¿Qué pasa con el agua del río Verde para Jalisco?

¿Qué pasa con el agua del río Verde para Jalisco?

 

Opinión / Columna

 

 

Guillermo Cosío Vidaurri

El Occidental

26 de marzo de 2012

           

 

  Estamos a poco menos de 20 años de que dejó de tenerse como viable la construcción de la Presa del Purgatorio, proyectada por el Gobierno de mi cargo para dotar de agua potable a la Zona Metropolitana de Guadalajara, como remate del Proyecto La Zurda Calderón, puesto en marcha en el ejercicio de mi administración y suspendido al iniciarse la licencia que yo solicité de mi cargo. Ni el gobernador provisional que me sucedió ni los constitucionales que continuaron en ese desempeño, tuvieron intención de proseguir el proyecto, y en cambio, alguno se propuso sustituirlo mediante la construcción de una presa llamada Arcediano, que según los autores de ese nuevo enfoque, captaría aguas del Río Verde, asociadas con las provenientes del Río Santiago.

Con el tiempo se vio lo negativo de ese propósito. Las críticas de los técnicos y de un gran movimiento ciudadano dejaron en claro que esa solución resultaría impráctica por múltiples razones; entre otras: por cuanto se trataba de incorporar al Verde las aguas del Santiago, multicontaminadas a partir del surgimiento de esa corriente del Lago de Chapala, que previamente es nutrido por un Río Lerma sumamente dañado a lo largo de su intenso recorrido por los Estados de México, Querétaro, Guanajuato y Michoacán, arrastrando a su paso detritus y diversos contaminantes generados por las industrias y explotaciones pecuarias que se encuentran a su paso.

Todo lo anterior motivó que a la postre y pese a las cuantiosas inversiones realizadas, se desestimara ese malhadado proyecto y se pensase en sustituirlo por uno más modesto, o sea la Presa de Arcediano II, localizada aguas arriba y solamente utilizable para captar parte de las aguas del Río Verde, es decir: las que nos quedaron apropiables después de que algunos de nuestros gobernadores cedieron al estado de Guanajuato una parte del total de aguas que arrastra el río Verde, para que se almacenase en la presa de El Zapotillo, a fin de que el mayor volumen, mediante un acueducto sea conducido a León y el resto, hipotéticamente, se orientase por otro acueducto a diversas poblaciones de la Región de Los Altos.

Hasta ahí lo supuesto y proyectado; pero ahora resulta que de acuerdo con el director del CEA, no existen recursos para realizar las obras en cuestión, que demandan dos mil 700 millones de pesos -cifra calculada pero no presupuestada legalmente-, de donde se infiere que en los años inmediatos no podrán llevarse a cabo y en consecuencia, los tapatíos y los alteños nos quedaremos esperando la buena de Dios.

De terminarse la construcción de la presa de El Zapotillo (si es que las autoridades superan la razonada oposición de los vecinos de Temacapulín, Acasico y Palmarejo), solamente existe la posibilidad de que por lo pronto únicamente se beneficie a los habitantes de León, Guanajuato.

Podemos enfatizar que lamentablemente a los jaliscienses nos despojaron de algo que era nuestro -toda el agua del río Verde- y así se entregó una parte de su caudal a nuestro vecino Guanajuato, de manera graciosa, y ahora, mientras no se logre concretar el tránsito de líquido del Zapotillo a la Zona Alteña, tanto sus habitantes como los de Zona Metropolitana de Guadalajara tendremos que atenernos al beneficio que derive de la construcción de Arcediano II, sin que exista una fecha cercana para que esto acontezca en un mediano plazo.

En síntesis: Para poder obtener una menguada porción de las aguas del río Verde, deberemos estar en espera de resultados que están condicionados al factor económico, y si éste no se da, nos quedaremos como el chinito: "nomás milando", sabiendo que por nuestras barrancas corre un río que alguna vez fue todo para disfrute de Jalisco.

 

http://www.oem.com.mx/eloccidental/notas/n2482484.htm

 

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