EL ZAPOTILLO Y EL NUEVO ACUEDUCTO, IMPRESCINDIBLES

EL ZAPOTILLO Y EL NUEVO ACUEDUCTO, IMPRESCINDIBLES

Los añejos rezagos en materia de infraestructura urbana que afronta la metrópoli y que afectan condiciones de bienestar para miles de personas y los potenciales de desarrollo en diversos ámbitos, espera resolver el Gobierno del Estado con la construcción y operación de la presa El Zapotillo en el río Verde, y la segunda línea del Acueducto Chapala-Guadalajara, que aportarían agua para cubrir la demanda de los próximos 30 años o más. Además, le apuesta al saneamiento y aprovechamiento de las aguas residuales que genera la zona metropolitana mediante un moderno sistema de plantas de tratamiento que están en proceso.

Abatir los rezagos en materia de abasto de agua y saneamiento fue un reto y compromiso de sexenio que ofreció el gobernador Emilio González Márquez y que asumió en 2007 el exalcalde de Guadalajara, César Coll Carabias, como director de la Comisión Estatal del Agua (CEA).

OPORTUNIDAD  NO APROVECHADA
Coll expone en entrevista con Ocho Columnas que desde 1991, cuando se construyó la Presa Calderón –una de las tres fuentes de abasto de la ciudad– no se han incorporado nuevos sitios de suministro por causas diversas. Los proyectos de la presa La Zurda, el acueducto El Salto-Calderón con base en el crédito japonés de 1997 y la presa Arcediano acabaron politizándose y esto provocó que actualmente medio millón de carecen del vital líquido.

Cada día es mayor la dependencia del lago de Chapala y también aumenta el riesgo de que se colapse por el tiempo que lleva de uso el acueducto que opera el SIAPA.

En tanto no se disponga de más volúmenes de agua no es posible garantizar las opciones de crecimiento que tiene el potencial del desarrollo urbano de la ciudad.

César Coll resume que contar con más agua y de fuentes alternas, garantizará mejores condiciones de vida y progreso para una metrópoli que muy pronto rebasará los cinco millones de habitantes y que se extenderá por más municipios conurbados que requerirán de agua.

En ese contexto, las fuentes propuestas de El Zapotillo y la segunda línea del acueducto Chapala-Guadalajara aportarían los volúmenes necesarios para cubrir el actual déficit y la demanda prevista a corto y mediano plazo.

Hace hincapié en que el valor agregado de tales obras hidráulicas es que el SIAPA podrá dejar de extraer agua del subsuelo del Valle de Atemajac y que los acuíferos que hoy se encuentran sobreexplotados podrán recuperar su equilibrio hidrológico.

Existen pozos que originalmente se explotaban a 60 metros de profundidad y ahora se aprovechan a 300 metros. “Ahí en el subsuelo debe estar la reserva real de agua de la ciudad”, subraya Coll Carabias.

VEINTE AÑOS IGUAL
El acueducto Chapala-Guadalajara y la presa Calderón (primera etapa del proyecto La Zurda-Calderón concebido por el entonces gobernador Guillermo Cosío Vidaurri) operan desde 1991. Fueron dos obras con gran soporte financiero federal que resultaron de la severa crisis de almacenamiento que afrontó el lago de Chapala entre 1988 y 1990, y que obligó al SIAPA a racionar el agua.

La ciudad no dejó de crecer en los últimos veinte años, se extendió hacia El Salto, Juanacatlán y Tlajomulco, municipios que no atiende el SIAPA y que tienen serios problemas de abasto de agua.

El lago de Chapala volvió a afrontar en el lapso 1999-2002 otra sequía más severa y se perdió además la concesión de uso para aprovechar íntegramente el caudal del río Verde, que ahora debe compartirse con la ciudad de León, Guanajuato, mediante la operación de la presa El Zapotillo que se construye en la región de Los Altos.

Actualmente la metrópoli dispone de menos de 10 metros cúbicos por segundo que suministran el lago de Chapala (con más del 65 por ciento), los pozos de Toluquilla, Tesistán y otros acuíferos urbanos, y la Presa Calderón. Es el mismo volumen de agua desde 1991.

El director de la CEA precisa que el déficit estimado se ubica entre los 2 y 3 metros cúbicos por segundo. En cifras de población, se trata de casi medio millón de personas que no tienen servicio de agua potable, principalmente en los municipios de Zapopan y Tonalá.

SOLUCIÓN INTEGRAL
La operación de la presa El Zapotillo sería la solución esperada por Guadalajara y varias localidades de la región de Los Altos para contar con agua suficiente. Coll puntualiza que aunque se modificó en 1997 la asignación de agua del río Verde para compartirla con Guanajuato, a Jalisco le toca el 76 por ciento de la reserva de 12.2 metros cúbicos por segundo.

De dicha reserva, la Zona Metropolitana de Guadalajara recibiría 9.6 metros cúbicos por segundo, que es prácticamente el volumen que actualmente suministra el SIAPA. León captaría 3.8, en tanto que doce localidades alteñas, entre ellas Tepatitlán, Pegueros y Valle de Guadalupe, contarían con 2.2, lo que se considera como un caudal de gran importancia en una zona donde escasea el agua y que pese a ello es asiento de una desarrollada zona agroindustrial.

A esos 9.6 metros cúbicos por segundo de El Zapotillo se le agregarían los caudales adicionales. El segundo acueducto Chapala-Guadalajara traería más de 70 millones de metros cúbicos anuales permitiendo aprovechar la asignación vigente, lo que no ocurre ahora pues sólo llega el 70 por ciento de la asignación, debido a las limitantes del acueducto.

Con toda esta infraestructura se podrá contar con agua suficiente para cubrir la demanda existente y de mediano plazo, además de que se dejará descansar los acuíferos del valle.

Sin embargo, existe una corriente opositora a la presa y al nuevo acueducto, como la hubo en los últimos veinte años en contra de la presa La Zurda, del crédito japonés y de la presa Arcediano. Contaminación política en un asunto técnico de primerísima importancia, acota Coll.

 (Primera de dos partes)

http://www.ochocolumnas.com.mx/index.php/local/seg/6010-el-zapotillo-y-el-nuevo-acueducto-imprescindibles.html

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