El agua no es una mercancía

El agua no es una mercancía: Pedro Arrojo, científico español

Por: Edith Escalón

Cuando en el mundo existen mil 200 millones de personas sin acceso al agua potable, cuando eso provoca 10 mil muertes al día por enfermedades relacionadas, y cuando sabemos perfectamente que quienes sufren por ello son los más pobres, debemos entender y hacer entender a los gobiernos que el agua no es una mercancía.

Así lo afirmó el científico español Pedro Arrojo Agudo, doctor en Ciencias Físicas y reconocido mundialmente como un experto en economía del agua, durante el foro “Retos del agua desde la sociedad civil”, organizado por el Programa de Estudios en Cambio Climático de la Universidad Veracruzana (UV), en Xalapa.

“Antes que nada, el agua es un derecho humano y su acceso –universal por definición– no debe estar condicionado o vinculado al nivel de ingreso de las personas”, aseguró el investigador, quien ha dirigido campañas para impedir la construcción de presas y el trasvase de los últimos ríos de flujo libre que quedan en su país.

Reconoció que los modelos económicos neoliberales han ido transformando el tema del agua en una “tentación de negocio” que busca privatizar los servicios de agua y saneamiento, y convertir a los ciudadanos en clientes. En esta lógica, dijo, los clientes pobres son los más afectados.

“Hay cosas que no deben mercantilizarse, porque este proceso de privatización fragiliza a las poblaciones más vulnerables”, afirmó el economista, quien ha encabezado una nueva ola de activismo ecológico en España y recibió por su trayectoria la Medalla al Mérito Universidad Veracruzana en 2006.

Pagos diferenciados

Pedro Arrojo advirtió que existen tres tipos de derechos: el Agua-vida, vinculada a un derecho humano; el Agua-ciudadanía, relacionada con el interés general de la sociedad, con los derechos y deberes de los ciudadanos, y el Agua-economía, vinculada al derecho de usar el recurso para hacer más ricos a quienes ya lo son, un derecho que puede ser legítimo, pero no es un derecho ni humano ni ciudadano.

Por ello, Arrojo Agudo propuso esquemas para cada uno de esos derechos. A su juicio, 30 litros diarios por persona es un derecho humano (Agua-vida) que debe ser gratuito y considerarse como máxima prioridad para los gobiernos, sin condiciones.

Para los ciudadanos propuso tarifas diferenciadas, de manera que paguen más los que consumen más: “Los primeros 30 litros puedan ser incluso gratuitos para los pobres; los 100 siguientes al coste de lo que nos ha costado llevar el agua a la comunidad; los siguientes al doble, y cuando llegue a cinco veces la cantidad de agua cobrarla cinco veces más caro”.

En la conferencia, moderada por el investigador Edgar González Gaudiano, explicó que su propuesta es economía, pero no de mercado: “El mercado vende más barato al que compra más, yo estoy proponiendo lo contrario, éstos son principios de economía pública”.

Y respecto al uso del agua para hacer riqueza, aseguró que ningún gobierno debe perdonar del pago a las empresas que usan el agua para hacer riqueza, pues una cosa es el derecho al agua para subsistir y otra muy distinta el derecho que tienen los más ricos de usar el agua para hacer negocios.

“¿Por qué le voy a subvencionar al empresario hotelero su derecho a ser más rico?; ¿por qué le voy a subvencionar el agua a la empresa lechera en nombre de que el agua es un derecho humano? No, cuando es así páguese lo que las cosas cuestan, no debe haber subvención”.

 

http://www.veracruzanos.info/2010/06/el-agua-no-es-una-mercancia-pedro-arrojo-cientifico-espanol/

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