Habitantes de comunidades de San Isidro y Loma Blanca, en el Valle de Juárez, se ven en la necesidad de tomar agua potable hasta de un hidrante junto a la carretera

Lugareños tienen que tomar agua de hidrante

Habitantes de comunidades de San Isidro y Loma Blanca, en el Valle de Juárez, se ven en la necesidad de tomar agua potable hasta de un hidrante junto a la carretera

 

Fuente: Ismael Villagómez

El pozo de agua que tiene casi un año sin funcionar

Beatriz Corral | NorteDigital

Habitantes de comunidades de San Isidro y Loma Blanca, en el Valle de Juárez, se ven en la necesidad de tomar agua potable hasta de un hidrante junto a la carretera.

El pozo que abastecía a la zona se agotó, les explicaron.

Los residentes comentaron que la situación sobre la escasez de agua se ha acrecentado cada año por lo que el reparto provisional de agua a través de pipas en estos momentos es insuficiente. 

Aunado a las condiciones de insalubridad visibles en las escuelas, donde se adelantaron las vacaciones debido a que los baños se encontraban sucios ante la falta de agua. 

Los niños en algunas viviendas ingieren el agua directo de las pipas, mientras otros intentan sofocar las altas temperaturas al mojarse con el líquido almacenado en tambos oxidados y sucios. 

Lino Puebla, presidente del Comisariado Ejidal informó que la escasez del vital líquido afecta más a una tercera parte de las familias que habitan en la parte alta del poblado, pues es a ellos donde no sube la presión de la poca agua que llega del pueblo contiguo de Loma Blanca. 

“Además de que a esa gente se le dificulta bajar por el agua, que sólo se puede trasladar por medio de los vehículos”, dijo. 

Por el pueblo los tambos de Rotoplas ubicados en las viviendas situadas en la parte baja prácticamente se llenan con el agua que se obtiene de un hidrante ubicado en la carretera Juárez-Porvenir, sin embargo, las casas ubicadas en lo alto son abastecidas mediante los recorridos que hacen las pipas de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento cada sábado.

Tal es el caso de Adolfo López un lugareño que tiene su jacal a media hora de distancia de la plaza principal, él asegura que cada ocho días baja con su camioneta a llenar los tanques de agua. 

Expone que el líquido lo emplea para lavar la ropa, asear su casa, lavar trastes y para bañarse, pues el agua que bebe la obtiene de los dispensarios de agua purificada que instaló la JMAS, a un costo de 10 pesos.

“Es un problema para buscar el agua, yo tengo muchos tambos de 200 litros que están llenos pero esa agua está sucia y la uso para darle de beber a mis animalitos, la que traigo del hidrante sirve para lavar trastes o bañarme, pero batallo mucho”, expresó. 

Otro de los casos es el de José González, quien lleva más de 10 años viviendo en San Isidro pero nunca le había tocado enfrentar el panorama de la sequía tan severo. 

“Antes por lo menos en las noches subía la presión y teníamos un chorrito de agua, ahora por fuerzas tengo que traerla desde allá abajo”, comenta. 

Expone que para el agua debe de realizar entre tres y cuatro viajes que le cuestan cerca de 100 pesos que es lo que carga de gasolina. 

Sostiene que hace dos años tuvo que hacer diseños especiales para poder vivir en mejores condiciones, aunque eso le implique mayores gastos y trabajo. 

“Tengo una pipa llena de agua verde que es la que uso para los animales y para regar, tengo un tinaco grande que suministra el agua para el lavabo y el baño y tengo una pipa oxidada para que distribuya el agua para la lavadora, así que cuando voy al pueblo tengo que traer entre cinco y cuatro tinacos de 500 litros para poder surtir el agua que uso a la semana en mi hogar”, expresó. 

En el pueblo los habitantes deben de contar con un vehículo grande y un remolque para poder trasladar el agua, ya que de lo contrario es difícil obtenerla, pues los recorridos de las viviendas más alejadas son de aproximadamente una hora a pie.  

Tras las manifestaciones de los lugareños en las oficinas locales en Ciudad Juárez, la Junta Municipal de Agua y Saneamiento se comprometió a instalar en tres días la bomba que hace falta para que funcione el pozo nuevo. 

“Esperamos que ya para el jueves podamos tener agua y el pozo esté funcionando como debe de ser porque hay mucha gente que no tiene agua potable para tomar, lo que puede desencadenar problemas de salud pública, debido a las enfermedades gastrointestinales”, mencionó Martha Belmonte, una de las quejosa

 

http://www.nortedigital.mx/article.php?id=16785

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