El agua, ¿es o no un gran negocio?

El agua, ¿es o no un gran negocio?

Vanguardia

  • 20 julio 2012
  • Un razonamiento curioso, por decir lo menos, se ha planteado públicamente en los últimos días en nuestra entidad: los organismos operadores de los sistemas de agua potable de Coahuila reflejan serios problemas financieros, circunstancia que hace deseable la privatización de los mismos o, al menos, la asociación de los ayuntamientos con un socio privado.

Se trata de un planteamiento curioso porque implica un contradicción el afirmar que, frente a la endeble situación financiera de tales organismos, la respuesta es convocar a la iniciativa privada para que se haga cargo de ellos.

La pregunta no solamente es obligada sino que surge sola: ¿qué inversionista privado estaría interesado en comprar una empresa -la que sea- si las cifras de su desempeño demuestran que ésta no genera utilidades, sino por el contrario, produce pérdidas económicas.

No hace falta haber estudiado un posgrado en administración de negocios para saber que ningún inversionista consideraría siquiera la posibilidad de inyectarle dinero a un negocio incapaz de garantizarle el retorno de la inversión y una considerable ganancia en el largo plazo.

Tal circunstancia no descalifica a los inversionistas privados, eso debe dejarse claro, pues a nadie puede pedírsele que invierta sus propios recursos sin esperar una ganancia. El altruismo es una actividad voluntaria que realizan aquellos que han alcanzado un cierto grado de conciencia social, pero a la cual nadie está obligado.

Resulta llamativo entonces que no falten voces planteando la “necesidad” de que, frente al “desastre financiero” de los órganos públicos que administran los sistemas de distribución de agua potable de Coahuila, se llame a la iniciativa privada para rescatarles.

Porque solamente si a los inversionistas privados se les demuestra -con números en la mano- que podrán ganar dinero invirtiendo en la creación de empresas mixtas o privadas, habrá quien le entre al negocio.

Y si eso es posible, entonces resulta obligado cuestionar cómo es que en este momento el panorama que se dibuja es uno de absoluto desastre. En otras palabras, ¿cómo es que para efectos de convocar un socio privado podría demostrarse que la distribución del agua potable es un buen negocio, pero para efectos de la operación actual existe un desastre financiero?

La situación no hace sino servir la mesa para la especulación y para que cada quien crea lo que considera más adecuado, pues resulta inverosímil la teoría de que la convocatoria a capitales privados para que administren los sistemas de agua potable de la entidad sería una situación “obligada” por las circunstancias.

La ecuación es simple: si en manos privadas el agua potable puede ser un gran negocio, pero en manos del sector público es una mala idea, entonces el problema no es financiero, sino de otro tipo. ¿Por qué no lo resolvemos entonces?

http://www.vanguardia.com.mx/elaguaesonoungrannegocio-1334342-editorial.html

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