Inundaciones a causa de la basura: un problema de todos en el DF

Columnas

Dunia Ludlow @DuniaLudlow vie 10 oct 2014 06:16

Si bien es cierto que contra un fenómeno meteorológico no podemos hacer más que prevenirnos, considero muy importante que, como ciudadanos, asumamos nuestra responsabilidad en la problemática de las anegaciones.

La Ciudad de México sufre permanentemente por las inundaciones, y estos últimos días los capitalinos hemos sido testigos de ello, pues la lluvia ha generado desastres naturales y pérdidas materiales en por lo menos 10 delegaciones políticas de esta metrópoli, sin mencionar el caos vial y los disturbios derivados de esta problemática que ya es una constante en ciertas épocas del año.

Septiembre, octubre y noviembre son los meses más complicados en este sentido, pues en éstos convergen ciclones, ondas tropicales y frentes fríos. De hecho, la precipitación pluvial  durante esta temporada alcanza niveles históricos y la ciudad ha sido superada por las fuerzas de la naturaleza, lo cual se ha vuelto un asunto grave y, pareciera, inevitable.

Pero, si bien es cierto que contra un fenómeno meteorológico no podemos hacer más que prevenirnos, considero muy importante que, como ciudadanos, asumamos nuestra responsabilidad en la problemática de las anegaciones.

¿A qué me refiero? Les platico que hace algunos días, tras una fuerte tormenta, me quedé varada en uno de los distribuidores viales de la ciudad. Y entre gritos y bocinazos de los coches, alcancé a escuchar el reclamo de un señor hacia un agente de tránsito. Su argumento era que el gobierno no hace lo que debe, pero sí cobra impuestos de manera puntual y está lleno de una burocracia incapaz de hacer que las obras que tanto le cuestan a la ciudadanía sean eficientes.

El conflicto se fue haciendo mayor en la medida que algunos otros automovilistas que escucharon se sumaron al reclamo; incluso, la mujer que viajaba en el asiento del copiloto, quien, sin ningún problema, arrojó un chicle masticado por la ventana.

Sinceramente, al observar esta escena mi indignación fue mayúscula. Y no tanto por los reclamos, que tienen parte de razón, sino por la falta de conciencia que tenemos como ciudadanos acerca de la basura y su contaminación, y cómo es que ambos aspectos influyen en las inundaciones que tanto nos afectan.

Me explico: Los diversos túneles, ductos y plantas captadoras de aguas pluviales están mal distribuidos, por lo que, a pesar de que en la Ciudad de México se edifican pozos y tuberías, la fallida planeación urbana ha resultado en problemas de escasez e ineficacia en temporada de lluvias.

Esto significa que, si bien el Valle de México es la única zona metropolitana que cuenta con un protocolo de operación integral para la atención de fenómenos de este tipo, el sistema de drenaje es demasiado complejo y la operación se suele dividir y burocratizar, por lo que la respuesta del gobierno de la ciudad no es suficiente.

Por ello, es necesario reconocer que, si bien el mantenimiento permanente de las tuberías corresponde a las autoridades, la prevención es tarea de los ciudadanos, ya que el 50% de las inundaciones son originadas por el taponamiento de las coladeras provocado por la basura que se tira en las calles.

El problema ha llegado a ser tan grave, que en los últimos tres años, el promedio de basura extraída del sistema de drenaje supera las 20 mil toneladas, lo que ha generado un costo de poco más de 131 millones de pesos  al Gobierno del Distrito Federal.

Ahora bien, mientras que el año pasado la unidad especializada en limpiar los residuos sólidos para permitir la filtración de agua por las coladeras dedicaba en promedio una hora por área afectada, en 2014 se han tenido que destinar aproximadamente 2 horas y media a esta actividad.

Por lo anterior, resulta fundamental dimensionar no sólo la cantidad de desechos, sino el gasto que ello implica. Por ejemplo, los desperdicios que se recuperan al año son suficientes como para llenar a tope una alberca olímpica. Es más, el presupuesto gastado en tan sólo medio año, en este rubro, es lo que el gobierno de Michoacán estimó que se requería para la recuperación ambiental del Lago de Pátzcuaro, ¡completo!

Por eso mi preocupación en el tema, pues creo firmemente en que como ciudadanos no podemos esperar soluciones mágicas. Estoy segura que, si bien el gobierno debe cumplir con su parte, a nosotros como ciudadanos nos corresponde también hacer la nuestra. Cada acción positiva cuenta, y más cuando es por y para nuestro propio beneficio.

¿Acaso es tan complicado tirar la basura en un bote? ¿Separar los residuos orgánicos de los inorgánicos? ¿Barrer el pedacito de calle que nos corresponde, para evitar que la basura se acumule en las coladeras?

No tengo duda de que, como sociedad, podemos demostrar que las buenas acciones son contagiosas. Hagamos algo por nosotros esperando no sólo reconocimiento, sino imitación. Entendamos que la ciudad es para todos: dejemos atrás los reclamos y las exigencias para dar paso a las soluciones que emanan de los ciudadanos, pues son éstas las que verdaderamente pueden transformar nuestra comunidad.

 

*Dunia Ludlow se desempeña actualmente como Secretaria General en el Instituto de Capacitación y Desarrollo Político, A.C. (ICADEP) del Partido Revolucionario Institucional. Es Maestra en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Complutense de Madrid, España.

http://www.sdpnoticias.com/columnas/2014/10/10/inundaciones-a-causa-de-la-basura-un-problema-de-todos-en-el-df

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