El agua, la presa Zapotillo y los traidores de Jalisco

 


Leonardo Schwebel | En: Conciencia Pública | Sábado 26 de abril de 2014.

El Río Verde es una de las afluentes del Río Santiago y según los proyectos del agua en Jalisco, sería el principal surtidor para la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Su longitud es de 350 kilómetros y por decreto presidencial, el 7 de abril de 1995, se declaró la reserva de las aguas nacionales superficiales para usos domésticos y público urbano, por un volumen anual de 504,576 millones de metros cúbicos (Mm3).

Para la Fundación que preside el activista por los derechos de agua, Manuel Villagómez, ex gobernadores y otras autoridades, han incurrido en desacato de los Decretos Federales de 1995 y 1997, que concesionaron 300 Mm3 de agua del Río Verde para consumo humano y 72 Mm3 para uso agrícola y urbano en Los Altos.

Será el Río Verde el que inunde Temacapulín.

En 2007, Emilio González, firma un convenio en el que propone almacenar 905 Mm3 con una cortina de 105 metros a cambio de que nos den solamente 104 Mm3 de los 300 que nos corresponden para consumo humano.

Según el acuerdo firmado en 2007, se modificaron los volúmenes de agua inicialmente declarados en 1995, como reservas del estado de Jalisco, que sólo se quedaría con 104 millones de metros cúbicos del río Verde, mientras que Guanajuato se lleva 387 millones 976 mil.

En 1995 (casi 20 años) se reservó un volumen de 119,837 Mm3 para el estado de Guanajuato, y para el estado de Jalisco, un volumen anual máximo de 384,739 Mm3.

“En Guanajuato lo hicimos así porque creemos que así debe ser”. Y así respondió el ex gobernador Juan Manuel Oliva, al reportero Julio Ríos, de La Jornada Jalisco.

Ambos, Emilio y Oliva, son miembros de El Yunque y salieron de sus mandatos con acusaciones de desvío de recursos.

El Zapotillo, es obra de las empresas españolas La Peninsular, Abengoa y Grupo Hermes, de Carlos Hank Rhon, para que hagan negocios construyendo la presa y manejándola durante 20 años.

En Temacapulín la respuesta es la misma: El tal Río Verde no tiene la fuerza como para estar cerca de cubrir la cortina de 105 metros, tal como lo señalamos aquí mismo en la pasada columna (Conciencia Pública 251).

Yo sí he ido al Río Verde (programa de canal ochotv, Rendijas Temacapulín Bajo el Agua) y lo que vi fueron piedras en lugar de agua, veneros envenenados de aguas negras y vacas escuálidas.

Hoy para beber agua en Jalisco, un litro cuesta entre cinco y 15 pesos, según la marca. No podemos darnos el lujo de abrir la llave y listo.

Si suma todo lo que gasta en agua en un mes, tanto en la tarifa del SIAPA, como en comprarla para tomarla, se dará cuenta de la verdadera dimensión del problema.

A eso hay que sumar los problemas actuales de tandeo y suspensión del servicio por mantenimiento.

En el Plan Municipal de Guadalajara, se apunta: “En relación a la antigüedad de las redes de agua potable, cuya extensión total asciende a casi 1.8 millones de metros lineales, los registros del SIAPA indican que casi un tercio de ellas tiene entre 41 y 50 años y en algunos casos se han documentado tuberías de hasta a 80 años”.

El dato por sí solo revela la realidad.

Los traidores de Jalisco están campantes y en el actual Gobierno estatal, dejaron presionar para que el agua de consumo humano se quede para Guanajuato y no para Guadalajara.

Pero el tema va más allá de un pleito o en ver quién tiene mejor gobernador, estamos ante un negocio a manos llenas, aunque de por medio se inunde un pueblo ya hundido, como Temacapulín.

Si ve el Río Verde no le encuentra uno agua, a menos que lo verde tenga que ver con un jugoso negocio líquido donde los jaliscienses perderemos pero unos cuantos traidores, ganarán.

E-mail: leonardo@epicentroinformativo.com

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