El Zapotillo, otra vez

OPINIÓN

miguel ángel salim

El Zapotillo, otra vez

La resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que invalidó el convenio que firmaron en 2007 la Federación y los gobiernos de los estados de Jalisco y Guanajuato, mediante el cual se decidió la elevación de la altura de la cortina de la presa El Zapotillo, nos recuerda nuestra obligación y conveniencia, como sociedad, de ser vigilantes de los asuntos públicos.
Nos llevaría tiempo y espacio de los que no disponemos, reconstruir la muy larga serie de incidentes, aplazamientos y desencuentros que encierra la cronología del proyecto de traer a León, agua del río Verde, pero el que nos ocupa es importante tanto por su naturaleza como por el momento en el que ocurre y el status en el que se encuentran los trabajos.
Únicamente como contexto para la reflexión, nos ocupamos de algunas de las especificaciones técnicas sobre las que decidieron los magistrados.
En 2007, el Gobierno del estado de Jalisco solicitó aumentar la altura de la presa El Zapotillo, de 80 a 105 metros, es decir 25 metros más, porque ello les garantizaría dotar de agua a la zona metropolitana de su capital, Guadalajara, y de Los Altos.
Su Congreso estatal advirtió que la modificación significaba un riesgo de inundación para el poblado de Temacapulín, así que interpuso al Gobernador una Controversia Constitucional. Es a ese recurso legal al que ahora dio respuesta la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El veredicto coloca de nuevo en vigencia el convenio anterior, firmado en el año 2005, y la cortina será, como se establecía en ese entonces, de 80 metros.
Aquí, la precisión importante es que la elevación se hizo a iniciativa del Gobierno del estado de Jalisco y que el fallo no modifica el porcentaje de la declaratoria de reserva de aguas nacionales superficiales del río Verde. Es decir, el agua para León, está a salvo.
El momento es importante también, porque está en puerta el inicio de la construcción del acueducto El Zapotillo -Altos de Jalisco- León, que la traerá a nuestra ciudad; una obra monumental de 140 kilómetros de extensión, financiada por la Conagua y la empresa concesionaria, bajo la figura de un Contrato de Prestación de Servicios (CPS), para que una vez en León sea distribuida por SAPAL.
Al margen de los aspectos técnicos, de suyo complicados para los ajenos, los proyectos de la presa El Zapotillo y el acueducto a León, son de un carácter eminentemente social: vitales para quienes viven en los pueblos que se inconformaron, y para los ciudadanos del municipio más poblado del estado de Guanajuato.
Ellos, protestaron por el riesgo eventual de una inundación, una inquietud legítima y atendible por las autoridades de su estado. Nada tuvimos que ver en ello los guanajuatenses, en general, y los leoneses en particular.
Para los habitantes de León, un municipio con problemas de abastecimiento y con la industria de la curtiduría como identidad, es tan importante como la garantía de suministro de agua potable durante los próximos 25 años.
En las semanas recientes, hemos conocido de los esfuerzos renovados de SAPAL, por trasladar a las tenerías que aún realizan sus procesos húmedos en la mancha urbana, a las zonas autorizadas y equipadas ex profeso.
En León, nos interesa cuidar el agua y estamos haciendo la parte que nos corresponde.
Habrá que seguir muy de cerca el desarrollo de los proyectos, ahora que corren su recta final, en acompañamiento a nuestras autoridades; que sean un punto de nuestro interés, porque son parte de nuestra construcción como ciudadanos.

http://www.am.com.mx/opinion/leon/el-zapotillo-otra-vez-3159.html

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