El SIAPA busca aprobación de casi tres mil MDP

El SIAPA busca aprobación de casi tres mil MDP

Para contar con agua potable, los habitantes de las 52 colonias que carecen del servicio recurren a métodos como el acarreo del líquido

  • El proyecto de presupuesto es 23% mayor al de 2012

El Consejo de Administración recibe la justificación; podría aprobarla en diciembre próximo

GUADALAJARA, JALISCO (30/NOV/2012).- Dado que la recién aprobada modificación en las tarifas permitirá un ingreso adicional de 240 millones de pesos, y se implementarán estrategias de eficiencia y ahorro presupuestal, el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) solicitó a su Consejo de Administración un presupuesto que rebasa en 23% al que se utilizó este año.

El día de ayer, Francisco Ayón, Alfredo Barba y Jorge Arana, presidentes del Consejo, de Tlaquepaque y Tonalá, respectivamente, recibieron el proyecto presupuestal que realizó la operadora metropolitana, con miras a finalmente llevar agua potable a las 52 colonias que desde hace cuatro años carecen del servicio que habría de acercárseles en el marco del extinto programa “Todos con Agua”.

Según cifras de la dependencia, en 2007, las colonias que no tenían agua eran 188. Con la ampliación del presupuesto, se espera dar cobertura total.

La próxima reunión de este órgano se realizará entre el 7 y 11 de diciembre. De consentirse la aprobación, en 2013 el organismo estaría recibiendo dos mil 991 millones de pesos. Este año, el presupuesto con el que arrancaron fue de dos mil 300 millones de pesos.

Según Francisco Ayón, este monto permitirá arrancar obras a partir de enero para que las colonias rezagadas en los servicios de agua potable y alcantarillado, al fin lo tengan. La meta de la paramunicipal es que en abril, todo núcleo de población al interior de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) cuente con los servicios que ésta ofrece.

Falta política hídrica sustentable

Las políticas públicas ejercidas en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) en la temática del agua se centran en grandes obras de infraestructura y omiten la perspectiva de considerar al líquido vital como un bien público, consideró María González Valencia, directora del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC).

“No hay una política hídrica sustentable en Guadalajara. Las autoridades del agua tienen una visión sumamente de tubos, de infraestructura, y no hay una visión de derechos humanos, y mucho menos una concepción de lo que significa el derecho humano al agua”.

Hoy día el agua es vista como un negocio, y esto se hace evidente en la proliferación de empresas que se dedican a ella, y en contraste, la falta de sistemas de agua potable en algunas colonias del Estado, incluso de la (ZMG), señaló González Valencia.

“La política hídrica de Jalisco favorece una lógica de mercado. No respeta o no ve al agua como un bien esencial para la vida, o un bien común, o un bien público, y no tiene una lógica de derecho humano al agua. En ese sentido, por ejemplo, la Ley de Agua de Jalisco ya permite los cortes totales del agua”.

El derecho a la salud, a la alimentación y  a la economía son los que principalmente se ven afectados cuando no hay el servicio de agua potable, desde la perspectiva de la experta, quien emprende actividades relacionadas a esta temática en comunidades de los municipios de El Salto y Juanacatlán.

Se perjudica a la salud, porque el líquido que consiguen es de dudosa procedencia y desencadena enfermedades gastrointestinales. La alimentación se ve privada en tanto que no se tiene un recurso indispensable para las comidas. La economía resiente toda vez que las familias deben comprar el agua con sus propios medios y, en algunos casos, invertir tiempo en acarrearla.

Además de la falta de cumplimiento al derecho al agua, al sistema de políticas públicas en temas de agua de la ZMG le falta una visión sustentable, que incluya alternativas para el abastecimiento de agua.

CRÓNICA
Cómo sobrevivir 15 años sin el servicio

¿Cómo sobrevivir más de 15 años sin agua potable? Los habitantes de la colonia Valle de la Misericordia en Tlaquepaque hallaron la respuesta: “Tenemos que comprar el agua (piden pipas de agua) y con eso más o menos estamos sobreviviendo, porque el agua potable la hemos pedido desde hace más de 15 años y nomás no nos hacen caso las autoridades (del Ayuntamiento de Tlaquepaque). Está medio canija la situación, ya quisiéramos cambiarle el nombre (a la colonia), ya no llamarle Valle de la Misericordia, si no Valle de los Miserables, porque nos tienen muy abandonados”, explicó Carlos Flores Murillo, quien vive y vende abarrotes desde hace 30 años en la calle San Carlos 68 de dicha colonia.

Tal es la situación, que incluso don Carlos envidia la programación televisiva: “Es muy triste lo que nos pasa, luego estamos frente a la televisión y vemos cómo se dan gusto de bañarse tres veces al día y nosotros apenas cada 8 días”.

Don Carlos junto su hijo, quien vive a unas cuantas casas, están al acecho, pues se dicen cazadores de pipas, debido a que las diferentes administraciones municipales no han tenido piedad para solucionar el problema.

“Los martes abastecen a las escuelas de agua (3 pipas de agua manda el Ayuntamiento); ahí aprovechamos, cazamos a las pipas, y lo que les sobra de agua va para nosotros y no nos la cobran. Pero cuando se nos agota, uno tiene que comprar y nos venden a 10 pesos el recipiente de 200 litros; yo compro un tinaco de mil 100 litros y con trabajos nos aguanta una semana”.

Unos cuantos son privilegiados. Hay vecinos que esperan que el líquido brote del subsuelo.

“Nosotros la sacamos de un pozo que tenemos en el patio y con esa lavamos los trastes y nos bañamos. Pero no todos tienen de dónde sacarla”, reveló Joaquín García.

Hay pocos que optan por pagar y compartir una pipa de agua con algunos vecinos, tal es el caso de José Luis Contreras, quien vive con su esposa y sus tres hijos. Para suministrar agua en su casa gasta aproximadamente 200 pesos al mes.

“Nos ponemos de acuerdo entre varios vecinos para que no salga muy cara la pipa de agua. Al mes yo me gasto como 200 pesos, a veces un poco más porque pedimos 600 litros pero no nos dura ni una semana y tenemos que pedir más. Por lo regular pedimos los martes y los viernes”, expresó, pero aclaró que debido a que no cuenta con suficientes recipientes para guardar el agua, pide el servicio de forma constante”.

CRÓNICA
Instalan su propio sistema

Antes de soltar el agua, el tubo eructa. El sonido de aire con líquido que viaja en la tubería merece que las actividades en la casa paren y la atención se vaya a la llave. Suena a burbujas trabadas, suena a que caerá algo en el lavabo, pero después de cuatro segundos de espera, Teresa Martínez entiende que es un anuncio falso, porque  en la colonia Emiliano Zapata de Tonalá, que salga agua de la llave es cosa de suerte.

Los cuatro segundos que espera Teresa Martínez pueden volverse horas. Si de la llave no sale el líquido es porque lo están aprovechando otros vecinos. Más de diez casas de calles colindantes a José Vasconcelos, vía contorneada por un arroyo contaminado, utilizan una toma hídrica que otros habitantes de la zona les facilitan.

Del otro lado del arroyo sí hay agua potable. Desde ahí se conecta una manguera negra que atraviesa la calle José Vasconcelos y entre la tierra de los suelos se distribuye para suministrar el líquido. Para no quedarse sin agua, es cuestión de ponerse “buza caperuza”, según la experiencia de Teresa, quien tiene 71 años y desde hace seis vive en la colonia.

Es necesario retar al azar y abrir la llave con esperanza de que salga algo. Si la fortuna acompaña y hay flujo de líquido, no se puede desaprovechar para llenar tinacos, tambos,  y cualquier contenedor para las reservas, que se deben “marear”, o sea, se deben hacer rendir.

“Cuando se va el agua, que no sale ni una gotita, es porque ellas (otras vecinas) están agarrando agua para lavar o hacer su aseo. Entonces, yo siempre tengo mi agüita, por sí o por no; y así no ando acarreando tanto. Luego, ya cuando se me acaba, la vuelvo a llenar”.

Entre más alejadas las casas, más complicado el viaje para que el agua llegue a ellas. Los vecinos que no alcanzan tienen otras estrategias para abastecerse: trasladan en tambos de otros lados o compran pipas.

“Se debe uno de organizar, mija, si no nos organizamos, ya valió”. La necesidad de agua puede más que los conflictos entre habitantes, y si suceden, no hay más opción que arreglarlos: lo que está en juego es el líquido vital.

Además de ser una de las 52 colonias carentes de agua potable en la Zona Metropolitana de Guadalajara, en la Emiliano Zapata falta drenaje. Esto pone en riesgo la instalación de agua que los residentes improvisaron, pues por los mismos caminos de tierra donde corre el líquido, pasan los desechos.

“Se va a juntar el excremento con el agua limpia. Queremos que abran y metan la tubería. Ya metiendo la tubería es otra forma de cantar”.

Las acciones del Ayuntamiento de Tonalá y del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) no rebasan las palabras, Teresa Martínez está acostumbrada a eso.

“Sí nos dicen, pero ahí muere (…) No me acuerdo si son tres o cuatro años que vino (Jorge Arana, actual presidente municipal), y le dije: ‘mira Jorge cómo estamos, hijo, no la amueles. Necesitamos esto’. (Respondió:) ‘Sí, sí, jefa, se va a hacer todo’. Y no se ha hecho nada”.

A decir de Teresa Martínez, falta también exigencia de los vecinos. No basta con que su organización haya logrado que ellos mismos se suministren agua potable, con cooperaciones para los materiales requeridos en la instalación y aportaciones a quienes les pasan el líquido. Lo que sigue son la disposición y las ganas para demandar a las autoridades que cumplan con los servicios básicos, que se acuerden de la colonia Emiliano Zapata, pide Teresa.

Habitantes, vulnerables a enfermedades infecciosas

Peligra la salud por falta de agua potable

La problemática que enfrentan colonias de Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan, en cuanto a la falta de agua potable, es delicada. Y es que está en riesgo la salud de sus habitantes, indicó Héctor Raúl Pérez Gómez, rector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

“El tema es grave, porque el fenómeno de la falta de abasto de agua potable atrae problemas de tipo infeccioso gastrointestinal y de tipo infeccioso en la piel”.

Las complicaciones por infecciones gastrointestinales pueden provocar la muerte. “Sin tratamiento, algunas enfermedades pueden llegar a generar graves complicaciones. Hay pacientes que ante una gastroenteritis infecciosa sin tratamiento oportuno, sobre todo niños y adultos mayores, pueden llegar a sufrir una grave deshidratación e incluso la muerte”, sentenció.

A grandes rasgos, explicó lo que pudiera ocurrir en este tipo de localidades, donde el agua limpia simplemente no llega a los hogares.

“No lavarse las manos después de ir al baño, el tratado deficiente del lavado de frutas y verduras o de otros alimentos provocan infecciones gastrointestinales. Por otro lado, no bañarse con la periodicidad que se requiere, preferentemente todos los días, puede significar que hongos o bacterias propias de la piel, ante lesiones que sufra ésta, se pueda contraer una dermatitis infecciosa”.

Para suministrarse, algunas familias de la colonia Valle de la Misericordia en Tlaquepaque tienen como alternativa cavar un pozo; sin embargo, no es recomendable debido a la calidad del agua.

“El problema es que en ocasiones también el tratado del agua puede ser dudoso en virtud de que las familias en estas colonias buscan alternativas para el abasto de agua, y en ocasiones la calidad de la misma puede ser deficiente, lo que representa serios problemas en la salud”.

Asimismo, Pérez Gómez mencionó las probables enfermedades que pueden ser provocadas por este fenómeno.

“Puede haber salmonelosis, shigelosis, incluso hepatitis tipo A y B, amibiasis y otras enfermedades parasitarias”.

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CRÉDITOS:Informador Redacción / HJ Hoy 04:13 hrs

http://www.informador.com.mx/jalisco/2012/421143/6/el-siapa-busca-aprobacion-de-casi-tres-mil-mdp.htm

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