Guardar el agua

Guardar el agua

EGLANTINA CANALES GUTIÉRREZ *

miércoles, 22 de mayo de 2013

Siendo habitantes del desierto y reconociendo que la gran importancia que el agua tiene en la naturaleza y como insumo indispensable para las actividades humanas, es normal que un evento natural como la sequía nos produzca una gran inquietud.

Las imágenes con vacas muertas y de paisajes desnudos de vegetación son la recreación de la desolación en las áreas rurales. En las ciudades reconocemos menos la importancia del agua, pero si analizamos la situación de las norias, encontraremos que sus niveles son cada vez más profundos.

Por ello, la lluvia que se presentó en diferentes partes del estado fue tan bienvenida, parece el fin de un largo período de espera y consideramos que la sequía terminó. A partir de una llovizna que duró en la ciudad lo suficiente para que el agua corriera por las calles y se mezclara con aceite, polvo y basura que luego depositó en los pocos arroyos vivos que aún la cruzan, pero para muchos fue un buen síntoma.

"La temporada de lluvias ha empezado", dijeron jubilosos. Eso no es así, la temporada de lluvias en nuestra región empieza hasta bien entrado el verano, este evento fue sólo la maravillosa coincidencia de un frente frío con una masa de agua, que se estacionaron sobre nuestras cabezas.

La bondad de ese evento se vio de inmediato reflejada en los matorrales desérticos, su capacidad de respuesta, la aparición de tiernas hojas y de flores se ha dado en pocos días. Las plantas sedientas rápidamente recuperaron su lozanía; eso es saber vivir en el desierto, aprovechar lo poco de manera eficiente.

Las gobernadoras, ayer carentes de follaje, hoy están llenas de flores. Ese es nuestro entorno, único en su capacidad de saber vivir con y sin agua o, más bien, con poca agua.

Inmediatamente hubo quien dijera que había que aprisionar esa lluvia, represarla y no dejarla seguir su camino cuesta abajo, me preguntaron si sería bueno construir más presas; yo creo que sólo las muy necesarias, pero que sean las menos posibles. Si queremos aprovechar las bondades de la lluvia y de los manantiales permanentes, lo importante es cuidar el entorno, mantenerlo con suficiente vegetación para que el agua se desplace lentamente y no como en las calles de mi ciudad, para que la tierra sea capaz de permitir que se infiltre.

Guardar el agua tiene un límite y ese límite es el recipiente en que queramos ponerla. Una presa puede serlo, pero a la larga interrumpir los cauces de los ríos y los arroyos puede tener consecuencias no muy favorables para la tierra, es mejor pensar en mejorar los niveles de infiltración; en los muchos beneficios que nos dan los arroyos y los ríos que forman redes de conexión entre diferentes sitios y permiten que los seres vivos se desplacen en ellos o a lo largo de sus bordes.

Sobre todo es mejor que pensemos que el agua es un tesoro de todos y que almacenarlo no necesariamente nos beneficia, el ciclo del agua que nosotros simplificamos en un simple esquema tiene muchos caminos qué recorrer y muchos seres a los cuales darles vida, la naturaleza sabe dónde almacenarla, si respetamos esos depósitos, seguramente tendremos mejores oportunidades de aprovecharla.

* Secretaria de Medio Ambiente de Coahuila

http://www.eldiariodecoahuila.com.mx/notas/2013/5/22/guardar-agua-365055.asp

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