¿Y el Puente de Arcediano?

 

¿Y el Puente de Arcediano?

Sin pedir audiencia

Carlos Martínez Macías

  • 2010-07-28•

A las orillas del río Santiago en un campamento de la Comisión Estatal del Agua, aguardan en bodega las piedras y cables del Puente de Arcediano desmantelado desde 2007 por las autoridades estatales para levantar la cortina para construir una presa.

Desde que la Secretaría del Medio Ambiente dictaminó que no era viable hacer el embalse en ese sitio (como los opositores gritaron hasta el cansancio), las piedras esperan que haya una partida para volver a ser colocado el puente en lo que representa una de las más absurdas decisiones de gobierno.

Aunque no hay un monto reconocido, se estima que fueron al menos mil millones de pesos los gastados en estudios, trabajos e indemnizaciones en torno al malogrado proyecto para traer agua a Guadalajara.

La empecinada actitud del gobierno de Jalisco primero con Francisco Ramírez Acuña y luego con Emilio González Márquez de levantar ahí la cortina, implicó una serie de acciones deplorables como presiones a los habitantes de ese lugar, negociaciones “bajo el agua” y compra de voluntades.

Por ejemplo a Guadalupe Lara, la última vecina de Arcediano que se amparó y retrasó por años la obra, la hostigaron, amenazaron y presionaron al grado que tuvo que intervenir la Comisión Estatal de Derechos Humanos para salvaguardar su integridad física.

Pero hay más, había otro amparo interpuesto por Faustino Gutiérrez un ejidatario con tierras en la zona al que el gobierno estatal le hizo una propuesta. Le ofrecieron 400 mil pesos y 14 mil más para gastos en un préstamo de Pensiones del Estado para la compra de una casa.

La hija de Faustino presionó al papá pues no tenía vivienda y éste cedió. Retiró el amparo y cuando la hija y el yerno tramitaron el dinero, Pensiones les negó el préstamo porque “no eran sujetos de crédito”.

Otra versión señala que el sacerdote de Arcediano habría recibido una compensación del gobierno estatal por salirse aprisa del poblado con todo e imagen de la Virgen de Guadalupe que llegó de Zacatecas traída por el cardenal José Salazar.

Irónicamente el párroco era “El Arcediano”, figura que en la Iglesia católica significa defensor y que entre otras funciones estaba el ofrecer caridad a los más necesitados.

En medio de esto, hay un movimiento que comienza a crecer entre afectados por el proyecto. Especialistas en derecho asesoran a ejidatarios para exigir la restitución de sus tierras, el retorno del poblado y la reconstrucción del histórico Puente de Arcediano “piedra tras piedra” como había prometido el gobierno estatal.

martinezmcarlos@hotmail.com
http://impreso.milenio.com/node/8806592

 

 

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