¿Menos agua y más alimento?

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¿Menos agua y más alimento?

 

La escasez del agua es un problema creciente en la mayor parte del mundo. La contaminación, el crecimiento de las ciudades y el ineficiente uso del agua agrícola ponen en riesgo la disponibilidad del recurso.

Según estudios recientes, se estima que en Guanajuato existe un déficit entre la recarga y la extracción de agua de alrededor de 1,245 millones de metros cúbicos (m3). Este desbalance es el resultado de utilizar más agua en el riego que lo estrictamente necesario.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por su sigla en inglés), estima que para el 2020 se debe incrementar en 40% la producción de granos básicos para alimentar a la población mundial.

Estos aumentos en producción deben ir acompañados de un nuevo paradigma en la agricultura, que deberá basarse en el “ahorro” de los recursos naturales, principalmente agua, sin detrimento de la alta productividad.

Los agricultores podrían ahorrar recursos naturales, tiempo y dinero si adoptaran la labranza de conservación (L-C), técnica que protege la superficie y reduce al mínimo la remoción del suelo. Esta simple práctica ayuda a reducir el agua que necesitan los cultivos en 20 por ciento.

La combinación de la L-C con los sistemas de riego por goteo subsuperficial (GSS) termina por producir más con menos agua.

Adicional a estos beneficios, se reduce la cantidad de fertilizantes adoptando la “aplicación de precisión”, la cual duplica la cantidad de nutrientes absorbidos por las plantas, lo que le confiere una mayor eficiencia a los fertilizantes nitrogenados.

En el modelo de producción sostenible Villadiego, basado en los principios de la L-C más la implementación de riego por GSS, uso de biofertilizantes y el manejo integrado de plagas, se tienen resultados muy satisfactorios y contundentes.

En 10 ciclos agrícolas ininterrumpidos, con toma de datos y registros del manejo agronómico en los cultivos de maíz y cebada, sobresale un ahorro de más de 50% en el agua aplicada por tonelada producida, comparado con un productor que utiliza el riego rodado en labranza tradicional.

Es decir, 533 m3 por tonelada vs más de 1,150 m3 por tonelada, respectivamente. Es claro que si queremos cuidar los recursos naturales y producir más alimentos, éste es un buen punto de partida.

*Leovardo Contreras Alvarado es especialista en el Centro de Desarrollo Tecnológico Villadiego. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

lcontreras@fira.gob.mx

http://eleconomista.com.mx/columnas/agro-negocios/2011/09/14/menos-agua-mas-alimento

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