El río Atoyac

El río Atoyac

 

RAFAEL H. PAGÁN SANTINI

 A  diferencia del petróleo, el agua no es un recurso que se agota en sentido físico. Se trata de un recurso totalmente renovable; sin embargo, el mayor problema que la sociedad mexicana enfrenta con el líquido es cómo se utiliza. Una de las críticas más enfáticas sobre el uso del agua señala al gobierno como el principal acaparador y mal administrador de este preciado líquido. Otra denuncia, generalmente levantada, es la ausencia políticas sistemáticas de conservación y manejo sustentable del agua, lo que redunda en un desperdicio del líquido.

Se considera que la mala administración de este preciado líquido se debe a que se favorecen los intereses de grupos poderosos de empresarios industriales, así como de fraccionadores inmobiliarios. Por ejemplo, hoy en día la agricultura comercial no paga el agua, y muchos grandes usuarios del líquido, incluyendo a las refresqueras, no están pagando precios adecuados por la adquisición del agua. Además, se ha señalado constantemente que el gobierno federal y el estatal incurre en actos de corrupción al permitir que las empresas descarguen aguas residuales en los ríos Atoyac y Alseseca, entre muchos otros en el estado, contaminando los afluentes y el cuerpo de agua existente, violando toda la normatividad nacional al respecto.

En ese sentido, el uso irracional del agua tiene consecuencias en las finanzas gubernamentales. La tasa de infecciones gastrointestinales, la epidemia de obesidad y diabetes son efectos indirectos de la mal uso del agua. Esto redunda en los altos gastos del sistema de salud, ya que un alto porcentaje de la población que acude a las clínicas es para atenderse de males prevenibles con medidas de higiene.

Otro problema debidamente documentado es el señalado por el Instituto Nacional de Ecología, 42 cuencas que concentran 53 por ciento de los cauces del país se encuentran gravemente afectadas por la disminución del caudal, la modificación e invasión de cauces, la contaminación y la pérdida de vida silvestre. Las cuencas del país están divididas en tres categorías: la zona sur–sureste, en donde la cantidad de agua es abundante; la zona central en donde el nivel está limitado; y la zona norte en donde desde hace mucho tiempo hay escasez del líquido. Puebla se encuentra en la zona centro, precisamente donde los sistemas operadores en términos de depuración de agua están rezagados, lo que provoca que este líquido esté limitado.

En los últimos años, el crecimiento de los asentamientos humanos y por ende de la actividad y el desarrollo económico del municipio de Puebla y su zona conurbada ha generado una creciente demanda de servicios básicos, entre los que, el agua potable, alcantarillado y saneamiento resultan prioritarios.

Una fuente de vida y de reserva acuífera podrían ser los ríos que atraviesan el estado de Puebla, sin embargo, esto no es así. El Atoyac, uno de los principales ríos de Puebla, que nace en la Sierra Norte del estado y penetra en el territorio del estado de Tlaxcala, de donde vuelve al territorio poblano para regar el extenso valle de Puebla–Tlaxcala, es inutilizable. Su embalse, la presa Manuel Ávila Camacho, conocida también como presa de Valsequillo, se encuentra en peor estado. El continuo vertido de agentes tóxicos a este sistema acuático ha dado como resultado que la presa se transforme en un depósito de agua de bajo contenido de oxígeno y alta proliferación de lirio acuático (Eichhornia crassipes) que impiden el desarrollo de la actividad pesquera y turística. Por otro lado, si bien el lirio acuático disminuye los niveles de contaminantes en el agua incluyendo a los metales pesados, estos se queda en su estructura, convirtiéndose así en residuos peligroso, lo que impide su utilización como forraje para animales.

Otro problema que presenta la presa de Valsequillo es la contaminación profunda de sus aguas, producida por residuos urbanos que afectan a más de 13 municipios pertenecientes a los estados de Puebla y Tlaxcala. El problema es tan grave que resulta peligroso desazolvar la presa de Valsequillo porque las columnas de residuos sólidos tienen altas concentraciones de metales pesados que no se pueden depositar en rellenos sanitarios. Además, hay altos índices de hidrocarburos y sustancias químicas.

El desarrollo industrial de Puebla, a través de varios siglos, utilizó el río Atoyac como vía de desecho de los desperdicios industriales. Se alentó el desarrollo económico promoviendo la instalación de empresas del tipo de los molinos de trigo, textileras, de aceite, de talavera, entre otras, al margen del río, para que ocuparan la fuerza, la abundancia y frescura de las agua en el proceso productivo. Lentamente se fue acumulando la contaminación hasta que los procesos naturales de recuperación del río fueron suficientes para mantener el equilibrio ecológico. Con el paso del tiempo y la introducción de productos químicos para el teñido de telas, el uso de solventes en empresas de otros ramos instalados en el río, y el aumento de la población que usaban sus aguas como corriente de descarga de sus desechos domésticos, la situación se agravó. Las primeras señales se dieron a inicios del siglo XX cuando las aguas perdieron su frescura natural y comenzaron a enturbiarse y verse invadida por desechos, que le hacía perder su natural atractivo.

Las empresas y la ciudad continúan empleando el río como cloaca. El río Atoyac carece de la velocidad necesaria para degradar los desechos biodegradables, sin mencionar aquellos desechos imposibles de degradarse por medios naturales. Su demanda química y bioquímica de oxígeno es muy alta, además, sus afluentes también están contaminados. Diferentes investigadores han señalado que entre las principales sustancias químicas que se pueden detectar (empleando cromatografía de gases con una columna C18) se encuentran plastificantes del tipo de los ftalatos, pesticidas como Aldrin y compuestos policíclicos aromáticos como el trifenilo y el crisano. La composición del agua del río es variable a lo largo del efluente, ya que la presencia a lo largo del trayecto de distintos tipos de empresas hace que los muestreos den resultados distintos cuando provienen de puntos diferentes del río.

Cualquier proyecto que vislumbre erradicar la contaminación del río Atoyac y de la presa de Valsequillo deberá tomar esto en cuenta: que del lado de Puebla hay 11 de los 15 fraccionamientos industriales con 187 fábricas que se encuentran en las márgenes del Atoyac. El saneamiento de las aguas pasa por contar con un plan de desarrollo económico que contemple los gastos del uso y del desecho del agua.

 

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx

 http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2011/03/09/puebla/pagan14.php

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