30 mil unidades pequeñas de riego.

El 63% del agua utilizada en el país proviene de fuentes superficiales (ríos, arroyos y lagos), mientras que el 37% restante proviene de fuentes subterráneas (acuíferos). La tendencia es extraer cada vez más agua subterránea.

El agua es ya un bien económico, reconocido así por los convenios internacionales. Disponer del agua en cada hogar o parcela o unidad productiva, cuesta, y cuesta caro. Alguien construye y opera presas, acueductos, pozos, bombas, potabilizadoras, tratamiento de aguas negras. Y todo esto cuesta.

http://diario.mx/Nvo_Casas_Grandes/2013-12-14_ff3a753a/el-agua-en-mexico-%28parte-ii%29/

 

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