El mega acuífero de Iztapalapa

El mega acuífero de Iztapalapa 

Jorge A. Romero @YorchAromero sáb 9 de febrero de 2013

Hace menos de un mes el jefe de gobierno del Distrito Federal Miguel Ángel Mancera hizo público el descubrimiento de un yacimiento de agua situado en Iztapalapa a dos mil metros de profundidad y en una zona que paradójicamente sufre de escasez crónica.

El descubrimiento es único por sus características: de acuerdo con los propios funcionarios del GDF, nunca se ha explotado una fuente tan profunda en el mundo, a lo mucho se había extraído a 900 metros de distancia como ocurre en algunas zonas de Estados Unidos.

También es notable el descubrimiento porque tuvo lugar en un momento crítico para la ciudad en el que ya se estudian nuevas fuentes de agua para saciar la demanda que lejos de disminuir, continúa creciendo.

De acuerdo con Mancera y el director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), Ramón Aguirre, el nuevo acuífero podría resolver hasta 30 por ciento del abasto de la zona metropolitana, volumen que equivale al caudal que provee actualmente el Sistema Cutzamala.

Frente al descubrimiento, que de tan oportuno parece inverosímil, es natural mostrarse escéptico. Luis Marín Stillman, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, explicó en entrevista publicada en El Universal que difícilmente podría aprovecharse el líquido pues seguramente el acuífero contiene aguas fósiles.

Las aguas fósiles tienen semejante adjetivo porque llevan confinadas y aisladas millones de años y por tanto contienen sales y minerales que las hacen pésimas candidatas para su aprovechamiento con fines de consumo humano.

También su profundidad se convierte en un factor determinante: bombear el líquido a dos mil metros desde el subsuelo no debe ser barato aunque las autoridades digan que lo contrario.

A cambio, Stillman propone una solución más barata: reducir las fugas que presenta la red y cuyo volumen aproximado, de acuerdo con especialistas, equivale a 30 o incluso 40% del suministro que recibe la Zona Metropolitana del Valle de México.  

Otro factor que alimenta el escepticismo respecto al descubrimiento de la nueva fuente es que, debido al pasado prehistórico del Valle de México, es probable que la nueva fuente de agua sea salada, lo que cancelaría la posibilidad de aprovecharla.

Frente a todos los argumentos, el hecho es que el descubrimiento de una nueva fuente de agua en el subsuelo del Valle de México es una noticia que no se esperaba y menos que tuviera lugar en la zona oriente, cuyos acuíferos hoy ya están sobreexplotados.

También, el descubrimiento nos regresa a viejas discusiones: qué es preferible, ¿buscar nuevas fuentes de agua? O mejor aprovechar el caudal disponible que por sí solo alcanza para todas las necesidades pero que es insuficiente dado el porcentaje de fugas tan alto (30 o 40 por ciento).

El descubrimiento de un supuesto mega acuífero en Iztapalapa también nos recuerda que la Ciudad de México es una megalópolis que hace décadas dejó de ser autosustentable y que para saciar su sed no sólo es necesario buscar en cuencas situadas a cientos de kilómetros de distancia, sino que también los ingenieros buscan en profundidades inimaginables hace apenas unas décadas.

El encuentro del acuífero de Iztapalapa es otro ejemplo de la lucha que por siglos se ha librado para mantener hidratada a la Ciudad de México, cuyos gobernantes llevan más de medio milenio desafiando a la ingeniería. 

http://www.sdpnoticias.com/columnas/2013/02/09/el-mega-acuifero-de-iztapalapa

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