El derecho al agua que no tienen miles

El derecho al agua que no tienen miles

TribunaPedro Elizalde

Difícil situación enfrentan desde hace semanas miles de habitantes en Altamira por falta de agua potable. Testimonios recientes de los afectados, ponen más claro un problema que, de no atenderse de inmediato, puede ampliarse.

Un panorama muy general sobre la escasez que aqueja a sectores populares de Altamira es que la prestación del servicio es irregular, o sea que a diferencia de muchos nosotros, ellos tenían agua solo por momentos en un día.

La medida emergente de racionar el agua potable se aplica desde hace dos meses, pero con la falta de lluvia y al paso de las semanas, el tandeo dejó de ser por horas y pasó a ser por días.

En los recientes, el problema se agudizó y la desesperación de los afectados igual, que la escasez de agua empezó a generar escaramuzas.
Retención de empleados de Comapa Altamira así como la toma, por unos momentos, de sus oficinas, y hasta el amague de bloquear la Avenida de la Industria, a la altura del acceso principal a la colonia, son acciones desesperadas para lograr la atención que les lleve solución a su grave situación.

Un paliativo ha sido dotar de agua mediante pipas del organismo operador y otras tantas rentadas, pero también ésa, es racionada, ya que no se permite guardarla en tinacos o tanques de más capacidad, solo en cubetas.
La situación se agudiza porque tampoco dicha prestación es regular. Cuentan los afectados que deben de estar a la expectativa de la llegada del autotanque, incluso dejar a un integrante de la familia a la caza de la pipa, para salir con sus cubetas y alcanzar algo de agua; algunos deben recorrer varias cuadras.

Por cierto que dicha agua sirve solo para el servicio del inodoro, porque su olor y características así lo advierten, queda comprobado con enfermedades gastrointestinales y de la piel que ya presentan menores de edad.

Sin agua potable, de esa que sale con solo girar el grifo, hasta por una semana, cientos de familias sobrellevan el problema comprándola, tanto de pipas particulares como en garrafón, invirtiendo para ello 500 pesos por semana.

De ese tamaño en el problema por la falta de agua potable en sectores populares, y hasta el momento no hay más que un silencio oficial, así como el argumento que todo depende de la frecuencia con que se den unas lluvias que todavía no asoman.

http://tamaulipas.milenio.com/cdb/doc/impreso/9181398

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