Embotelladoras: el negocio de violar el derecho humano al agua

Embotelladoras: el negocio de violar el derecho humano al agua


México D.F., 17 de mayo de 2010 (Cencos / Papel de Aguas).- El agua es el recurso natural más importante que tenemos debido a que es necesario para la vida; sin embargo, en las últimas décadas también ha sido materia prima de una de las industrias con mayores ganancias y mayor crecimiento en todo el mundo: la del agua embotellada, y mientras este negocio crece, hombres y mujeres de todo el mundo dejan de tener acceso al líquido y se viola su derecho humano al agua (DHA).

En México se calcula que existen 22.000 millones de litros de agua embotellada y se consume a un equivalente de 170 litros por persona, estas cifras nos convierten en el segundo mayor consumidor de este producto en todo el mundo (el primero es Italia)1. El éxito de las compañías de agua embotellada en nuestro país se atribuye por un lado a las grandes campañas de publicidad, pero por otro, a la idea generalizada de que el agua corriente o de la llave no es potable, argumento que, aunque no es falso, es aumentado por las empresas para que su mercado siga creciendo.

El mercado y los derechos humanos

“Lo que más se opone al derecho humano al agua es la mercantilización”, dice Rodrigo Gutiérrez Rivas, investigador especialista en agua del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. “Lo que se opone en mayor medida a un derecho fundamental es la mercantilización del bien que está protegido por ese derecho. El mercado es contrario a la lógica del derecho fundamental que lo que intenta es garantizar un acceso universal a un bien indispensable para la vida, en este caso el agua, y el mercado al convertir un bien en una mercancía lo que hace es transformarlo en un privilegio y sólo los que tengan dinero podrán adquirirle”, explica.

Entonces, el crecimiento de este negocio es inversamente proporcional al derecho humano al agua, pues mientras más crece el consumo de agua embotellada en el mundo, los hombres y mujeres pierden la posibilidad de acceder al líquido de manera gratuita, en las cantidades y lugares necesarios y con la calidad adecuada para ser bebida.

Mientras las ventas de agua embotellada aumentan exponencialmente año con año, la calidad del agua de la llave en México es considerada la peor de América Latina. Según la Organización de las Naciones Unidas, en su Informe Mundial de Desarrollo del Agua (2006) nuestro país ocupa el lugar 106, dentro de 122 evaluados, respecto a la calidad del agua del grifo, mientras que las ventas de agua embotellada rebasan los 30.000 millones de pesos (unos 1.800 millones de euros).

“El derecho humano al agua implica la disponibilidad al agua, acceso físico y económico, calidad (potable) y no discriminación”, dice Rodrigo Gutiérrez, y también señala como es que el negocio del agua embotellada, controlado por “las cuatro grandes” (Pepsico, Coca Cola, Danone y Nestlé), viola cada uno de estos aspectos del DHA.

La disponibilidad del agua se ve afectada por el crecimiento del mercado del agua embotellada “porque puede generar sobreexplotación de los mantos freáticos” cuando las plantas se instalan a expensas de éstos. También afecta el derecho a acceder al agua “porque lo que están haciendo es aumentar el precio de un bien al que las personas gradualmente sólo tendremos acceso en tanto tengamos dinero y lo que menos es el agua embotellada es ser accesible económicamente. Para una familia en la línea de la pobreza pagar 7 pesos por una botella de agua o 29 pesos por un garrafón (20 litros) es extraordinariamente caro en relación a su salario”.

La venta de agua también es altamente discriminatoria porque “no hay nada más discriminatorio que el mercado, es decir el hecho de que la vía de acceso al agua sea cada vez más el mercado genera automáticamente una discriminación por razón económica”.

Botellas Vs. Agua de grifo

Y en lo que respecta a la calidad, las ideas establecidas en contraposición a los sistemas públicos de agua es que la embotellada es “pura”, “saludable”, “de manantial”, entre otros calificativos mercadológicos; sin embargo, “¿qué garantía tenemos de que esa agua embotellada sea segura, potable, libre de microorganismos y otros elementos físico-químicos que puedan producir enfermedades a mediano o largo plazo? Por lo tanto también podría verse afectado el derecho humano al agua en lo relativo a la calidad”, dice el experto en derecho al agua.

“Las embotelladoras de agua convierten en su enemigo a las redes de distribución, lo tienen que hacer para poder mantener su negocio. Decir que el agua que circula a través de las redes es un agua peligrosa, contaminada, no segura. Hay una campaña indirecta por parte de las embotelladoras en contra de las redes de distribución y en este sentido a las vías de acceso más razonables al recurso”, afirma.

Negocio sin ley, consumidores sin protección

En sentido contrario, el agua embotellada no ofrece ninguna garantía de pureza más allá se su etiquetado publicitario ya que “hay normas muy laxas tanto en materia de salud como en materia ambiental y del propio recurso”. La institución encargada de vigilar la calidad del líquido en venta en México es la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), dependiente de la Secretaría de Salud, pero su labor de inspección es muy limitada y la base para medir la calidad del agua es una Norma Oficial Mexicana (NOM-179-SSA1-1998) que no incluye procesos de certificación y en todo caso no implica sanciones para las compañías.

El mercado de agua en México comenzó a crecer tras implantarse la idea de que el agua de las redes públicas no era potable, se cree que la fuerza de este argumento surgió tras el terremoto de 1985, cuando las autoridades declararon que debido a fracturas en el sistema no era seguro beber el agua. Este hábito de comprar el agua fue aprovechado a tal grado por las empresas embotelladoras que se calcula que un 80% de las ventas en México corresponden a los garrafones de 20 litros, utilizado para consumo en casas y oficinas. Las ventas mayoritariamente en esta modalidad no son tan elevadas en otros países donde el agua se vende en presentaciones individuales en un mayor porcentaje.

Es a partir de la década de 1990 que las cuatro grandes trasnacionales del agua embotellada “van devorando mercados locales pues descubrieron (y crearon a partir de campañas impresionantes de publicidad) un nicho importante de mercado”. “El tema del agua ha sido un negocio tan rentable que ha sido monopolizado por las grandes”.

“Es brutalmente desproporcionada la rentabilidad en una botella de agua, comparada con cualquier otra mercancía en el mundo, sobre todo porque esta agua en muchas ocasiones la consiguen de manera totalmente gratuita, en muchas ocasiones el agua embotellada es agua del grifo que supuestamente la someten a procesos de filtración y nos la venden a un precio que puede ser entre mil y diez mil veces más caro de lo que realmente cuesta”, dice Rodrigo Gutiérrez.

El agua para embotellar en algunos casos es extraída de la red pública y en otros más es directamente extraída de los mantos freáticos, la mayoría de estos localizados en las áreas suburbanas, y su precio no suele ser distinto al que paga un usuario común. “En la Comisión Nacional del Agua se solicita una concesión y esta institución la da sin preguntar para que va ha ser utilizada. Aprovechan pozos sobre los cuales no pagan los impuestos correspondientes”. Como resultado de esta situación, el ya rentable negocio de vender agua encuentra un espacio pleno para desarrollarse en nuestro país.

Derecho Humano al Agua, fuera de la Constitución

El derecho humano al agua no está garantizado por el Estado, a tal grado que su acceso aunque es público y del pueblo según el artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no está conceptualizado como un derecho humano. Esto sí, está asentado en la legislación internacional firmada y ratificada por el gobierno mexicano, pero estas leyes no son privilegiadas para uso en el sistema de justicia mexicano.

En el sistema universal, este derecho se encuentra consignado en la observación 15 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Naciones Unidas, mientras que en el sistema interamericano de derechos humanos, el DHA está asentado en la jurisprudencia surgida de la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2005 sobre el caso de la comunidad indígena Yakye Axa vs. Paraguay. En ambos espacios internacionales se le liga al derecho a la salud y a gozar de un medio ambiente sano.

Cencos y Papel de Aguas:  En el marco de la exposición fotográfica Agua, Ríos y Pueblos, que se realiza en la primer sección del bosque de Chapultepec en la ciudad de México, y de manera simultaneamente en la ciudad de Barcelona, España, el Centro Nacional de Comunicación Social inició una colaboración con el Semanario Papel de Aguas, publicación que acompañará a la exposición en aquella ciudad y que incluye una sección sobre las problemáticas del agua en México. El presente material es fruto de esta alianza.

1.- Datos actualizados por El Poder del Consumidor revelan que México ya es el primer consumidor mundial de agua embotellada, con un promedio de 234 litros anuales por mexicano

Ir al micrositio de Agua, Ríos y Pueblos

 

Centro Nacional de Comunicación Social

http://www.cencos.org/es/node/23634

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