El agua y el valle de Atlixco

iércoles, 8 de junio de 2011   La Jornada de Oriente – Puebla –

 

 

MEDICINA E INVESTIGACIÓN

 El agua y el valle de Atlixco

 RAFAEL H. PAGÁN SANTINI

 Tanto el estado de Puebla como muchos de sus municipios, y Atlixco no es la excepción, están tratando de ordenar su vida ecológica, organizando, en muchas ocasiones, puntos contrapuestos producto del desarrollo histórico. No tan sólo la legislación estatal y federal obliga a un ordenamiento ecológico, sino que también existe un grado de consciencia sobre el beneficio de preservar hoy lo que se tiene para no tener que carecer en el futuro.

Como varios autores han señalado, el agua es tan común que la suponemos asegurada. Sin embargo, así como metafóricamente podemos decir que es fuente de vida, también podemos señalar que puede acarear muerte. Su estructura molecular única, donde sus dos enlaces químicos de hidrógeno al oxígeno forman un ángulo de 105 grados, resultando en una molécula bipolar, le confiere un carácter particular que hace posible la vida.

Desde la secundaria nos han enseñado que el agua es el disolvente universal, lo que le permite transportar nutrientes disueltos a los tejidos y órganos de los seres vivos; que su transparencia permite que la luz solar penetre en sus profundidades y de esta forma pueda haber vida debajo del agua. Al congelar un envase con agua en el congelador nos aseguramos de dejar espacio suficiente para que cuando se expanda no rompa el envase, esta propiedad es única. Es por esto, y por otras características que posee el agua, que es un líquido vital, sin él no habría vida en el plante tierra, y muy probablemente en ninguna parte del universo.

El padre de la epidemiología moderna, el médico británico John Snow (1813–1858), documentó efectivamente cómo el agua contaminada es responsable de muchas enfermedades contagiosas. En 1849 aportó parte de las primeras pruebas de la relación entre los desperdicios humanos, el agua potable y la enfermedad. Snow, utilizando la técnica de inscribir en un mapa las personas que enfermaban, desarrollada por Valentine Seaman durante la epidemia de fiebre amarilla en Nueva York en el año 17981, demostró que el cólera era causado por el consumo de aguas contaminadas con materias fecales. Se dio cuenta de que los individuos que bebían de un pozo en particular en Broad Stree, en Londres, eran mucho más propensos a enfermar de cólera que aquellos que bebían de un pozo diferente en el mismo vecindario. Al desconectar el mango de la bomba en el pozo de Broad Stree cortó la fuente de infección y erradicó una epidemia.

Hay muchos modos en los que el agua contaminada se asocia con enfermedades contagiosas. Las enfermedades transmisibles por el agua, tales como el cólera y el tifus, se propagan por la ingestión de aguas contaminadas; enfermedades con origen en el agua de lavar, como el tracoma y la escaria, están asociadas con la falta de agua suficiente para mantener la limpieza; las enfermedades con base en el agua, como la esquistosomiasis y la dracunculiasis, implican contacto con el agua, pero no requieren su ingestión, y las enfermedades relacionadas con el agua, como la malaria y el dengue, implican a un anfitrión que depende del agua para su supervivencia (como los mosquitos), pero ni siquiera es necesario el contacto con ella2, 3. 

Para la época del doctor Snow, en Londres las aguas fecales eran vertidas en los mismos pozos en los que se recogía el agua para su consumo. Para mediados del siglo XIX, la Comisión Metropolitana de Alcantarillado ordenó que todos los pozos ciegos fueran cerrados y los desagües conectados al alcantarillado, para arrojar así las aguas negras al río Támesis. Como resultado de esta medida, una epidemia de cólera (1848–1849) mató a 14 mil 137 londinenses. El Támesis era un poco más que una alcantarilla abierta, desprovista de cualquier pez u otra fauna, aunque de ahí se extraía el agua para la población4.

En la ciudad de Atlixco en el estado de Puebla, México, las aguas residuales son vertidas directamente a las corrientes de aguas superficiales. Las descargas de la ciudad y las localidades aledañas son vertidas a las barrancas de la Leona, el Cuexcomate y al río Cantarranas, no directamente al río Nexapa. Posteriormente estas confluyen en el río Nexapa. De acuerdo con las investigaciones presentadas por el grupo de investigadores dirigidos por Armando R. Navarro, las corrientes de agua superficial a las cuales son vertidas las aguas residuales de la ciudad de Atlixco, en general, llegan al río Nexapa bastantes limpias. Esto, según el equipo de investigadores, tiene dos explicaciones. En época de seca, las aguas de estas corrientes son utilizadas íntegramente para el riego agrícola, por lo que además de la dilución que sufren las descargas al incorporarse a las mismas, la filtración por el suelo retiene muchos de los contaminantes. En época de lluvia, el factor dilución resulta predominante, aunque el aprovechamiento de las aguas para riego sea menor5.

Según los datos aportados por el INEGI, conforme al censo de 2010, el municipio de Atlixco cuenta con 150 localidades y una población total: 127 mil 062 habitantes. La superficie continental del municipio es de  293.01 kilómetros cuadrados, de los cuales 238.26 son agrícolas (81 por ciento). El uso del suelo se puede desglosar de la siguiente forma: agricultura (69 por ciento), zona urbana (15 por ciento), bosque (13 por ciento), pastizal (1 por ciento), otro (1 por ciento) y no aplicable (1 por ciento). A simple vista podemos inferir que la actividad económica primordial es la agricultura y el comercio, los que en principio, no aporta los contaminantes que pueden observarse en el río Atoyac.

Usando como referencia los documentos de calidad del agua de Conagua podemos esperar que las aguas de retorno agrícola del municipio contengan pesticidas, fertilizantes y sales. El retorno municipal podría arrastrar desechos humanos, farmacéuticos, detergentes y materia orgánica. Los contaminantes químicos y residuos orgánicos pueden estar relacionados a las almacenadoras de combustible, reparación de automóviles y maquinaria y otras empresas de este tipo, 

Un área comúnmente olvidad al estudiar la calidad del agua son los proveedores de salud. Los hospitales, las clínicas, los consultorios, los laboratorios y en especial los centros de estudios de imagenología, como los son rayos x y otros, son fuente de contaminantes tanto químicos, radioactivos como infecciosos. Existe legislación y protocolos para el tratamiento de este tipo de desecho, aún así, la vigilancia y la supervisión debe ser constante. A medida que la población crece y se desarrolla, la demanda de agua se eleva, y la cantidad disponible por persona disminuye. Los recursos económicos municipales no necesariamente se aumentan a la velocidad que se requieren para poder mantener un desarrollo sustentable. El reto municipal es de gran envergadura. 

 

1Seaman V. Inquiry into the cause of the prevalence of yellow fever in New York. Medical Repository 1798;1:314–32.

2Gilbert M. Master, Wendell P. Ela, Introducción a la Ingeniería Medioambiental, 2008, tercera ed. Pearson, Prentice Hall, Madrid, p 193–194.

3Michele Barry, and James M. Hughes, Talking Dirty–The Politics of Clean Water and Sanitation, 2008, N.Engl. J. Med. 359;8 p 784787.

4Cerda L, Jaime y Valdivia C, Gonzalo. John Snow, la epidemia de cólera y el nacimiento de la epidemiología moderna. 2007, Rev. Chil.Iinfectol. [online]. vol.24, n.4, pp. 331–334. ISSN 0716–1018.

5Amado Enrique Navarro Frometa, Armando Peña Calva, Esperanza Rosas López, Sandro Cid Ortega, Estudio Comparativo de las Descargas de Aguas  Residuales de las ciudades de Izúcar de Matamoros, Atlixco y Puebla, 2006, Artículo obtenido en internet.

 

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