El agua, riqueza de naciones

El agua, riqueza de naciones

Luis E. López Domínguez

Continúan los salideros y las pilas abiertas, el agua, indispensable para la vida humana, vegetal y animal, se suma ya a la lista de recursos en extinción.

Como todo fenómeno que tiene vida útil, el preciado líquido llega a su fin. Si nos guiamos por el extenso trabajo que han tenido los diferentes medios de prensa en alertar sobre dicho problema, podríamos decir que por nosotros no ha quedado. Como dicen por ahí, la voz de alerta está dada, sálvese quien pueda. ¡Error!, no basta con hablar, leer e interiorizar, debemos llegar al final de la cuestión, la cual estriba en que usted entienda y aporte su gota de agua.

Piensen… si en la antigüedad, saquearon ciudades y países completos por oro, y hace algunos años, Estados Unidos dejó miles de muertos y heridos para tomar control de las reservas de petróleo en Afganistán e Iraq, qué pasará cuando la demanda de ese esencial elemento sea mayor. Por ahí existen quienes le han puesto nombre a la Tercera Guerra Mundial: La guerra del agua.

El ser humano por lo general cree en lo que ve, por lo tanto, si el agua sigue saliendo por las tuberías, no pensarán en esto como un verdadero problema; sin embargo, nos estamos quedando sin ella. Para la población actual que sobrepasa los 6 200 millones de habitantes es necesario un 20% más de agua, y como lo normal es que la población también aumente, pues a mayor consumo igual demanda.

La gran pérdida no está en lo que consumimos, sino en la mala administración y distribución de ese elemento, y sobre todo, en las roturas y salideros abandonados en medio del chapoteo y el despilfarro.

Pero no somos los únicos, el mundo entero trata de encontrar una solución a esta dificultad. En varias partes del planeta la extracción de agua se ha convertido en un arma de doble filo. La capa freática de muchas regiones se reduce diariamente y algunos ríos se secan antes de su desembocadura a mar abierto. En otras, la botella de agua está más costosa que el propio petróleo, y existen algunos donde las excavaciones para encontrar el crudo –al que llaman oro negro– se detiene, por ser más costosa la transportación del esencial líquido hasta ese lugar.

Aunque el estado todavía se encarga de todo el proceso de obtención y distribución, ya hay países en los cuales se habla de libre comercio, comprando manantiales y encargándose de la venta del producto sacado de ellos. Para estos una mercancía más para llenarse los bolsillos.

Como todo mal trae una consecuencia, la privatización es una opción para los capitalistas, corporaciones pasan a ocupar gran parte de las reservas del planeta y se especula que para los próximos años, tomarán control sobre un 75% de las fuentes existentes.

Una revista publicó: “El agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo en el siglo XX, el bien precioso que determina la riqueza de las naciones”. Más claro ni el agua, el poseedor que reparta o se atenga a las consecuencias.

En fin, medidas se toman por todas partes y soluciones persisten en manos ajenas, algunos, llegando a elevar el precio del transparente caudal y otros con tierra en los bolsillos y dinero en manantiales, sin prestar atención a los verdaderos problemas, la vida en este mundo se está acabando y nosotros estamos contribuyendo a terminar con su existencia. 

http://www.tribuna.co.cu/etiquetas/2011/febrero/20/agua.html

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