Glamour y dificultad por el agua

Glamour y dificultad por el agua

El consumo de agua embotellada ya alcanzó niveles altos de glamour en las naciones desarrolladas, mientras en países en desarrollo es muy difícil conseguir liquido vital

Stéphanie Hamel / Especial

23/02/2013 06:35

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de febrero.-  El prolífico negocio del agua embotellada en el mundo, que ha dado pie a muchos excesos en los países desarrollados, contrasta con la dificultad de las naciones en vías de desarrollo para acceder con facilidad al vital líquido.

En 2007, en Chappaqua, estado de Nueva York, se abrió el café “Via Genova”, dedicado a la venta y degustación de aguas embotelladas de todos los lugares del mundo.

Del agua francesa “Watwiller” al agua canadiense “10 Thousand BC”, con una alta reputación por su extrema pureza, pasando por la excéntrica “Bling H2O”, en una botella con incrustaciones de cristales Swarovski; una gama de 80 productos diferentes estaban propuestos con una impresionante variedad de precios.

A mediados de Julio de 2012, otro lugar consagrado al consumo “gourmet” del agua abrió en el East Village de Manhattan.

Llamado “Molecule”, el establecimiento vende agua de la llave filtrada por una máquina valuada en 25 mil dólares que somete el líquido a un tratamiento en siete etapas: usa rayos ultravioleta, tratamiento al ozono y osmosis inversa con el objetivo final de crear H2O pura. Una botella de medio litro de agua cuesta 2.50 dólares.

En lo que se refiere al agua embotellada de “lujo”, una botella de un litro de la marca “10 Thousand BC” vale 30 dólares. El argumento es que es un agua procedente de glaciares del norte canadiense.

De la marca “Bling H2O” hay precios de 25 dólares hasta la cifra extravagante de dos mil 600 dólares (aunque literalmente todo está en la botella: la más cara es parte de la “colección Dubai”, cubierta con 10 mil cristales Swarovski).

Sin embargo, el agua neoyorquina no es insalubre. De acuerdo con el diario Wall Street Journal, Christopher Gilbride, del departamento de protección medioambiental de la ciudad de la Nueva York, afirmó que “el agua de la llave de esa ciudad es una de las más seguras y de calidad más alta en el mundo, un estándar que confirmamos a través de más de 500 mil pruebas cada año”.

Desde la década de las 90, el agua embotellada conoció un auge sin precedente gracias a campañas publicitarias que trataron de espantar –con éxito– a los consumidores y presentaron el agua de la llave como algo sucio e insalubre mientras seducían a los mismos clientes potenciales con la promesa de un producto de ser el más puro, fresco, sabroso y acorde con el medio ambiente.

Marcas famosas tales como la francesa “Perrier” o la estadunidense “Fiji”, embotellada en las islas del mismo nombre, conquistaron a un público de clase media alta. Y más que una necesidad, el agua embotellada se convirtió en un símbolo de pertenencia social.

La estadunidense Annie Leonard, experta en materia de comercio internacional, cooperación internacional, desarrollo sustentable y salud ambiental, publicó en 2010 un video viral en Youtube llamado The story of bottled water (la historia del agua embotellada).

En ese video explica que el agua embotellada tiene un costo mil veces más alto que el agua de la llave –“el agua embotellada es más cara que el petróleo”–, y en cambio, el agua de la llave es más regulada que la embotellada –al menos en las naciones desarrolladas–.

A pesar de que las campañas de publicidad de grandes marcas de agua insisten sobre el carácter puro y fresco de su producto, al poner montañas y fuentes naturales para decorar sus botellas, resulta que un tercio del agua embotellada en Estados Unidos es de la llave filtrada.

Dos ejemplos evocados por Annie Leonard en su video son los de “Aquafina” y “Dasani”, dos marcas vendidas en EU que pertenecen respectivamente a las multinacionales Pepsi Co y Coca Cola.

Pruebas sobre el agua pública de Cleveland mostraron que es más pura que la de la marca Fiji, y en lo que se refiere al sabor varias pruebas ciegas colocaron el agua de la llave en primera posición.

El líder mundial del agua embotellada es la compañía agroalimenticia suiza Nestlé: está presente en todos los continentes y está dotada de una capacidad de distribución considerable.

El presidente de Nestlé, Peter Bracbeck-Letmathe, explicó su punto de vista sobre el agua y su distribución: “una opinión extremista sería percibir el agua como un derecho para todos”. Más bien, piensa que lo moderado es ver el agua como “un producto alimenticio, que entonces debe tener un valor mercantil”.

El documental Bottled Life (vida embotellada) dirigido en 2011 por Urs Schnell e investigado por Res Gehriger se enfocó sobre las operaciones, estrategias de mercadotecnia y el consecuente impacto de la compañía a través de estudios en varios países.

El agua “Pure Life” de la marca (comercializado bajo el nombre Pureza Vital en México) es vendida en 27 países de los cinco continentes, es un agua de origen subterráneo, purificada y enriquecida en minerales según una receta secreta.

Escogieron a Pakistán como mercado de prueba, y el documental se enfocó sobre Lahore, ciudad de 10 millones de habitantes donde el agua potable hace mucha falta. Antes de la introducción de “Pure Life”, en 2001, el agua embotellada no existía en el mercado paquistaní y pedir un vaso de agua era gratis, según Ahmad Rafay Alam, abogado en la alta corte de Lahore.

Nestlé creó el mercado del agua embotellada en Pakistán y después le siguieron empresas como Pepsi Co., Coca Cola y también productores locales al vender un agua publicitada como “sana” en oposición a la de las redes públicas vetustas.

El problema es que la red de agua de Lahore se está desmoronando. Para abastecer a la ciudad, se requiere cavar cada vez más en las capas freáticas, lo que generará a largo plazo el agotamiento de los recursos hídricos de la ciudad.

El otro asunto es la vetustez de la infraestructura acuífera, que cuenta con 30 años o más y presenta fuertes problemas de fugas, esa agua se mezcla con la del consumo doméstico; lo que provoca envenenamientos y enfermedades. Ese problema afecta directamente a la clase más pobre, que no tienen otra opción sino utilizar esa agua contaminada.

En efecto, la estrategia marketing de Nestlé con Pure Life es dirigida a la clase media alta y el “jet set” paquistaní. Las estrategias incluyen entregas a domicilio e inundan el mercado con sus productos.

Tener una botella de agua “Pure Life” en la mano se convirtió en un signo de pertenencia social y de moda para los jóvenes de Pakistán, al igual que sucedía al beber agua “Perrier” en los 90 en Estados Unidos.

Nestlé saca su agua paquistaní de Sheikhupura, ubicado a 40 kilómetros de Lahore al lado de un pueblo llamado Bhati Dilwan. Cuando lanzaron la producción de “Pure Life” en 2001, la compañía escogió ese lugar dado que ahí estaba el agua de mejor calidad de la región.

Dentro de la fábrica, la compañía perforó dos pozos y desde entonces, el agua del pueblo se volvió sucia, y más preocupante aún, el nivel de la capa freática pasó de ser perforada de 30 a 120 metros de profundidad entre 2001 y 2011.

Las leyes alrededor del derecho a perforar pozos o comprar un terreno para hacerlo son muy borrosas en Pakistán, y comienza a ser urgente cuestionar este status quo, de acuerdo con el abogado Ahmad Rafay Alam que aparece en el documental “Bottled Life”.

Según las estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), actualmente una persona de cada seis no tiene acceso a fuentes de agua, pero el uso del líquido aumentó más de dos veces que la población global en el último siglo y las enfermedades vinculadas al agua son una de las principales causas de muerte en el mundo.

En Pakistán, Haití, Nigeria y la mayor parte de los países en desarrollo el acceso al agua potable es posible sólo a través del agua embotellada y seguirá como un problema mientras los gobiernos de esos países no inviertan en la infraestructura acuífera, de acuerdo al video de Annie Leonard.

En lo que respecta a los países desarrollados, el consumo de agua embotellada es alto –en países como Francia, Suiza o Italia–, que a pesar de disponer de servicios públicos de agua potable de buena calidad prefieren irónicamente un alto consumo de agua embotellada, según el sitio worldstatistics.

En lugares como Japón, Finlandia o Nueva Zelanda la tendencia está más apegada a la conservación del medio ambiente. Pero el agua embotellada todavía tiene un futuro comercial prometedor en el mundo, debido a que Nestlé declaró en una conferencia que el negocio del agua le garantiza 140 años más de existencia.

http://www.excelsior.com.mx/2013/02/23/885737

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