El derecho al agua, lo que viene

El derecho al agua, lo que viene

Juan A. Cruz Parcero
 

 

Juan A. Cruz Parcero
  Juan A. Cruz Parcero
Juan A. Cruz Parcero
La ONU estimaba en 2005 que mil 500 millones de personas en el mundo no contaban con acceso a agua potable o agua con niveles sanitarios mínimos. En los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2005-15) se propuso reducir a la mitad dicha cifra. Que el agua es esencial para la vida y para el desarrollo de una sociedad es algo innegable, por ello muchos expertos han predicho que los mayores conflictos mundiales de este siglo serán ya no por el petróleo sino por el agua. Muchos usos que los humanos hacemos del agua entran en conflicto con la sustentabilidad ecológica, lo cual genera tensiones importantes. La brecha entre países ricos y pobres a nivel mundial se refleja con relación al acceso al agua potable. Las guerras por el agua comenzaron ya en muchos lugares.

Entre este complejo panorama, la idea de que el agua es un derecho humano se ha ido consolidando a partir de la segunda mitad del siglo XX. A partir del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), que reconocía explícitamente el derecho a la alimentación (Art. 11), y el derecho a la salud (Art. 12) se avanzó en el reconocimiento explícito del derecho al agua.

En la 29ª sesión del Comité Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Noviembre 2002), se asentó: “El derecho humano al agua es el derecho de todos a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico. Un abastecimiento adecuado de agua salubre es necesario para evitar la muerte por deshidratación, para reducir el riesgo de las enfermedades relacionadas con el agua y para satisfacer las necesidades de consumo y cocina y las necesidades de higiene personal y doméstica”(Observación 15). México reconoció en 2012 este derecho en nuestra Constitución de una manera similar.

El derecho al agua refiere también a su uso con fines agrícolas para el ejercicio del derecho a una alimentación adecuada. Derecho que también ha sido reconocido como un derecho colectivo de los pueblos indígenas, pues el derecho al agua también implica proteger el medio ambiente, que el agua no sea contaminada por sustancias tóxicas. Algunos hablan en plural de los derechos al agua por la variedad de dimensiones que tiene este derecho.

Respecto del uso personal y doméstico existen dos cuestiones importantes, una referida a la cantidad de agua que se requiere para satisfacer las necesidades básicas y la otra concerniente a su calidad. Garantizar esto es parte de las obligaciones de los Estados.

Pero esto no implica que el acceso tenga que ser gratuito. El acceso al agua requiere su manejo apropiado y esto cuesta. Factores como el crecimiento demográfico, factores geográficos y el uso industrial del líquido hacen que el recurso escaseé y se incremente su costo. El manejo del agua por ello es un negocio para algunos. En México, como en muchos países de la región, la privatización de los servicios del agua va en aumento y ello ha supuesto un incremento considerable de los costos de los servicios. Las privatizaciones suelen justificarse en la necesidad de hacer inversiones millonarias para poder satisfacer las crecientes demandas por este recurso. El modelo de servicios públicos subsidiados está rápidamente pasando a modelos autónomos privatizados o semiprivatizados.

Esta tendencia está generando graves problemas de justicia, pues los más afectados son quienes menos recursos tienen. En los núcleos urbanos, como el DF y el área conurbada, existe una enorme diferencia en los servicios de agua potable, servicios que para las colonias pobres son ineficientes, más costosos y de menor calidad, cuando no de pésima calidad.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación analiza en distintos casos pendientes de resolver diversos aspectos del derecho humano al agua, entre ellos cuestiones sobre si el corte del suministro de agua es violatorio del derecho en cuestión y si los organismos que administran el agua son autoridades o no para los efectos del amparo. También decidirá cuestiones sobre la cantidad mínima requerida del líquido y calidad del mismo. Debemos estar pendientes de estas discusiones, lo que se decida configurará el tipo de derecho al agua que tenemos en México y lo que podemos exigir.

juan.cruzparcero@razon.mx
Twitter:
@juancruzpar

 

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