El derecho al agua que no aplica en Altamira

El derecho al agua que no aplica en Altamira

TribunaPedro Elizalde

El derecho al agua es universal, por eso lo que está ocurriendo en Altamira, se aproxima demasiado a una violación a la facultad que tiene todo ser humano a contar con los servicios básicos que un gobierno está obligado a prestar.

En la ciudad que es sede de industrias de capital extranjero, cuyo mercado está en varios continentes, miles de habitantes padecen la falta de agua potable; aquí el primer absurdo.

Las inversiones asentadas son de millones de dólares, así como el valor de su producción anual, por eso es de no creerse que con el pago de impuestos y derechos que generan, se carezca de un organismo público prestador del servicio sin recursos para garantizar el agua potable a todos los habitantes.

Es cierto, el estiaje que se registra es considerado como extraordinario, pero también ocurre todos los años, las lagunas, o sitios de captación, no están secas, como para entender que el agua potable le deja de llegar a miles de familias hasta por una semana, con sus siete días.

El asunto pasa por falta de recursos suficientes para contar con la infraestructura necesaria para llevar el servicio hasta donde tiene que llegar. Tecnología, plantas, bombas, fierros, son los que hacen falta para que el agua llegue a todas la casas con solo girar el grifo.Nadie le quiere entrar al tema, de los que están legal o moralmente obligados a dar respuestas, hacer gestiones y dotar de recursos extraordinarios, para que, si no es de manera entubada, mediante pipas, el agua esté en cada casa todos los días.

¿Dónde están los mandatarios que hace tres años prometieron una mejor calidad de vida a esa gente que ahora incluso hasta pelea para conseguir agua?
Y, los aspirantes a representantes populares, en aquel entonces, que también empeñaron su palabra de que legislarían, fiscalizarían y gestionarían en beneficio de los altamirenses, ¿qué han hecho por esas familias?
Un diputado local consultado al respecto, argumentó que no les tienen permitido involucrarse en el tema para evitar se tome como activismo en estos tiempos de campañas políticas. ¿Qué se los impide? ¿Quién tiene autoridad sobre los diputados? ¿No se supone que se deben a sus representados? Entonces las apariciones con candidatos que les son afines, porque son en sábado o domingo, ¿no es proselitismo?

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9182526

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