El agua y la seguridad alimentaria

El agua y la seguridad alimentaria

El agua tiene un papel protagónico en la seguridad alimentaria de la población mundial; dicho en otras palabras, tiene un papel protagónico en el acceso, en todo momento y lugar al derecho que tenemos todos a una alimentación suficiente y de calidad que permita llevar una vida sana y activa. 

Enviado por: Evelyn Pallotta – Bióloga ecóloga. Analista ambiental., 21/03/2011, 10:54 h |

A pesar de que el agua cubre las tres cuartas partes del planeta, menos del 1% es accesible como agua dulce y se estima que el 70% de esta fracción se destina a las prácticas agrícolas. Esto enmarca un escenario retador con una población mundial creciente estimada por la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que aumentará en un 60% para el 2030, con países donde ya la accesibilidad al vital líquido es crítica, con una competencia feroz entre el uso creciente industrial y el doméstico, con una deforestación en aumento debido a prácticas de extracción mineras y forestales legales e ilegales, con una ocupación territorial caracterizada por cambios en el uso de la tierra: la pérdida de bosques y el correspondiente aumento de las tierras de cultivo, áreas urbanas y zonas forestales, bosques transformados en tierras de cultivo, tierras de cultivo transformadas en áreas urbanas, cambio en los patrones de consumo, cambios en las tecnologías, la política, los conflictos y el clima.

Venezuela no escapa a esta realidad. Actualmente somos un país con un crecimiento poblacional, en dependencia crítica de las importaciones de alimentos las cuales ascienden a 17 mil millones de dólares en los últimos 3 años y bajo los efectos de deforestaciones producto de invasiones, urbanismos no planificados y extracción de recursos, igualmente vivimos extremos de sequía e inundaciones producto del cambio climático.

La FAO señala en un estudio realizado con un universo de 93 países en desarrollo que algunos de ellos ya están en situaciones precarias de disponibilidad de agua, diez de ellos se encuentran en una situación crítica; para satisfacer sus necesidades agrícolas deben extraer más de un 40 por ciento del total de sus recursos hídricos, y ocho países están bajo presión; para satisfacer las necesidades de la agricultura deben extraer más del 20% del total de sus recursos hídricos.
Mejorar los rendimientos

La solución al problema de satisfacer progresivamente las necesidades futuras de alimentos y agua apunta hacia la mejora de la productividad agrícola y el uso eficaz del agua: emplear semillas de mejor calidad; especies resistentes a la sequía; de mayor rendimiento; mejorar la fertilidad de los suelos y de usarlos más racionalmente; incrementar la eficiencia del uso del agua: uso de aguas servidas tratadas adecuadamente, tipo y cantidad de riego; de mejorar las prácticas culturales: uso adecuado de fertilizantes, drenajes apropiados, densidades de siembra, mejorar las características físicas y químicas del suelo. También la solución pasa por la atención del lado humano de la ecuación: capacitación de productores de acuerdo a las condiciones ambientales del área geográfica -valerse por sí mismos-; introducción y adecuación de mejoras tecnológicas; formación de redes sociales de producción para mantener y ampliar los beneficios alcanzados, un cambio de paradigma: dejar de lado el considerar sólo la simple distribución de socorros y dádivas alimentarias y trabajar conjuntamente la sostenibilidad, incluir sistemas de alerta temprana, la integración de la seguridad alimentaria con otros programas.

Experiencias aplicables en Venezuela

A pequeña escala de producción, y como asistencia a comunidades productoras, existen experiencias exitosas promovidas mundialmente que se pudieran aplicar en Venezuela para mejorar el rendimiento de cosechas de ciertos cultivos haciéndolos sostenibles ya que la participación de la población y la ordenación del agua son elementos claves en la mejora del rendimiento de los cultivos.

Fenómenos meteorológicos como El Niño han venido poniendo la guinda a la torta en cuanto ha generado períodos de sequía largos y extremos que atentan contra la producción de los cultivos y la fertilidad de los suelos.

Desde 1999 se necesitaron dos años para reactivar los cultivos en la Provincia de Manabí -Ecuador-, con un proyecto del Programa Especial de la FAO para la Seguridad Alimentaria (PESA) donde se mejoraron los sistemas de riego, se introdujeron variedades más adaptadas a estas condiciones y se capacitó a los productores con prácticas culturales más eficientes y un manejo post cosecha apropiado. Así se extendió a 10 veces más el área con regadío y se incrementó el rendimiento por hectárea de 30% a 35% en el caso del maíz y el arroz, y más de un 50% en el caso del melón, mejorando la calidad de vida de 530 familias de pequeños productores.

Muchas comunidades en pobreza existen y van superando escollos gracias a la agricultura de subsistencia, y salen de la pobreza extrema apalancados por una estructura socio cultural que los aglutina en torno a su seguridad alimentaria. Ejemplos como el de Zambia -África- y Bangladesh -Asia- son aleccionadores; Blangladesh exportó a Zambia su experiencia exitosa, donde miles de agricultores comenzaron a usar una bomba manual sencilla y muy barata para extraer agua y regar los cultivos en zonas con serias limitaciones hídricas. La tecnología sencilla se adaptó al sitio y se produjo masivamente para dotar a los pequeños agricultores. Hubo doble ganancia, se incorporó una nueva tecnología generando una micro industria de producción de bombas y se logró duplicar la superficie de siembra e introducir nuevos cultivos, alimentando mejor a sus familias y mejorando sus ingresos.

En Marruecos también existe una experiencia exportable que logró una triple ganancia, alimentaria, social y ambiental, esta vez usando pequeñas presas construidas donde se almacena agua de lluvia. Con esta práctica cultural los pequeños productores aumentaran de 800 a 2800 hectáreas la superficie de cultivo, con un incremento del rendimiento del 500 por ciento y recuperación de la capa freática de 10 m donde no la había. La población obtuvo logros sociales como su organización para mantener y mejorar estos hallazgos, la prosperidad de la zona y evitar los desplazamientos a formar cinturones de miseria en las zonas urbanas, y logros ambientales como parar la desertificación de los suelos y mejorar la fertilidad de los mismos en su beneficio y el de sus descendientes.
El futuro

Es sabido que para el 2050 se necesitará duplicar la producción de alimentos, gracias a la demanda en aumento de alimentos, combustibles y fibras. El reto fundamental de la agricultura es el de aumentar su eficiencia productiva para proporcionar seguridad alimentaria a la población mundial bajo las limitaciones que le impone el crecimiento poblacional, la ocupación territorial, los efectos del cambio climático, la reducción de accesibilidad al agua y la minimización del impacto sobre el ambiente, de manera que las políticas públicas en materia agrícola deben prever el hacer uso sostenible del territorio y de sus recursos; en particular, la eficiencia del uso del agua es un factor obligado a tomar en cuenta y ello implica necesariamente la capacitación de los productores y la adaptación de tecnologías adecuadas para cada sistema físico y cada cultivo en particular.

http://mirandinosporambiente.webnode.es  – ECOticias.com

http://www.ecoticias.com/sin-seccion/44793/noticias-medio-ambiente-medioambiente-medioambiental-ambiental-definicion-contaminacion-cambio-climatico-calentamiento-global-ecologia-ecosistema-impacto-politica-gestion-legislacion-educacion-responsabilidad-tecnico-sostenible-obama-greenpeace-co2-naciones-unidas-ingenieria-salud-Kioto-Copenhague-Mexico-Cancun-marm

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